Patrullas de ortodoxos imponen su ley en las calles de Israel

Al joven David Biton le partieron la cara la semana pasada. A sus 19 años se atrevió a salir a dar un paseo por su ciudad el viernes por la noche con unas chicas de su edad, algo intolerable para los guardianes del recato que atemorizan a los habitantes de Betar Illit, un asentamiento de Cisjordania en el que viven 40.000 colonos ultraortodoxos.

“No les gusta cuando ven a un chico y a una chica juntos, aunque sean hermanos, se ponen muy nerviosos”, medio balbucea Biton, con la cara amoratada y un enorme chichón en la frente.

El aspecto de este joven estudiante de hostelería llama la atención en Betar Illit. Vestido con vaqueros, una camiseta negra y una kipa en la cabeza desentona en el entorno homogéneo de una ciudad en la que sólo viven haredis, es decir, judíos ultraortodoxos que cumplen estrictamente con las normas del “recato” que inmensos carteles distribuidos por la ciudad se encargan de recordar: falda larga y camisa de manga larga, sin escote ni transparencias para las mujeres. Para ellos, pantalón negro, camisa blanca, y sombrero negro o sólo kipa, en función de la secta a la que pertenezcan. Quien se desvíe un ápice de esa indumentaria corre el riesgo de tenérselas que ver con la clandestina policía del recato que tiene atemorizada a buen parte de esta y otras ciudades de Israel con población ultraortodoxa.

Noticia completa en: ElPais.com

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