Legalidad Universitaria (UCAM, Murcia)

Uno de los principios básicos de todo estado democrático de derecho es el imperio de la ley. Es decir, que todas las instituciones, públicas o privadas, deben estar sometidas a la legalidad. Otro de los principios básicos de un estado moderno es la demarcación clara entre lo público y lo privado. Y otro es la separación entre el Estado y las confesiones religiosas. Pues bien, hay razones para sospechar que estos tres pilares de la democracia están siendo conculcados en la Región de Murcia en el terreno de la política universitaria.

El primero porque, en virtud de los acuerdos entre España y el Vaticano (conocidos popularmente como el Concordato), hay un tipo de Universidades, las Universidades de la Iglesia, que no están sujetas ni a las reglas, requisitos y controles legalmente establecidos para las Universidades públicas ni tampoco a las reglas, controles y requisitos legalmente establecidas para las Universidades privadas.

La consecuencia es que dichas Universidades, como es el caso de la Universidad Católica de Murcia (UCAM) se sitúan en una “zona gris”, en una especie de limbo legal en el que, por un lado, el Estado tiene la obligación de reconocer sus títulos pero, por otro, carece legalmente de competencias para verificar que se cumplen ciertos requisitos que garanticen la idoneidad de dichos títulos. Lo que significa que, a diferencia de las demás universidades, tanto públicas como privadas, las de la Iglesia disfrutan de un cheque en blanco para impartir títulos con la misma validez que las que sí están sometidas a requisitos y controles legalmente fijados.

La necesaria demarcación entre lo público y lo privado también se difumina desde el momento en que una Universidad no sometida a control público, y que, como es el caso de la UCAM, tiene como titular a una sola persona, recibe fondos públicos y un trato de privilegio por parte del gobierno regional en detrimento de las propias universidades públicas. Nos encontramos con que recursos públicos son entregados a manos privadas.

Si además se tiene en cuenta que estos tratos entre instituciones públicas y negocios privados incluyen adquisiciones de suelo público y recalificaciones de terrenos, la cosa resulta especialmente seria. Y más todavía si, como sucede, una de las personas que gestionó una de esas adquisiciones está procesada precisamente por presuntas irregularidades en operaciones de este tipo (concretamente un general que gestionó la adquisición por parte de la UCAM de terrenos del Ministerio de Defensa).

En cuanto a la separación entre las confesiones religiosas y el Estado, ésta queda totalmente desvirtuada desde el momento en que, por el mero hecho de ser de la Iglesia, se exime a un proyecto de universidad de cumplir los requisitos que sí se exigen a cualquier otra universidad (incluidas las universidades católicas privadas que no son de Iglesia, que las hay) y además se le concede un trato de favor con relación a las universidades a las que sí se le exigen esos requisitos.

Resumiendo: debido, por una parte, al Concordato y, por otra, al trato de favor concedido por el Gobierno regional y los Ayuntamientos de Murcia y Cartagena, hay una institución que, por el mero hecho de ser de la Iglesia, sin más requisito, ve homologados sus títulos y, además, se beneficia de generosas subvenciones públicas y un trato de favor por parte de la adminsitración educativa. O sea, recursos públicos puestos a disposición de una entidad privada que, por ser de la Iglesia, no está sometida la legalidad universitaria. Conclusión: ni principio de legalidad, ni demarcación de lo público y lo privado ni separación Iglesia-Estado.

Artículo completo en: Murcia Confidencial

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La sociedad civil murciana le pone focos a la Universidad Católica (UCAM)

Una autodenominada “Plataforma por la Democracia Universitaria”, compuesta por diversas organizaciones sociales, sindicales y políticas, entre ellas el Foro Ciudadano de la Región de Murcia, se ha presentado esta mañana públicamente.

Sus principales objetivos son: 1) Defender la calidad, la transparencia y la democracia en todas las universidades de nuestra Región; 2) Exigir al Gobierno Regional un firme compromiso político y financiero con las dos universidades públicas murcianas (UMU y UPCT); 3) y denunciar los numerosos privilegios que tanto la Consejería de Educación como los ayuntamientos de Murcia y Cartagena han venido concediendo a la Universidad Católica San Antonio (UCAM) y más exactamente a su propietario particular, José Luis Mendoza, así como las irregularidades administrativas y posibles infracciones legales relacionadas con su titularidad, su homologación académica y su gestión económica.

Fuente: http://murciaconfidencial.blogspot.com/ Murcia Confidencial

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Pide una explicación al obispo por enviar a un instituto las brigadas católicas

La directora del instituto público Mariano Baquero de Murcia, María Antonia Chirlaque, aseguró ayer a este periódico que iba a pedir explicaciones al Obispado sobre la charla que las brigadas católicas tenían previsto dar en una clase de religión del centro que ella dirige.

«Nos hablaron de una Misión Joven que iba a entrar a clases a dar testimonio de fe y de vida, delante de las profesoras de religión. Si nos llegan a decir que eran las brigadas católicas que gritan «¡aleluya!», no habríamos aceptado», explica Chrilaque.

Vienen de San Lorenzo

La autorización para que las brigadas católicas del obispo Juan Antonio Reig Pla dieran una charla en el Mariano Baquero la dio el Consejo Escolar del centro. Por eso, añade su directora, «los profesores estamos consternados, porque los chavales que iban a venir al instituto son los de la parroquia de San Lorenzo».

Fuente: http://www.20minutos.es 20minutos.es

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1400 murcianos van a pasar 7 horas contando su experiencia con Jesús

Son de todas las edades y de todas las condiciones sociales y este domingo tienen una fiesta: 1400 miembros del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Murcia celebran su 50 aniversario y lo harán con un encuentro que durará siete horas en el pabellón del Infante.

Se trata de una ultreya, como llaman ellos a sus encuentros, en los que los miembros de este movimiento cuentan sus experiencias como cristianos.

«Hablamos de cómo se puede seguir siendo cristiano sin estar pasados de moda», explica María Dolores Negrillo, presidenta del Movimiento en Murcia. «Es un primer anuncio de lo que significa Jesucristo.

Sabemos que hablamos un lenguaje que no entienden todos, pero intentamos hacerlo como hizo Jesús cuando contó las Bienaventuranzas», añade.

Guardería y comida

Desde que se celebrara en Murcia el primer encuentro de cursillistas, en 1958, 35000 personas han participado en algunos de sus encuentros. Por eso, creen que el pabellón del Infante «se nos va a quedar pequeño».

Los asistentes tendrán servicio de guardería y cada uno deberá llevar su comida. Los actos se celebrarán de 10.00 a 17.00 horas con una misa del obispo de Cartagena, Juan Antonio Reig Pla.

Fuente: http://www.20minutos.es 20Minutos.es

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Las brigadas católicas recorren los bares de Murcia con gritos de ¡Aleluya, Aleluya!

«¡Aleluya, Aleluya!» Así gritaban las brigadas católicas este fin de semana, por las calles más castizas de la ciudad de Murcia, mientras los jóvenes se las tomaban en los bares. Iban una decena de chicos y dos personas mayores. Forman parte de los cerca de 700 voluntarios inscritos en la Misión Joven, que el obispo de Cartagena, Juan Antonio Reig Pla, ha organizado para evangelizar a los murcianos.

La noche del pasado sábado, ante las caras de asombro de la gente que estaba de fiesta en las tascas, la brigada católica salió de la parroquia de San Lorenzo (Murcia) con guitarras y portando una cruz en alto por las calles como si se tratara de una procesión.

«Nos asomamos a San Lorenzo porque oímos ruidos y queríamos saber qué estaba pasando. Pensábamos que era un grupo de borrachos que la estaba liando, pero al verlos nos hemos quedado un poco bloqueados», cuenta un testigo que no ha querido revelar su nombre.

En colegios y hospitales

Entre las misiones de evangelización, las brigadas católicas también visitarán las clases de religión de los colegios de Murcia, los hospitales de la Región y centros comerciales.

Ayer le tocaba el turno al centro público Mariano Baquero, en Torre de Romo (Murcia), pero se suspendió la visita, por el fallecimiento de un miembro de la iglesia.

En Cartagena, los voluntarios acudieron al hospital Rosell pero «ninguno de los enfermos quiso escucharnos», comenta Marina Ortiz , una de las voluntarias, que asegura que lo volvería a repetir como forma de evangelización.

Fuente: http://www.20minutos.es 20Minutos.es
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