Sectas en Canarias

Cerca de 40 sectas coercitivas y otros 20 grupos de dudosas prácticas están establecidos en la actualidad en Canarias.

Los designios de la mente humana son inescrutables. Amparándose en esta filosófica afirmación, son muchos los que, con distintos pretextos, tratan de controlar y anular a otras personas. Así actúan las cerca de 90 sectas coercitivas que hoy día se hayan asentadas en España, de las que la mitad operan en Canarias. Para conocerlas mejor y con el fin de elaborar una radiografía actualizada, DIARIO DE AVISOS ha contactado con Miguel Perlado, psicólogo y psicoterapeuta, especialista en sectas y miembro del equipo terapéutico de Atención e Investigación en Socioadicciones (AIS). Desde su constitución en 1977, y subvencionada por el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, la Generalitat catalana y el Ayuntamiento de Barcelona, AIS centra su actividad en el tratamiento y el asesoramiento de las personas afectadas por los trastornos de dependencia grupal, provocados por grupos de manipulación psicológica o sectas coercitivas.

Según explica Miguel Perlado, AIS trabaja el tema del sectarismo como una forma adictiva sin sustancia química. “Estamos hablando de enganches adictivos a personas, a relaciones o a grupos”. “Nuestro enfoque es profesional, en el sentido de poder formar profesionales para desarrollar proyectos de prevención, abrir líneas de investigación en el ámbito del sectarismo y continuar con la asistencia a miembros y familiares de sectas coercitivas, a nivel terapéutico y judicial”, recalca.

Por definición, una secta coercitiva es una organización cerrada y de funcionamiento autoritario, que puede presentarse como ONG, asociación, grupo religioso, cultural, científico, político, artístico, terapéutico, etc, y en donde se exige la absoluta dedicación o devoción de sus miembros a una persona (líder), idea u objeto y en donde se aplican de forma sistemática procedimientos de control de la personalidad. La dinámica de estas organizaciones puede provocar en sus miembros una total dependencia del grupo o del líder, en detrimento de sus relaciones personales y familiares, pudiendo generar diversas alteraciones psicológicas, sociales y físicas. Estos grupos tienden a presentarse bajo diversas formas para atraer al mayor número posible de seguidores y ocultan sus verdaderos objetivos, así como información relevante que pudiera generar desconfianza en sus seguidores.

El principal objetivo de estas organizaciones se centra en la obtención de poder a distintos niveles: personal, institucional, político y económico, por citar los más relevantes. Los grupos de manipulación psicológica pueden inducir un trastorno de dependencia entre sus seguidores, con síntomas similares a los observados en otras socioadicciones o dependencias no farmacológicas, como la dependencia a Internet, entre otras.

Artículo completo en: Diario de Avisos

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