El purgatorio

En la prensa de hoy se recogen unas manifestaciones de su santidad el Papa (pope) en las que indica, ante 9000 personas que acudieron al Aula Pablo VI, que el purgatorio es un “fuego interior”, fuego que purifica el alma en el camino hacia dios. Siguiendo con sus graciosas declaraciones afirma que “el alma se presenta ante dios aún ligada a los deseos que derivan del pecado y que eso le imposibilita de gozar de la visión de dios y que es su amor por los hombres el que la purifica (al alma) de las escorias del pecado”. Como yo soy espeso de cerebro y no entiendo casi nada de estas cosas, reclamo para el catolicismo la visión de Tomás de Aquino que se recoge en la noticia del purgatorio en el diario El País: Entre los “placeres” de los que van al cielo están la visión de dios y la contemplación de los sufrimientos a los que están sometidos los arrojados al infierno. Menuda mierda de cielo, un orgasmo perpetuo contemplando a dios y para cambio de actividad, otra de gustirrinín viendo sufrir a los del infierno, en el que no sabemos quiénes están, pero al decir de la Iglesia, ni Franco, ni Torquemada, ni la gran banda de asesinos que eran paseados bajo palio, bendecidos, isopados, confesados y comulgados…

Vamos, que para infiernos y purgatorios los de antes, que el Benedicto se ha liado en un jardincillo teológico que no entiende ni él.

Fuente: ANTICLERICAL

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