Memorizar el Corán

El verano ya ha llegado a Egipto, y para miles de niños esto no supone promesas de juegos callejeros o baños en la playa: las vacaciones son para aprender el Corán.

“Cuando empecé las vacaciones, mamá me dijo que fuera a buscar al jeque Abdalá para que me enseñe el Corán”, dice Sabah Shabán, una niña de 6 años, mientras asiste a una clase de memorización del libro sagrado musulmán en la mezquita de Al Azhar.

Shabán, que a sus seis años ya se cubre el pelo con un pañuelo, explica con orgullo que en las vacaciones del verano pasado ya empezó a memorizar en esta misma escuela y que ahora puede recitar de corrido 21 azoras o versículos de los 114 del libro sacro.

Hay en todo el país 3000 escuelas infantiles dedicadas únicamente al aprendizaje del Corán, que se llaman ‘kutab’. La niña se une a decenas de menores de entre 5 y 12 años sentados en el suelo, en una gran sala de paredes desconchadas, para formar un círculo alrededor del jeque septuagenario Abdalá Bayumi, de profesión recitador, almuédano y profesor de memorización del Corán.

Balanceando el cuerpo adelante y atrás, los pequeños tienen que repetir las frases de Bayumi, simultáneamente y con el mismo ritmo hasta conocerlas de memoria y sin mirar sus cuadernos. Y quien no salmodie bien, se arriesga a que Bayumi le dé un tortazo antes de mandarle a un rincón de la mezquita para que mejore su memorización con ayuda de otros jeques subalternos.

Para evitar el castigo durante las tres horas diarias de la clase, más conocida como ‘Halaqa’ (círculo), los niños apuntan en sus cuadernos las frases que memorizarán más tarde en casa antes de recitarlas el día siguiente ante Bayumi.

“El tiempo necesario para memorizar el Corán entero (604 páginas) depende de la inteligencia del niño. Hay niños listos que se lo aprenden en un año y otros que tardan cinco“, explica Bayumi. Las clases -siempre gratuitas- están a rebosar durante los meses de julio y agosto, pero de momento hay espacio para que también las madres puedan venir a observar las proezas memorísticas de sus vástagos.

Además, en la mezquita se está fresquito: “En verano, en vez de ir a un club, venimos aquí todos los días. El mejor lugar para pasar las vacaciones es Al Azhar”, explica Buzaina Hamed, que tiene a varios hijos y sobrinos en el “kutab” de Al Azhar.

Fuente: EFE

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Padres de familia consideran el VIH como un castigo de Dios

Entre el 30 y 35 por ciento de los padres y madres de familia piensa que el VIH se da por castigo de Dios, según las conclusiones de un estudio presentado hoy.

El estudio, elaborado por la organización Plan Internacional fue hecho en comunidades de Los Amates y Morales, Izabal; Escuintla; y Santa Rosa, indicó Jorge Alberto Maldonado, responsable a nivel nacional del programa de VIH de Plan Internacional.

El estudio fue hecho a cuatro grupos focales, dentro de estos grupos están los maestros del área rural a nivel primario; niños con escolaridad de cuarto a sexto grado; jóvenes no escolarizados, los cuales trabajan; y padres y madres de familia.

Otros datos contenidos en este estudio indican que entre 35 y 43 por ciento opina que el VIH es transmitido por el zancudo.

Entre el 42 y el 55 por ciento de las personas entrevistadas creen que se debería hacer público el diagnóstico de las personas infectadas. El decreto 27-2000 establece que los pacientes se deben mantener la confidencialidad, agregó Maldonado.

Un 30 por ciento de las personas entrevistadas indican que se debe alejar a las personas infectadas con VIH de las comunidades.

Fuente: Prensalibre.com