La Iglesia pide que Inspección Educativa garantice que los alumnos de alternativa a la Religión pierdan el tiempo

La Iglesia reclama desde hace años a la Administración que los inspectores “supervisen” las actividades que se desarrollan durante la clase de Atención Educativa (alternativa a la Religión) porque la normativa exige que no se avance en ninguna materia incluida en el currículum, ya que entonces los alumnos que asisten a Religión estarían en desventaja. En resumen lo que la Iglesia pide es que Inspección Educativa garantice que los alumnos pierdan el tiempo y no aprendan. Es decir, usted debe pagar con sus impuestos para que los alumnos pierdan el tiempo y también deberá pagar al profesorado de Religión que entre sus funciones tendrá “vigilar” que efectivamente estos alumnos pierden el tiempo.

“En el caso de los que lleven años sin escoger Religión, o que incluso no la han escogido nunca, son cientos las horas de clase perdidas (por los alumnos) a lo largo de su escolarización: no hay que llamarse a engaño, en la llamada “alternativa”, no se puede hacer nada puesto que cualquier enseñanza que se imparta será denunciada por la iglesia con el argumento de que se discrimina al alumnado que asiste a Religión. “, extracto del texto de un dirigente del Sindicato de Enseñanza SUATEA publicado en La Voz de Asturias en relación a la noticia de que finalmente la Religión no queda fuera del horario obligatorio del Bachillerato.

En el párrafo anterior he remarcado en negrita una conclusión de lo que podríamos llamar el esperpento de la sentencia del Tribunal Supremo del 9-06-1994 en relación a la asignatura de Religión y cuyo razonamiento se remonta a los acuerdos de la Santa Sede de 1979 (se pueden descargar desde aquí estos acuerdos) y que son los que explican que, a día de hoy, ninguna asociación de padres ni ningún gobierno nacional o autonómico haya podido cambiar el estatus de privilegio (e incluso su existencia) de la asignatura de religión.

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