Tuesday, August 30, 2011

Estonia, el país “menos religioso” del mundo

Cuando recientemente se le preguntó a los estonios si la religión jugaba un papel importante en sus vidas, sólo el 20% respondió afirmativamente. Un resultado que sugiere que, estadísticamente, es el país menos religioso del mundo.

Las calles barridas por el viento de Tallinn ofrecen una imagen engañosa de la religiosidad de Estonia. Torres de iglesia decoran el barrio antiguo, las campanas resuenan los domingos y en las iglesias suenan canciones mientras los visitantes entran a los templos.

Una segunda mirada más aguda revela que la mayoría de esos visitantes son turistas. Cuando un domingo asistí a la iglesia luterana más grande de la ciudad, me di cuenta que casi todos los congregantes resultaron ser de Holanda.

Sólo un grupo de personas de pie en la parte de atrás, 15 como mucho, era la suma total de los estonios.

Como el decano de la iglesia, Arho Tuhkru, lo explica, no es un problema nuevo: \”La gente es creyente, pero no quieren pertenecer a la iglesia. No tenemos la tradición de la familia entera asistiendo a misa\”.

Hostilidad histórica

Para algunos, los símbolos nacionalistas son más importantes que las iglesias.

A pesar de que la iglesia luterana es la más importante en Estonia, sólo representa el 13% de la población, según el reverendo Tuhkru.

Incluso hay cifras más reveladoras: menos de uno de cada cinco estonios aseguran que la religión juega un papel importante en sus vidas.

Es una tendencia visible en todos los estratos de la sociedad. Incluso en las escuelas la religión no aparece en el pensum de estudios.

En vez, en las clases de historia, los alumnos aprenden sobre las olas de la invasión lideradas por alemanes y daneses que trajeron el cristianismo al país. Se muestra como una fe de los colonizadores rechazada por la mayoría.

\”Creo que una de las principales razones por las que hoy en día podemos hablar de Estonia como una sociedad secular es que la identidad nacional y la religiosa no se superponen\”, comenta Ringo Ringvee, consejero del departamento de asuntos religiosos de Estonia.

Otro problema es el idioma. Muchos estonios no entendieron el lenguaje de los misioneros que vinieron a predicar.

\”Los luteranos hablaron en alemán\”, señala Ringvee. \”Los rusos ortodoxos vinieron en el siglo XIX hasta principios del XX y siempre hablaron en ruso\”.

Con el establecimiento de la Iglesia Ortodoxa Estoniana en los años \’20 (sus líderes miraron más hacia el patriarcado en Constantinopla que hacia Moscú) los servicios religiosos empezaron a realizarse por estonios, aunque para 1940 la Unión Soviética invadía y anexaba a Estonia a su bloque.

Durante casi todo el período de los soviéticos, que terminó en 1991, se prohibió el culto público. Mientras que en otros países ex soviéticos hubo un inmediato resurgimiento de la cristiandad poco después de la independencia, el fenómeno nunca realmente sucedió en Estonia.

Artículo entero en: BBC MUNDO

Thursday, August 25, 2011

Sobre la protección de los menores y los ritos católicos

Nunca antes, posiblemente porque no tenía hijos, me había parado a pensar en lo inquietante y peligroso que es el acto de confesión de los “pecados” de un menor indefenso con un adulto que no tiene ninguna formación específica para tratar con nuestros hijos, pero que sí desde el miedo al castigo divino, goza de una posición de poder sobre el niño. Un adulto que su ideología ha castrado y que, como es natural porque el sexo es una necesidad vital, almacena una ingente cantidad de necesidades sexuales reprimidas.

Si a esto añadimos la cantidad de casos denunciados de violación de menores por parte de algunos miembros de esta secta, de verdad,

¿no os da pánico a los padres, familias, tutores dejar a vuestro niño de 9 años a solas con él y con la coartada del secreto de confesión?

Y nuestras leyes, ¿no dicen nada al respecto? ¿Protegemos a los niños de las redes sociales porque pueden entrar en contacto con gente a distancia y los dejamos estar a solas, contando sus intimidades a adultos que tienen poder sobre ellos? ¿No debería ser ilegal? ¿No debería hacerse delante de un tutor legal mayor de edad?

¿Os imagináis a vuestro niño de nueve años confesando que se ha tocado, que es lo más normal y deseable en la fase de descubrimiento sexual, a un adulto a solas, que le va a reprimir o asustar por ello? ¿Qué pasa si ese adulto le amenaza con un castigo divino por contar algo que ocurrió durante la confesión a sus padres?

Son vuestros hijos, son niños, son inocentes, son maravillosos, están llenos de vida por moldear, no pueden, no saben “pecar”, ¿cómo podéis hacerles pasar por eso? Y sobre todo, ¿para qué?

Sinceramente pienso que las familias deberían oponerse a esa exhibición de la intimidad de sus niños y que las leyes de nuestro país deberían

PROHIBIR LA CONFESIÓN DE MENORES DE EDAD, COMO PARTE DE LA PROTECCIÓN DE LA INTIMIDAD Y LA INTEGRIDAD FÍSICA Y MENTAL DE LOS MISMOS, así como la pertenencia a grupos ideológicos antes de su mayoría de edad.

Artículo completo en: seispalabras

España, un Estado laico que exhibe fervor por la Iglesia católica

Destacados miembros del Poder Judicial alardean de su fe cristiana mientras que el cambio político acentúa la creciente influencia del clero.

“Quiero unirme a la juventud en una oración de agradecimiento y alabanza al Creador porque, a estas alturas de mi vida, he llegado a comprender que sólo en Él está la única verdad”.

El ferviente católico que con estas palabras quiso compartir con todos los españoles, a través de Alfa y Omega, la revista de la Conferencia Episcopal que distribuye el diario Abc, sus sentimientos ante la próxima llegada a Madrid de Benedicto XVI, no es un ciudadano más. Se llama Carlos Dívar y, aunque afirme públicamente que “la única verdad” está en el Creador, es la máxima autoridad del Poder Judicial presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial en la muy secularizada España de 2011. Y fue nombrado a instancias del Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero.

El último mandato de Zapatero se inició en 2008 paradójicamente con la promesa de reformar la Ley de Libertad Religiosa, vigente desde 1980, y reforzar así el modelo de Estado laico, por lo menos en el terreno simbólico. Pero la legislatura finaliza sin rastros de la reforma prometida, con el presidente de Les Corts valencianas colocando un gran crucifijo en la presidencia, con la nueva presidenta castellano-manchega con peineta en una procesión con música del Ejército de España, con Madrid convertida en la capital mundial del catolicismo… Y con la máxima autoridad judicial proclamando que “la única verdad” está en el Creador.

Esta debía ser la legislatura del avance hacia un Estado laico de verdad, que superara la anomalía de los privilegios de la Iglesia católica, y nos encontramos con un retroceso brutal”, lamenta Oriol Illa, director de la Fundació Ferrer i Guàrdia, centro de referencia del laicismo en España.

“En cualquier país normalizado, las palabras de Dívar deberían ser motivo de dimisión porque compromete seriamente la imagen institucional del Estado”, sostiene por su parte Miguel Ángel Presno, constitucionalista de la Universidad de Oviedo. Y añade: “Si dijera públicamente que es un entusiasta votante del PP o del PSOE, se generaría un gran revuelo. Pues lo que dice es equivalente y no pasa nada”.

Artículo completo en: Público.es

La visita del Papa cuesta cien veces más que el Orgullo LGTB y aportará diez millones menos de beneficio a Madrid

El 99% del presupuesto del evento LGTB sale de manos privadas, la Iglesia, además de estar subvencionada, cuenta con exenciones fiscales para sus patrocinadores.

Podríamos jugar a las siete diferencias entre ambos acontecimientos, los que más personas atraerán a la capital con apenas unos días de diferencia, y nos quedaríamos cortos. Según anunció Fernando Giménez Barriocanal, gerente de la Conferencia Episcopal, la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), que supondrá la llegada de Benedicto XVI y todo su séquito a España a finales de agosto, tiene un coste de 50 millones de euros. Según la entidad de los obispos, el 70% de esta cantidad la aportarán los propios jóvenes y un 30% restantes los patrocinadores del evento. Para lograrlo, la Conferencia Episcopal obtuvo del Gobierno la declaración de la jornada como “acontecimiento excepcional de interés público”, lo que en la práctica supone que haya desgravaciones fiscales para las marcas que la patrocinen, es decir, la Hacienda Pública dejará de ingresas cerca de 20 millones de euros.

La Iglesia no contabiliza tampoco todos los gastos de seguridad, limpieza… de los que también se benefician otros eventos, como por ejemplo el Orgullo. Pero aún hay más, se han tenido que expropiar unas 70 parcelas que rodean al aeródromo de Cuatro Vientos para que pueda albergar a los fervientes jóvenes católicos, de la que los obispos dicen desconocer el coste.

El Orgullo LGTB de Madrid, cuya programación adelantamos recientemente, cuenta con un presupuesto que ronda el medio millón de euros. El 75% proviene de patrocinadores, que no cuentan con desgravación fiscal excepcional, pues pese a ser el evento anual que más gente atrae a la capital julio tras julio, no está declarado de “excepcional interés público”; el 24% restante es sufragado por los propios organizadores, en su mayoría, propietarios de locales nocturnos, y el 1% restante corresponde a las Administraciones. A esto hay que sumar los gastos públicos en limpieza… Pero, a cambio, la organización debe contratar seguridad privada y montar y desmontar a diario algunos escenarios para no entorpecer la vida diaria de la ciudad.

Cada año el Orgullo LGTB de Madrid (MADO) reporta a la ciudad más de 110 millones de euros. Otra de las diferencias con la JMJ es que el impacto que ésta tendrá en la ciudad es solo una aproximación, pues el acto aún no se ha producido, mientras que los beneficios que genera la manifestación LGTB se han podido ir comprobando cada año. Un impacto que no solo beneficia a los empresarios de Chueca, sino a los hoteleros de toda la ciudad, restaurantes, compañías aéreas…

Fuente: ociogay.com

Las prácticas religiosas reducen el tamaño cerebral y pueden generar estrés

Un estudio de la Universidad de Duke (Carolina del Norte, EE.UU.) viene a matizar el caso, cuestionando los efectos positivos de las prácticas religiosas sobre el funcionamiento y el desarrollo cerebral.

Sus resultados muestran que la religión y la espiritualidad no siempre permiten reducir los niveles de estrés y ansiedad, sino que pueden generarlos.

Amy Owen y sus colegas de la Universidad de Duke quisieron determinar los efectos de la religión a largo plazo sobre el cerebro. Una iniciativa interesante, ya que la mayoría de las investigaciones realizadas hasta la fecha se habían centrado en los efectos inmediatos de las prácticas espirituales.

El estudio midió el volumen cerebral de 268 hombres y mujeres mayores de 58 años. La investigación buscó las diferencias de volumen entre personas que desempeñan una vida religiosa intensa y personas no religiosas.

Las conclusiones contrastan fuertemente con lo comúnmente admitido. Las personas religiosas presentaron volúmenes cerebrales inferiores a los de aquellas no religiosas, y se evidenció en ellas atrofias del hipocampo, una estructura de la corteza cerebral relacionada con las emociones y la formación de la memoria.

Esta atrofia es particularmente marcada en el caso de los born again, los que “volvieron a nacer” al encontrar a Dios o, más concretamente, un camino espiritual.

Según los investigadores, esta reducción del volumen cerebral podría deberse al estrés que experimentan las personas religiosas en su vida espiritual, tanto en casos de una experiencia fuerte —como la de los born again— o, simplemente, por las dificultades de vivir la cotidianidad como creyente.

Asumir sus creencias religiosas ante los demás, temer un castigo divino o angustiarse por respetar los mandamientos de la religión son algunas de las situaciones que generan un brote de hormonas del estrés que, con el tiempo, podrían reducir el volumen del hipocampo.

Según los investigadores, se trata de un “dolor religioso y espiritual” que se puede hasta confundirse con el dolor físico. Y, como toda situación de estrés y malestar, tiene repercusiones negativas sobre el cuerpo humano.

No obstante, no se deben sacar conclusiones prematuras de estos resultados, y se necesitarán más estudios para aclarar la relación causal entre religión y estado cerebral. Además, las experiencias estresantes en la vida son tantas que resulta casi imposible aislar el efecto de las prácticas espirituales sobre el cerebro humano a largo plazo.

Este estudio, más que aportar una respuesta contundente, plasma la complejidad de las relaciones entre religión y ciencia. Y además plantea una pregunta clave : la religión nos afecta a todos, pero ¿positiva o negativamente?

Fuente: ELESPECTADOR.COM

La divina representación

Una representación es una ficción que produce realidad

(Félix de Azúa define “representación” en su Diccionario de las artes)

Toda representación es posible gracias a la aceptación tácita de una mentira necesaria para real-izar aquello que sólo es ficticio (a veces, una abstracción). Se entiende así que no sólo Hamlet, sino también las naciones y Dios necesiten representantes. La ficción dura mientras todos los participantes, incluído el público, la acepten como real, mientras decidan compartir y acatar las normas del juego. Entre tanto, DiCaprio podrá ser Romeo siempre que lleve las polainas. Urkullu (o Arnaldo Otegi o la AVT) podrán contarnos los deseos del “pueblo vasco”, declamando sobre el nudo de su corbata. Así también, Benedicto XVI, un viejo por lo demás bastante flácido y paliducho sin su báculo y su mitra, puede dictaminar los designios de Dios. Puede, incluso, cantarnos sus espectaculares ofertas de verano: “absolución de los pecados”, “Cielo express: conexión directa con el Señor”, “¡¡Perdón para las abortistas!! promoción limitada)”. Todo sea por el bien de su gran función, no vaya a ser que se complete el aforo (cosa que viene pasando).

Y no me parece mal, que conste. Siempre fui una gran amante del teatro. Gracias a él he sido monja, pastorcilla, nazi y flor (cómo molaba el cole). Las rebajas de ficción son lo mejor, sobre todo en ciertas librerías. Las que me tocan las narices son las otras: las rebajas de verdad las que, ¡oh novedad! van a salir de las arcas públicas. Me toca las narices tener que pagar cinco veces más en el metro por no viajar alucinada por Madrid. Me toca las narices que se hayan gastado 25 millones de dinero público, sin contar con los beneficios fiscales (hasta el 80%) concedidos a las empresas privadas patrocinadoras de la función. Me toca las narices la cesión de espacios públicos, las entradas gratuitas del Reina Sofía, los descuentos al por mayor…

Coño, que yo en el cole me pagué el disfraz de margarita. ¿Alguien me explica por qué Dios habría de ser especial?

Fuente: ENCHUFA2
Bajo licencia Creative Commons