El Papa pide no legalizar la fecundación in vitro en Costa Rica

Fue en el año 2000 cuando un dictamen jurídico prohibió aplicar esa técnica de reproducción asistida en esta nación centroamericana. Entonces, la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia dictaminó que violaba el derecho a la vida de los embriones que no eran implantados en el útero materno. Un año después, 10 parejas costarricenses interpusieron un reclamo ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) por coartarse su acceso a ser padres. La comisión que integra el sistema de la Organización de Estados Americanos para la protección de los derechos humanos reprendió al país por la medida y en agosto de este año fue más allá, al exhortar al Estado costarricense que legalice la fecundación in vitro (FIV), porque su prohibición viola derechos fundamentales de las parejas del país.

La CIDH calificó la decisión del tribunal constitucional de “interferencia arbitraria y una restricción incompatible” con la Convención Americana sobre Derechos Humanos, conocida como Pacto de San José por haberse firmado en la capital costarricense. Específicamente, detalló, viola el artículo 17, que establece como fundamental el derecho de todo hombre o mujer a formar una familia. La Comisión dio de plazo hasta el dos de febrero para que el gobierno de la conservadora Laura Chinchilla avance claramente en la eliminación de la excepcionalidad costarricense en cuanto a la FIV, para no pasar el caso a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que tiene sede en San José y cuyos fallos son inapelables.
Además de las críticas por lo inaplicable del proyecto gubernamental, si llegase a ser aprobado tal como fue presentado, la legalización de la FIV es frontalmente rechazada por Iglesia Católica, mayoritaria en el país, y por las confesiones evangélicas. Benedicto XVI dirigió un mensaje especial para el país el día 3 en que solicitó que “Costa Rica no viole los derechos del nasciturus (el ser concebido) con leyes que legitimen la fecundación in vitro y el aborto”. El gobierno desestimó calificar el mensaje del jefe de Estado del Vaticano como “una injerencia en asuntos internos”.

“La Iglesia debe ver estos temas a nivel global más que como individualidades de cada país, por lo que su postura en este caso no es exclusiva para Costa Rica, sino que la repite para el mundo entero. Debemos respetar esa posición”, dijo Vargas. Pero el colectivo que promueve la incorporación del derecho a la FIV en el país criticó la presión del pontífice. “La Iglesia se entromete en exceso en la vida de Costa Rica”, adujo Bianchi. “Los obispos tienen una participación activa en la política”, continuó Trejos. El abogado calificó lo dicho por el papa como “pura tontería” desde el punto de vista científico y recordó que “muchos teólogos católicos de gran prestigio difieren de su postura”.

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