Antonio Montoro abandona el rectorado de la UCAM (Murcia) tras años de tensiones y humillación

El presidente de la Fundación “San Antonio”, entidad gestora de la UCAM, José Luis Mendoza, y el Consejo de Gobierno, “en virtud de los servicios prestados y su fiel colaboración para el desarrollo y consolidación” de esta universidad desde su nombramiento como rector, ha resuelto concederle el nombramiento de Rector Honorario, reza también la citada nota oficial de la UCAM.

Sin embargo, según otras fuentes, Antonio Montoro, ex profesor de la Facultad de Derecho de la UMU y miembro supernumerario del Opus Dei, se marcha por fuertes discrepancias con la más reciente estrategia de Mendoza desde el punto de vista académico. Y harto de que las decisiones del presidente de la Fundación “San Antonio” se entrometiesen en sus responsabilidades como rector “hasta la humillación frecuente”.

Ya hubo un conato de cese hace pocos años pero no se materializó al ceder Montoro a las exigencias de Mendoza en aquel momento pese a que el segundo llegó a propagar oficiosamente este extremo. Ahora es muy posible que Montoro no haya pasado por el aro y “ante la que se avecina en los tribunales civiles, decida marcharse para evitar más complicidades no deseadas”.

El contencioso con el obispo Reig Pla parece haber sido la gota que hoy ha colmado el vaso ante “los métodos sin escrúpulos utilizados por el cartagenero para tratar de imponer sus intereses frente a los de la Diócesis”, utilizando incluso la figura del Papa como arma arrojadiza en su disputa con la jerarquía, hasta intentando dividir a la comunidad católica murciana frente a su pastor.

También, las reservas ahora del gobierno autónomo, cuyas relaciones eran responsabilidad oficiosa de Montoro, respecto a las pretensiones de Mendoza de montar una Facultad de Medicina en Cartagena, “han terminado por dinamitar unas relaciones personales entre ambos, que han venido conociendo altibajos y lunas de miel sucesivamente” aunque mucho más lo primero que lo segundo en los últimos tiempos, “hasta atentar contra la dignidad de la persona”.

Pero también es cierto que el estado de salud de Antonio Montoro hacía aconsejable desde hace tiempo una jubilación anticipada a los 60 años a tenor de las crisis que ha venido padeciendo desde que ocupaba este cargo, entre otras razones, “por las tensiones que le originaba la estrecha convivencia diaria con Mendoza”.

El abandono de Montoro, sea por la razón que fuere, debilita ahora en el entorno social la posición moralmente insostenible del único “dueño y señor” de esta universidad erigida en nombre de la Iglesia Católica pero que, según el laudo del secretario de Estado Vaticano, Tarsizio Bertone, tiene por titular a un laico.

Fuente: Murciaconfidencial

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