Cura bendice una mancha de óxido

La visión de una mancha en una fuente en las inmediaciones de la capilla de la Virgen de Lourdes, con la forma del manto de la santa ha revolucionado el fervor religioso del lugar de Barbeira de Arriba. Cientos de personas se han sumado estos tres últimos días a la novena de Lourdes curiosos por ver el ya famoso manto. El sacerdote del lugar avala que la aparición se trate del manto de la Virgen, tras haber bendecido el pasado 15 de agosto la mancha. A la capilla, cuya romería finalizó ayer, acuden numerosos devotos que le atribuyen a la Virgen poderes milagrosos. El más significativo el de una mujer que, según los vecinos, se operó dos veces de la garganta y estando afónica al día siguiente de visitar la capilla y la fuente recuperó la normalidad en el habla.

La historia de la curiosa mancha de la fuente comenzó hace un año. En agosto de 2009, por estas fechas, los técnicos del ayuntamiento de A Lama procedían a la limpieza de una mancha de óxido del surtidor de agua de Barbeira de Arriba. A raíz de frotar con agua, lejía y sosa el manchón ocasionado por el goteo de la fuente desapareció.

Al cabo de un año, la romería de la Virgen de Lourdes de Barbeira volvió a salir y fue en estos días cuando algunos de los devotos descubrieron que la mancha tenía la forma de la Virgen.

Algunos de los vecinos afirman que la imagen se corresponde con el perfil de una Virgen. Otros van más allá y aseguran que se trata de la aparición del manto de la Virgen de Lourdes. También hay, los más, que piensa que se trata de una simple mancha de óxido de hierro del caño del surtidor de agua, que al caer verticalmente forma esa figura angular.

Sea la imagen de la Virgen, el manto de esta o una simple salpicadura, el caso es que el fervor por la comentada mancha es tal, que el clérigo la bendijo. El pasado día 15, aprovechando la mayor asistencia de público a la romería al ser domingo, el sacerdote de la parroquia de Escuadra santificó la fuente con la mácula en forma de manto.

Noticia completa en: farodevigo.es

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La Comunidad de Madrid y el aborto

En el PAIS, hoy, día 19 de agosto, leo ciertas cosas:

“La Fundación Vida asegura en su página web, apartado “testimonios”, que las clínicas que practican interrupción del embarazo manejan “dinero manchado en sangre”. El grupo Provida (al que pertenece la Comisión Madrileña para la Defensa de la Vida) califica en su web el aborto de “asesinato”, llama “carniceros clandestinos” a los que lo practican e ilustra sus postulados con imágenes repugnantes de fetos desmembrados. La Asociación de Víctimas del Aborto incluye en su web una sección de testimonios con cruentas descripciones llenas de sangre y remordimiento, y detalla el “síndrome posaborto”: conducta autodestructiva, ira, rabia e “ideas de suicidio”. Estas tres entidades figuran entre las 34 que la Consejería de Sanidad madrileña recomienda a las mujeres que están pensando en abortar.

Sanidad está empezando a distribuir en las clínicas que practican interrupciones voluntarias del embarazo (IVE) una lista con 34 entidades “especializadas en la atención profesional y urgente a la embarazada y madre”. De ellas, al menos 24, es decir, 7 de cada 10, son de las autodenominadas provida, antiaborto y/o religiosas. La lista está incluida en la documentación que la Comunidad de Madrid introduce en el sobre cerrado que se entrega a la mujer que está pensando en abortar. Cuando recibe ese sobre empiezan a contar los tres días que, a modo de periodo de reflexión, deben mediar entre esa intención y la realización de la IVE.”

Fuente: ANTICLERICAL

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Obispos de Colombia: si los homosexuales son únicamente tolerados, sin ser reconocidos, su número puede disminuir

El Presidente de la Conferencia Episcopal Colombiana (CEC), Mons. Rubén Salazar, rechazó la demanda interpuesta por grupos de presión homosexual ante la Corte Constitucional para autorizar las uniones del mismo sexo equiparándolas con el matrimonio en el país a través de la modificación del Código Civil.

En declaraciones a Caracol Radio, el nuevo Arzobispo de Bogotá señaló que una sociedad solo se puede construir sobre el fundamento sólido de la unión entre el hombre y la mujer dado que solamente ahí existe la “fecundidad y trasmisión de la vida”.

Mons. Salazar precisó que no es necesario que sea reconocida como matrimonio la convivencia entre parejas homosexuales e indicó que se les puede conceder garantías y derechos, pero sin equipararlos “con aquello que es la base fundamental de la sociedad”, es decir el matrimonio conformado entre un hombre y una mujer. “Toda otra unión que no sea entre varón y mujer, indudablemente que puede ser de carácter económico, puede tener garantías en todos los otros campos, pero que no se puede equiparar a esa unión fundamental del varón y la mujer”, explicó.
Peligra la institución familiar y el justo orden social

Por su parte el Secretario General de la CEC, Mons. Juan Vicente Córdoba, también pidió a la Corte Constitucional no aceptar la demanda contra el Código Civil que busca permitir las uniones homosexuales. “Fabricar moneda falsa es devaluar la verdadera y poner en peligro todo el sistema económico. De igual manera, equiparar los homosexuales con la familia es introducir un peligroso factor de disolución de esa institución y, con ella, del justo orden social”, dijo el Prelado según señala el diario El Tiempo en su edición on line.

La Conferencia Episcopal indicó en un documento que la demanda contra el Código Civil que busca que se reconozca a las uniones homosexuales como matrimonio es injusta y aseguró que las uniones entre homosexuales no cumplen el fin básico del matrimonio: engendrar hijos.

El texto señala luego que científicamente se ha demostrado que los homosexuales “se hacen, no nacen” por lo que aceptar el matrimonio gay sería crear “un ambiente proclive a la homosexualidad”. Mientras que si ellos son únicamente tolerados, sin ser reconocidos, su número puede disminuir.

También considera como una “falta de respeto a la especie humana” el que estas parejas homosexuales traten de recurrir a medios artificiales de fecundación para suplir sus limitaciones.

Fuente: InfoCatólica

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Se celebra en México el Congreso de Exorcistas 2010

De acuerdo con la Coordinación General de Exorcistas de la Arquidiócesis de México, presidida por el sacerdote Pedro Mendoza Pantoja, en el Congreso se espera clarificar “los tenebrosos oficios del mal y las estrategias para conocerlo y combatirlo”.

Precisó que “los diputados y gobernantes se han vuelto un instrumento del maligno al aprobar leyes que generan el desorden moral y lesionan a la sociedad (…) la denigración de la dignidad humana es manifestación de la presencia del maligno que se ve reflejado en leyes como el aborto y las uniones entre personas del mismo sexo”.

El crimen organizado, agregó, es “un reflejo del demonio porque no se explica esos extremos de violencia, de crueldad, de maldad con el prójimo (…) el diablo existe y no actúa como en la película del exorcista, sólo en casos muy aislados”.

“Para aclarar diferencias entre la acción demoniaca y enfermedades mentales se tendrá la participación de psiquiatras y especialistas en ciencias biológicas; así se pretende clarificar las sutiles diferencias en las influencias malignas, sugestiones, opresiones, manifestaciones y, en el peor de los casos, la posesión demoniaca”, refirió.

Al Congreso también asistirá el vicepresidente de la Asociación Internacional de Exorcistas, Ernesto María Caro. De acuerdo con Pedro Mendoza Pantoja, exorcista coordinador, en el curso se expondrán los avances y descubrimientos más recientes en el ámbito de la lucha contra el maligno.

Fuente: Infocatólica

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Benedicto y la pederastia

El Vaticano ha decidido mantener en sus cargos a dos obispos auxiliares de Dublín que en diciembre pasado se vieron obligados a dimitir, contra su voluntad, tras ser criticados en un informe sobre los abusos sexuales a niños en Irlanda ocurridos en los últimos 40 años. La decisión de Benedicto XVI, que en el pasado había aceptado otras dimisiones en la Iglesia irlandesa, se interpreta como un duro golpe para el arzobispo de Dublín, Diarmuid Martin, partidario de la mano dura con la jerarquía eclesiástica acusada de colaborar en el encubrimiento de sacerdotes pederastas.Martin fue quien forzó la dimisión de los obispos auxiliares Eamonn Walsh y Raymond Field, que se resistían a ofrecer su cabeza pese a haber sido criticados en el informe publicado en noviembre del año pasado sobre los abusos.

Fuente: ANTICLERICAL

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En el mundo hay más de 8000 religiosos acusados por abuso

Le entregué mi hijo a ese cura como si se lo estuviese entregando a Dios’, recordó Aparecida da Silva, madre de un niño que había sido violado por el sacerdote brasileño Tarcisio Tadeu Sprícigo”.

Así comienza Abusos sexuales en la Iglesia Católica , la investigación que Jorge Llistosella publicó en Ediciones B y sin duda será material fundamental de consulta en el tema cuando haya discusión honesta.

Recorre los últimos 50 años de una historia tenebrosa. Los abusos sexuales en instituciones católicas no son nada nuevo, la irrupción del tema en las noticias, sí. Cuando comenzó a tomar estado público el flagelo, todo lo que tardó en saltar el cerco oscurantista se multiplicó en impacto y en casos similares por el planeta.

Llistosella es de la vieja guardia del periodismo y mantiene los santos hábitos del oficio; cada dato está documentado. Abusos sexuales… ilumina “con enorme respeto hacia los católicos cuya pureza resultó herida por miles de hombres y mujeres indignos”.

La dirección histórica de la trama va sufriendo cortes transversales en forma de capítulos, que profundizan en las tantas aristas que hacen complejo este espanto. Para terminar entrelazados y mirando hacia la Plaza San Pedro. Así, un capítulo se sumerge en Argentina, otro en Brasil, México, Uruguay, Chile, Estados Unidos, Canadá, Austria, España, Italia, Alemania, Polonia, Irlanda… Además contiene aportes testimoniales del juez de la Corte Suprema de Justicia Eugenio Zaffaroni, el psiquiatra y psicoanalista Luis Vera y el teólogo Eduardo de la Serna. Y dedica un capítulo a los desempeños de los dos últimos Papas, Juan Pablo II y Benedicto XVI.

“Hay un caso con el que, debo confesar, lloré cuando investigaba. Es de un cura argentino. ¿Sabe lo que hacía ese hijo de puta? Había una nenita muy carenciada que iba todos los días a la parroquia a buscar una vianda que le daba para llevar a su casa, y este hijo de puta, antes de darle la vianda, la obligaba a que lo masturbara. La chiquita lo hacía porque si no no tenía qué comer.”

Lagrimea culpa del párroco Mario Napoleón Sasso y los delitos que cometió en la capilla San Manuel, del barrio La Lonja de Pilar, a fines de 2007. Había llegado a la provincia de Buenos Aires en 1995, escapando de otras denuncias en su San Juan natal. El arzobispo Italo Di Stéfano lo internó –¿guardó?– en la casa de reclusión Domus Mariae, de Tortuguitas, donde fue dado de alta a los tres años prohibiéndosele el contacto con menores. Los abusos de Sasso en La Lonja, justamente, ocurrieron en el comedor para niños indigentes al que luego lo designó la idoneidad eclesiástica.

Pecadores del mundo. Si bien el rumor empezó a instalarse en Estados Unidos cuando en 1985 el párroco de Luisiana Gilbert Gauthe fue encontrado culpable de once casos de abuso sexual a menores, ocasionando un fugaz escándalo nacional, la veda mediática (¿complicidad?) se reinstaló por otros ocho años.

En 1993, el sacerdote de Dallas Rudolph Kos es el primer condenado penalmente. Ese año, la organización autraliana Ritos Rotos ( Broken Rites ) inaugura una línea para recibir denuncias de abuso sexual. Arreciaron. La abrumadora mayoría señalaba a sacerdotes católicos. El gran velo que ocultaba la verdadera magnitud del asunto, finalmente, empezó a correrse definitivamente cuando, en 2002, una explosión informativa siguió a los artículos del periódico The Boston Globe sobre los abusos de cinco sacerdotes a menores de edad, comprobándose la connivencia del mismo cardenal, Bernad Law. Enseguida, The New York Times relevó que “en 161 de las 177 diócesis estadounidenses se registraron acusaciones por violación o abuso sexual a menores. El 80 por ciento (…) imputados de victimizar a varones y el 43 por ciento de los curas, con niños de 12 años o menos”.

Se calcula “más de 8.000 seminaristas, hermanos, frailes, sacerdotes, obispos, arzobispos, cardenales y monjas de la Iglesia Católica en el mundo” han sido acusados de abusar, “por lo general de personas de su mismo sexo, y abrumadoramente en perjuicio de menores de edad”, aporta el libro.

Cada país repitió la historia. Aquí, con casos testigos como el del ex arzobispo de Santa Fe Edgardo Storni y el de Juan Carlos Maccarone, de Santiago del Estero, más el hecho que instaló el horror ante los ojos de todos: el del padre Julio César Grassi.

Bajo la supervisión del Vaticano, y de Benedicto XVI cuando era Joseph Ratzinger, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (sucesora de la Sagrada Inquisición), destinado a intervenir en el desborde de los casos de abusos sexuales, las estrategias oscilaron entre acciones de ocultamiento, de coacción, de coerción y, en última instancia, la reclusión en casas de privilegio.

La estrategia es la misma de siempre: confundir y tratar de evitar la denuncia. En el caso Grassi, se intentó sobornar a las víctimas y luego recibieron amenazas en sus propias casas.

Grassi, como Sasso, se ocupaba de los niños carenciados que producía el sistema, cuyos arquitectos lo idolatraban: era el cura predilecto del ex presidente Carlos Menem, invitado de lujo de Bernardo Neustadt y asiduo de Mariano Grondona, protegido de Domingo Cavallo y del extinto Julio Ramos.

Sólo la Iglesia estadounidense, hasta aquí, suma unos 2.500 millones de dólares destinados a juicios y silencios. Del calibre de las declaraciones que se escucharon hace poco a causa del felizmente consagrado matrimonio igualitario, son las de los religiosos del mundo en torno de los abusos, incluyendo a los dos últimos papas. Benedicto XVI pidió perdón a millares de víctimas de Irlanda. Pero, cuando era Ratzinger, había decretado que “a pesar de que los argumentos (…) son de grave importancia, esta corte juzga necesario considerar el bien de la Iglesia universal además del del demandante” (sic). Y en marzo, durante el Angelus, tras pedir que el que “esté libre de pecado tire la primera piedra”, retornó a la ambigüedad ordenando a sus fieles intransigencia con el pecado pero “compasión con las personas”.

La estrategia pública institucional pasó de decir que se trataba de casos aislados, a señalar que no es un problema estrictamente de la Iglesia, sino de toda la sociedad. Utilizó a los gays como chivos expiatorios, y hoy discrimina su ingreso como seminaristas.

Basado en un informe psiquiátrico realizado en Estados Unidos, el libro de Llistosella asegura que el 40 por ciento de los sacerdotes de la Iglesia Católica es gay, pero agrega el informe que “los abusos son cometidos por heterosexuales”.

Luego, “ha tratado de hacernos creer que la pederastia es un problema de pecado”, dice Llistosella a Miradas al Sur. Y sentencia: “Esto es un delito. Si fuese pecado: me arrepiento, me confieso con un sacerdote, me perdona a través de una penitencia y se acabó. Si es cierto que todos somos iguales ante la ley, ese delito debe ser juzgado”, se exalta el periodista. Fueron “procesados y condenados, en los últimos 50 años, más de ocho mil religiosos en todo el mundo” y para el investigador, “es solamente una muestra gratis. Los procesos de ocultamiento o encubrimiento por parte de la Iglesia hacen presumir que la cifra es cuatro o cinco veces mayor”.

En la institución que orienta espiritualmente a casi 1.600 millones de personas, un capítulo aparte lo constituyen las monjas. A veces en el papel de sádicas abusadoras y, otras, víctimas. La investigación da cuenta de la proliferación de casos de monjas violadas por sacerdotes que, reticentes al pecaminoso profiláctico, en ocasiones obligaron a abortar a jóvenes religiosas.

Oficio de redacciones. Llistosella trabajó en La Opinión , en El Gráfico –“que dirigía Dante Panzeri y era una tribuna y no la porquería en que lo convirtieron”–, estuvo en La Nación, Crónica, Primera Plana, Noticias Argentinas , revista Viva … “¿Sintió hablar de Panzeri?”, pregunta. “Fue el más grande periodista, no sólo deportivo.” Murió en el ’78 y todavía lo recuerdo y lo necesito. Recurro a él, no como un loco, pero muchas cosas las chequeo con él. Sé lo que diría y si le parece mal, por algo lo diría. Si le parece bien puede ser que se pueda hacer. Lo mismo hago con mis hijos sin hablar con ellos. Si algo puedo contárselos, está bien. Si me daría vergüenza, es porque es una cagada. Como cualquier padre, valoro y quiero mucho a mis hijos. Me importa mucho que ellos no se avergüencen de mí”, sin querer confiesa Llistosella el particular código moral de su propia religión.

Cada uno tiene su Dios a su propio modo. “Creo que si (Panzeri) hubiese leído este libro me habría dicho “trabajaste”, imagina. O conversa.

Fuente: diariodelsurdigital

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