El obispo de León dice que la voz de cristo en la cruz es el grito de los inocentes en la soledad de los sentenciados a muerte

La lluvia se convirtió ayer en protagonista del tradicional y singular ‘Sermón de las Siete Palabras’ que se desarrolla en la Plaza Mayor de Valladolid, hasta el punto de que la prédica encomendada este año al obispo de León, Julián López Martín, hubo de suspenderse a última hora y trasladarse a la Iglesia de Santiago.

Entre otras cosas, dijo:

Fue, no obstante, al llegar a la Cuarta Palabra, “Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado”, donde el prelado aprovechó para lanzar su proclama más crítica al advertir de que “la voz de Cristo en la cruz es el grito de los inocentes en la soledad de los sentenciados a muerte, de los secuestrados en las noches interminables, de los refugiados en el hacinamiento de los campos, de las muchedumbres que huyen de la guerra y del hambre, de las víctimas del terrorismo, de los contagiados por virus mortíferos, de los afectados por desastres naturales, de las mujeres maltratadas, de los niños a los que se impide nacer y de los enfermos terminales a los que se procura intencionadamente la muerte”.

Durante su alocución, el obispo de León, llegado a la Sexta Palabra, “está cumplido”, también aprovechó para dar testimonio de que “el problema religioso de nuestra época, empeñada en vivir como si Dios no existiese, es haber invertido los papeles del gran teatro del mundo: el hombre, tratando de suplantar al Creador, que para devolver a su criatura más amada la dignidad perdida no dudó en entregarnos a su propio Hijo”.

LAICISMO RADICAL

Asimismo, y en la reflexión sobre la Séptima Palabra, “Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu”, el predicador no pudo por menos de hacer una mención al hecho de que “por grandes que sean las dificultades de la hora presente, desde el laicismo radical, empeñado en confinar la religión a la vida privada, hasta la secularización en el interior de las comunidades eclesiales, permanece vivo el mandato del Señor en la Última Cena: Amaos los unos a los otros como yo os he amado”.

Noticia completa en: El Día de Valladolid_digital

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Policía paraguaya impide que un sacerdote se crucifique en el centro de Asunción

El sacerdote Ramón Mongelós, de la Vicaría Castrense de la capital paraguaya, congregó a varios de sus feligreses frente al Cabildo, la antigua sede del Congreso y contigua a su nueva ubicación, en donde ofreció un improvisado discurso luego de que los agentes impidieran que fuera alzado a una cruz.

‘Esto lo hago no por que exista amargura y odio en mi corazón, sino libremente y en paz y para decir: basta de incoherencias’, expresó Mongelós.

‘Llamo a los jóvenes para que no estén en la ‘pavada’ (en tonterías), para que se conviertan y se concentren en Jesús. Ojalá surjan más vocaciones sacerdotales’, mencionó.

‘Quiero acompañarles y bendecir a todos los que están aquí en este momento de tristeza, de dolor, pero también de mucha paz’, acotó antes de retirarse para ser asistido en un centro médico

Entre tanto, los agentes, quienes decomisaron la cruz de madera en la que el sacerdote debía ser crucificado y que los feligreses habían retenido, argumentaron que está prohibida la exposición de personas a actos peligros.

Fuente: Terra

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