Un ultraortodoxo arroja ácido sobre una joven por vestir de forma “inmodesta”

Las patrullas contra la inmodestia son comunes en Oriente Próximo. En países como Arabia Saudí o Irán las integran agentes de una policía especial que vela por el cumplimiento de la ley religiosa y combate el “vicio”.

Aunque en Israel no existe un cuerpo policial específico para luchar contra la inmodestia y el vicio, sí que hay grupos de ultraortodoxos que patrullan las calles con el mismo objetivo, apremiando a la gente a que se comporte conforme a la estricta ley religiosa y tomándose la justicia por su mano.

Las autoridades conocen perfectamente el fenómeno pero no actúan puesto que los ultraortodoxos constituyen una fuerza política de primera magnitud, con la que hay que contar necesariamente para hacer y deshacer las coaliciones de gobierno.

El último incidente de este tipo ocurrió dos días atrás en Betar Ilit, una colonia judía de más de 35000 habitantes situada diez kilómetros al sur de Jerusalén, en la Cisjordania ocupada. Betar Ilit se extiende como una serpiente, estrecha y prolongada, por varias colinas confiscadas a los palestinos.

Un joven ultraortodoxo avistó a una muchacha judía laica de 14 años que vestía “inmodestamente”, con pantalones y blusa de manga corta. La paró en la calle, le preguntó por varias direcciones y después le preguntó cómo se llamaba.

Cuando la muchacha hubo satisfecho educadamente la curiosidad del ultraortodoxo, éste sacó repentinamente un botella con ácido y se lo arrojó en la cara y en el cuerpo. El joven desapareció y la muchacha fue trasladada a un hospital de Jerusalén.

Precio contra costumbres

No es difícil entender que una familia laica se vaya a vivir a un asentamiento extremista como el de Betar Ilit, habitado casi exclusivamente por ultraortodoxos askenazis, ya que el precio de los apartamentos en las colonias judías es muy competitivo.

Después se supo que los ultraortodoxos de Betar Ilit han estado amenazando a la familia de la víctima desde hace tiempo por considerar que sus costumbres no deben tener cabida en el asentamiento.

En las últimas semanas se han producido varios ataques protagonizados por ultraortodoxos. El más grave ocurrió en la colonia de Ariel, donde un adolescente cristiano fue herido en todo el cuerpo por una bomba escondida en un paquete regalo, aunque logró salvar la vida.

Los ultraortodoxos habían acusado a esta familia de practicar proselitismo entre los judíos de Ariel. Ni los políticos, ni los intelectuales ni los rabinos condenan este tipo de atentados.

Fuente: Publico.es

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La canonización de la Madre Teresa, paralizada por la ausencia de milagros

El padre Brian Kolediejchuk, postulador por la canonización de la Madre Teresa de Calcuta, dijo que este proceso se encuentra en la actualidad paralizado, pues “no se ha encontrado todavía la evidencia de que la Madre Teresa haya realizado un milagro”.

El padre Brian, recopilador de “Ven, sé mi luz”, un volumen que recoge una selección de cartas que escribió la santa de Calcuta durante sus crisis religiosas, precisó que más que de crisis habría que hablar de prueba de fe.

“La Madre Teresa sintió un profundo amor por Jesús y entregó su vida a amar a Dios, pero en un determinado momento notó un vacío, sintió una enorme soledad, aunque salió de este oscuro túnel con coraje y afán de superación”, explicó el padre Brian.

Las palabras que dejó escritas la Madre Teresa de Calcuta son, sin embargo, más explícitas: “Siento que Dios no me quiere, que Dios no es Dios y que él verdaderamente no existe”. Y en otro lado: “¿Dónde está mi fe? Incluso aquí, en lo más profundo, no hay nada, sino vacío y oscuridad. Si al-guna vez me convierto en santa, seré seguramente una santa de la oscuridad”.

Once años después de su muerte sale a la luz en castellano la correspondencia que mantuvo durante más de sesenta años con un reducido círculo de amigos y confidentes.

En ellas expresa sus dudas sobre la existencia de Dios, sobre la religión y sobre su cometido en la vida. “Mi sonrisa es una gran capa que esconde una multitud de penas”.

En los últimos momentos de su vida, la Madre Teresa quiso que estas cartas no salieran a la luz, pidió que se quemasen, pero los destinatarios no cumplieron su deseo.

El padre Brian alega que las misivas “son experiencias personales, pero no privadas”. Además “constituyen testimonios importantes de cómo una persona pública vivió su fe; pueden ser útiles a otros creyentes que atraviesen por momentos de debilidad”.

Exorcismo

Respecto al supuesto exorcismo que le practicaron a la Madre Teresa en un hospital de Calcuta en el año 1997, poco antes de la muerte, el padre Brian -gran conocedor de las vicisitudes existenciales de esta mujer- aseguró que no llegó a ser un exorcismo. “La ingresaron por un problema cardíaco. Ella se encontraba inquieta, no podía dormir. Como los médicos no hallaron explicación a su nerviosismo, el arzobispo Henry D’Souza pensó que la podía estar acechando el maligno”, relató este religioso canadiense.

A través de un sacerdote, la Madre Teresa, con 87 años, participó en una “oración de prevención”. “No llegó a estar poseída por el diablo; la oración la tranquilizó y, a partir de aquel día, su espíritu se sosegó”.

Presentado este miércoles, el volumen recopila alrededor de 40 misivas de la religiosa y premio Nobel de la Paz en 1979, cuya labor entre las gentes más desfavorecidas de la India es conocida en todo el mundo.

La Madre Teresa de Calcuta, que fue beatificada por Juan Pablo II, espera su turno para subir a los altares. Para ello se requiere la evidencia de un milagro. “Hubo un grupo de personas que testificó sobre la curación milagrosa de un familiar y los médicos ratificaron que la curación no tenía explicación científica”, dijo el padre Brian.

Todo estaba a favor de la religiosa, pero, de repente, surgió lo imprevisto. “Una cuñada dijo que en sus rezos no había pedido la intercesión de la Madre Teresa sino la del Papa, y ahí se paralizó el proceso”

Fuente: Colpisa

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