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Ataduras Mentales

Monday, December 8, 2008

Mientras permanezcamos en la creencia cristalizada, estamos dentro del terreno de lo primitivo. Lo natural es la evolución, lo vivo. Las autoridades hereditarias están fuera de lo natural; fuera de la Naturaleza. Las tradiciones son el pasado. Respetable, pero extinto. Preservar privilegios, es el triunfo del egoísmo petrificado. Siguiendo las tradiciones, nada progresa. Se vive en el estancamiento de los dogmas. No hablamos de bueno o malo, sino de fijación. Permanencia en el pasado. Autoridades sin razón, basadas en la tradición. Dirección opuesta al progreso, al cambio permanente de lo natural. Con ello se entra en el terreno de los sentimientos, no del cerebro o la razón. Es la prohibición del progreso.

Minerales, plantas, animales, humanos, ideas, son distintos eslabones de una misma cadena, ininterrumpida. Esta es la base del ecologismo armónico. Toda la Naturaleza está conectada. Cuidar nuestro entorno, equivale a cuidarnos. Que los egoístas piensen en ello: Cuidar la armonía, es cuidarnos. Hay siempre una repercusión de nuestras acciones. Ley natural, acción y reacción. Quien quiera disfrutar de un mundo hermoso, que contribuya a hacerlo mejor. Todo lo que hagamos repercute en nosotros. Bueno o malo. Nada se extingue en sí mismo. Todo deja huella.

También nosotros somos animales. Parte de la Naturaleza, parte del Universo. Las buenas ondas que emitamos, no se paran en nuestra piel. Repercuten en nuestro entorno, mejorándolo. Quien sea negativo, egocéntrico, no crea felicidad a su alrededor, por lo que ésta estará ausente de su vida. Dar felicidad, con buenos deseos, es lo mismo que recibirla, pues se refleja en nosotros. Quienes recogen cosechas, sin haberlas sembrado, no pueden tener paz.

Estamos en el Universo, como el Universo está en nosotros. La Humanidad no es más que una pieza del engranaje total de la Naturaleza. Para que el mecanismo funcione bien, han de hacerlo todas las piezas. Lo que demos, recibiremos. No podemos pedir amor y comprensión, si repartimos egoísmo.

No es más que apreciarse como una parte del todo. Hay que cuidar la armonía del conjunto, para que formemos la misma armonía. Quienes no respetan el conjunto, se excluyen a sí mismos. Hermano Sol, hermana Luna… A esa unión armónica se refería también Jesús cuando dijo: Yo estoy en mi Padre, vosotros en mí y yo en vosotros. Armonía e integración en el conjunto.

La justicia actual no puede basarse en ideas milenarias. Si los individuos evolucionan y las sociedades civiles cambian con el paso de los siglos, ¿por qué han de ser estáticas las reglas sociales y religiosas? Para que un principio sea válido, ha de adaptarse a las circunstancias del tiempo en que se aplica. Los discursos políticos, hechos por hombres religiosos, son tratados como materia de fe. Adquieren un valor añadido. Las organizaciones cercanas a la religión mayoritaria, en cualquier país, son las verdaderas ostentadoras de poder. El ejemplo de las jerarquías arrastra a las masas. Por eso, ningún dirigente religioso apoyará a políticos que se declaren laicos. Por muy decentes que sean. Históricamente, han preferido apoyar a dictadores, monarcas, déspotas y tiranos.

Ahora sí

Wednesday, December 3, 2008

Ya empiezo a fiarme. Aunque no seamos santos, al menos nos queda algo de ingenuidad. La suficiente como para soñar con la unión equitativa de los pueblos. La Unión Europea está viviendo un sueño: queremos crear un mundo nuevo, aunque esté compuesto de materiales viejos, desechables casi, pretendemos reciclarlo. No será genial, pero puede ser práctico. Aprovechando lo mucho bueno que todas las viejas culturas atesoran, al mezclarlo todo, se ve mejor qué es lo que va sobrando. Sobran, sobre todo, quienes se crean infalibles y tengan vocación de dominio exclusivo. Los errores siempre son individuales, los pueblos no se equivocan. Son conducidos al error, que es otra cosa. Las personas pueden transformar las instrucciones recibidas, usándolas para fines distintos a los indicados. Acoplando cosas dispares, terminan por hacerlas servir a un fin común.

El progreso es hijo de la duda. No podemos aferrarnos a la memoria histórica. Hay que tener también capacidad de olvido y trasformación. No se puede sacralizar todo el pasado. La mayor parte del pasado humano, es prescindible. Ha sido un errar entre errores encadenados. Todos se reconocen progenitores de sus propios aciertos, mientras a los errores se los mira como hijos ilegítimos.

Quien cree a un dirigente, por el hecho de serlo, no suele ser crítico. Se lo prohíben las propias reglas impuestas por la tradición. Si le surgieran dudas, se sentiría culpable; lo achaca a su falta de fidelidad al dirigente. Eso es lo que ha aprendido. A no dudar de los superiores y a no dudar sobre la doctrina asimilada, aunque pueda ser inconsistente. No se admite la duda. Quien dudase, caería fuera del sistema, quedando excluido :Al dudar se incurre en pecado. Todo esto es la antitesis del pensamiento científico, que conduce al progreso, al conocimiento. En él todo es duda, razonamiento, estudio, análisis, comprobación. Concluyendo, sin certezas no hay religión, sin dudas no hay ciencia. La historia de la humanidad no es más que un relato sobre la adaptación del hombre al medio. Como hace todo ser vivo. Se experimenta y se aprende constantemente. Una parte de estas experiencias y conocimientos derivados, se transmiten a generaciones herederas. Los inadaptados desaparecen. El progreso científico y económico, la acumulación de conocimientos y bienestar por la Humanidad, comenzó cuando los científicos pudieron liberar a la ciencia de sus ataduras mágicas y la dictadura religiosa. Es bueno que Europa sea una amalgama de pueblos, donde no prevalezca, dominantemente, una creencia unificada. Los problemas del mundo se solucionan científicamente, no con especulaciones angélicas.

Quien busca que los espíritus permanezcan quietos, sin avanzar en la evolución de sus pensamientos, es como si pretendiera encontrar la quietud definitiva del Universo. Ni el espíritu humano permanece quieto, ni el Universo fue creado en un día. Desde el principio, evoluciona, y seguirá evolucionando. El espíritu no tiene fronteras, ni reposo. Abrir arcanos, investigar, dudar, es la principal misión del laico. Para saber lo más posible, se ha de creer lo menos posible. El principal defecto de nuestro sistema de enseñanzas, no es lo que se enseña, sino lo que no se aprende. No se enseña a pensar, a investigar, a deducir, a dudar. Se nos enseñan demasiadas ‘verdades’ indiscutibles, porque pensar conduce a la duda, y ésta a la falta de fe.

Quien impone creencias preconcebidas, impide ejercitar el derecho a investigar, mutilando la personalidad del humano. Incluso los animales menos inteligentes quieren saber. Los seres irracionales, clasificando como tales a los no humanos, mueven la investigación, probablemente, dentro de límites que sirven para mejorar su existencia animal. ¿Hemos de limitarnos los humanos a comer, creer, reproducirnos y morir?

Los gobernantes, cuando legislan, probablemente lo hacen pensando que su aplicación está destinada a ser cumplida por otros, no por ellos mismos.

Quienes viven de meter miedo a la gente pobre de espíritu, atribuyéndose poderes supra mundanos, deberían ser más prudentes en la asunción de tales atributos. Las llaves del cielo no pueden tener un dispensador único, que las distribuya, a su antojo, a quienes les sean gratos. Todos somos portadores de nuestras propias claves para la posteridad. Toda felicidad futura reside en saber liberar nuestra mente de esclavitudes pasadas. Eso sólo se puede ir conquistando con la acumulación cotidiana de más conocimiento, para ir perdiendo el miedo a lo desconocido.

Las épocas de dogmatismos coinciden con la decadencia científica de los pueblos. Los principios religiosos siempre contienen la orden de obediencia ciega, sin permitir cuestionarse lo ordenado. La legitimidad siempre se le supone al mandamás, sin excepción, un hombre. Pero, quien no investiga, no conoce. El ignorante siempre es más manejable que el sabio. Quienes mandan, consideran nocivo todo lo que sea pensamiento libre. La educación dogmática no sólo castra al hombre, a la mujer la convierte en una disminuida psíquica, mutilando su capacidad de análisis.

“No seréis como dioses”, dice la Biblia. Querer saber algo más, es considerado, religiosamente, pecado de soberbia y vanidad, la tentación de Belfegor, demonio del orgullo, que tienta a los científicos. La cúpula del poder, pretende monopolizar la potestad de tener iniciativas y pensamientos innovadores. Derechos que se niegan al resto. Con lo que se llega a la masificación del ‘no-pensar’, para no pecar. En ese sistema, el mayor mérito es la obediencia al superior jerárquico. Todo hombre poderoso llega a serlo, tras haber planificado, uno a uno, los escalones que debía subir, para escalar al poder. Cuando se arriba a lo alto de cualquier escala, ya se ha perdido toda inocencia.

Caballos Troyanos

Monday, December 1, 2008

Turquía está hablando de reforzar su ejército. Sin embargo, las antiguas leyes otomanas, discriminatorias de la mujer, apenas son tenidas en cuenta como un objetivo de modernización. Norteamérica parece querer alentar sus sueños imperiales.

Turquía, en Irak, tiene intereses propios. El Kurdistán no es la única región que comparten ambos países. A costa del pueblo kurdo, evidentemente. Su intervención en el país vecino, bajo la bandera yanqui, no hará sino resucitar recuerdos del Imperio Otomano. Turquía, si fuera utilizada para invadir el Kurdistán iraquí, jugaría sus propias cartas. No le interesa que el Kurdistán turco pueda adquirir ambiciones transfronterizas. Este movimiento de tropas influiría, con toda seguridad, en los millones de kurdos turcos y en los millones de turcomanos iraquíes. Turquía, que dormía ya en el sarcófago común de las grandes naciones pretéritas, conserva, aún, ínfulas imperiales. Reanimadas por el creciente islamismo ortodoxo, uno de cuyos principios es el de poder reconquistar para Alá todas las tierras que, una vez, fueran musulmanas.

Norteamérica parece haber especializado su papel de director de teatro histórico en crear monstruos a partir de enanos. Turquía había ya comenzado su lenta adaptación a la democracia europea, en su esperanza de formar parte de la Unión. Ahora, el gobierno norteamericano, resucita el latente militarismo turco, invitándolo a participar en la ocupación de un país, Irak, que siempre ambicionaron poseer. Y con el que han mantenido numerosas contiendas. Turquía no es bienvenida en Irak. La guerra puede ser muy cruenta. La Historia habla. Norteamérica y sus aliados han resucitado un conflicto en las puertas de Europa, que retrasará la constitución de una Unión Europea cohesionada. Un efecto colateral deseado por quienes defienden la unicidad del imperio americano. Lo lamentable es que, para llegar a la situación actual, se haya podido contar con la colaboración de algún caballo troyano, entre los hombres públicos europeos. La traición a las grandes ideas, siempre procede de sujetos pequeños, con mente estrecha.

No hacen falta más soldados en Irak, sino más alimentos y más justicia. Pero, parece que la prioridad de los ocupantes es llevar más armas a un país sobrecargado de bombas y carente de alimentos. Si la producción petrolífera iraquí se dedicase a mejorar la vida de su pueblo, no habría base para la desesperanza actual, en la que se cultivan todos los atentados.