La secta Pare de Sufrir se expande en Latinoamérica

Luego de decir que la crisis no debería servir de pretexto para negar el diezmo o la ofrenda, el obispo Paulo Roberto gritó : “¡Si usted da, Dios le da!”. Y Mercedes no lo pensó dos veces. Levantó la mano y tiró, en una bolsa roja, los 500 pesos ($50) que su madre le había prestado.

Atraída por un anuncio que había visto en el metro: “¿Está sufriendo y no encuentra otra salida?”, la mexicana llevó sus esperanzas al templo en el antiguo cine Jalisco, en el barrio popular de Tacubaya, Ciudad de México, donde pidió a Dios ‘trabajo, renta, salud y paz familiar’.

Al aceptar el desafío de regresar en ocho días con otra donación, Mercedes estaba aumentando el rebaño de la Iglesia Universal del Reino de Dios (IURD).

Mientras en todo el mundo solo se habla de recortes, reducción de inversiones y decrecimiento, la iglesia fundada desde hace 30 años en Brasil se aprovecha de la crisis para atraer fieles desesperados y consolidar su imperio evangélico en Latinoamérica.

Con excepción del nombre, ya que en la mayoría de los países se autodenomina “¡Pare de sufrir!”, la IURD usa para crecer la misma formula aplicada en Brasil: predica la prosperidad a cambio de donaciones, rituales de liberación espiritual y un trabajo doctrinario fuertemente apoyado por los medios de comunicación.

Con uno u otro contratiempo, la Iglesia Universal amplia su rebaño sin encontrar dificultades locales. A pesar de las polémicas en las que se involucró en Brasil, cuando se le denunció por blanqueo de dinero, falsedad ideológica y prejuicio religioso, entre otros problemas, una encuesta hecha en ocho países (Argentina, Uruguay, México, Venezuela, Colombia, Costa Rica, Ecuador y Puerto Rico) muestra que las autoridades latinas, hasta ahora, no han creado mayores restricciones a la expansión de este imperio de la fe en sus países.

En México, desde hace casi cuatro años, la IURD enfrenta un litigio judicial por no haber registrado en la Secretaría del Gobierno (Segob) a 35 de sus ministros. La multa llegaría a 204.000 pesos (unos $14.500), en el caso de perder la apelación. En San José, en Costa Rica, la IURD llegó a adquirir por $2 millones una sinagoga judaica, que fue transformada en su sede. Y en Buenos Aires, Argentina, la compra de una emisora de radio por $15 millones aceleró su expansión.

En la mayoría de los países, la Universal está registrada como organización civil, que es una importante estrategia para que los gobiernos locales tengan menos margen de regulación. Además, conseguir estatus de iglesia probablemente haría necesario el estar en contacto con otros liderazgos religiosos locales.

Ni las diferencias culturales ni la barrera del idioma enfrentada por el “portuñol” (portugués con español) de los pastores brasileños, representan obstáculos a la Universal.

“El diezmo es la palabra clave para abrir las puertas de Dios”, predica el obispo Paulo Roberto desde el altar del templo, a un desempleado, a un enfermo de cáncer, a una madre soltera, a un endeudado, a un negociante fracasado, a un divorciado, entre otros desesperados. Si quieren parar de sufrir, deben seguir al obispo. “Si usted da, Dios le da”, repite Paulo Roberto, al pedir donaciones que van de 20 pesos ($1,4) a 1.000 pesos ($71).

Como en Brasil, el cobro del diezmo es el objetivo central de la iglesia. Irma Saavedra, exseguidora de la IURD en Venezuela, frecuentó por algunos meses un templo en Maracay. “Los pastores le dicen que cuanto más grande es su contribución a Jesús, más recibirá”, dice.

Saavedra comenta que tienen el cuidado de decir que el diezmo no es obligatorio, pero que si no lo da, no debe esperar recibir grandes favores, “y es cuando la gente deja todo lo que tiene”, resume.

En el templo central de Costa Rica, los cultos son interrumpidos para la exhibición de un video que muestra la historia de un empresario argentino que había perdido todos sus bienes. Después de hacer un sacrificio y entregar a la Iglesia el dinero ahorrado para su matrimonio, comenzó a prosperar hasta hacerse un magnate. “¿Cuando vamos a ver un testimonio como este en esta iglesia?”, pregunta el pastor. “Me encantaría que ustedes prosperaran así”. El pastor pide que vuelvan a sus asientos y depositen sus ofrendas, lo que cada uno pueda, en dos bolsas de paño.

Después, el pastor les pregunta quiénes están dispuestos a hacer el sacrificio, y solamente dos o tres levantan las manos. El pastor sonríe y les dice “no hay problema, cada uno sabe cuándo puede hacer el sacrificio al Señor. “¿Saben lo que decimos cuando no podemos hacer el sacrificio? ¡Que tenemos a Judas agarrado al bolsillo! ¿Quién tiene a Judas agarrado al bolsillo?” Lo pregunta con una sonrisa, bromeando, y algunos levantan la mano.

Aparte del interés por el diálogo ecuménico, la Universal repite en Latinoamérica otros modelos ya usados en Brasil, como la ocupación de los antiguos cines y teatros, con predilección en barrios pobres y populares; la venta de supuestos objetos milagrosos, y el alquiler de horarios de emisoras de radio y televisión en la madrugada.

Otra práctica que se repite fuera de Brasil es la organización temática de los cultos semanales. El martes, por ejemplo, empezó a ser el día de liberación (cuando los religiosos “limpian” a las personas de malos espíritus). El lunes es el día dedicado a la prosperidad. El miércoles y el domingo son los días del Espíritu Santo. El viernes, la liberación (parecido al día de la liberación) y el jueves, la familia. El sábado es el día del descanso del pastor titular. Aunque los temas sean distintos, una práctica se repite todos los días: los intensos pedidos al pago de los diezmos.

Artículo completo en: Nacion.com/proa (Costa Rica)

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