Sunday, August 29, 2010

¿Qué le debe Europa a la Iglesia? ETA y el IRA

Ahora se ha puesto de moda escribir sobre la civilización europea en una clave estrictamente cristiana. Como si la modernidad que hace diferente a Europa del resto del mundo proviniera de sus raíces cristianas. Entiendo su miedo al Islam que invade Europa, pero una respuesta cristiana no es la solución, sino la Ilustración, la Declaración de Derechos del Hombre. Además, estos “pensadores” católicos son demasiado melindrosos: una película como los 300 que presenta a los persas como afeminados y atribuye el martirio (lo que es cierto en el caso de los cristianos) y el antecedente del terrorismo suicida a los griegos debería servirles de inspiración. Pero mientras ellos escriban y los musulmanes se inmolen me parece que los cristianos (y con ellos todos) tienen las de perder.

Qué le debe Europa a la Iglesia del siglo XX: evidentemente el nacimiento de Solidaridad en Polonia y las primeras grietas en el comunismo.

Qué le debe también: el nacimiento de ETA (en su momento se publicó un libro con el título ETA nació en un seminario y se puede rastrear en memorias como las de Onaindia su importancia en los primeros tiempos, más recientes las de Setién (doctores tiene la Iglesia) y su Obispo ante ETA, no contra ETA, que a lo mejor lo mataban como le ocurrió a Monseñor Romero en El Salvador).

Que la Iglesia católica, apostólica y romana fue importante en el nacimiento del IRA también se sabía. Hoy publica El País el caso de un cura asesino en Irlanda: nueve muertos, una niña de 8 años la más pequeña. Lo ocultaron tanto la Iglesia como el Gobierno británico.

Aquí la historia: El sacerdote intocable

Fuente: Duelos y quebrantos

El sacerdote intocable

A media mañana del 31 de julio de 1972, Kathryn Eakin estaba limpiando los cristales del colmado familiar cuando explosionó la primera bomba en el pueblo de Claudy. Tenía ocho años y se convirtió en la víctima más joven de un atentado en cadena (tres coches bomba) que asesinó a nueve vecinos, cinco católicos y cuatro protestantes, en aquel enclave de Irlanda del Norte de apenas 1.300 habitantes. Ningún grupo paramilitar reivindicó el que fuera uno de los ataques más salvajes en la historia de los Troubles (el conflicto norirlandés), y tampoco nadie fue nunca detenido.

Solo 38 años después, un informe oficial acaba de confirmar que la policía de la época tenía en su mira a un cura católico como principal sospechoso, pero su identidad fue encubierta con la connivencia de los poderes del Estado y la Iglesia. Los supervivientes y los familiares de los fallecidos se preguntan ahora por qué James Chesney se erigió en el sacerdote intocable.

Las conclusiones de una segunda investigación iniciada en 2002, difundidas el pasado martes por Al Hutchinson, ombudsman [defensor del ciudadano] de la policía norirlandesa, revelan cómo los servicios de inteligencia estaban convencidos de que Chesney era nada menos que el director de operaciones del IRA (Ejército Republicano Irlandés) y estuvo implicado en la planificación del atentado. Los detectives incluso hallaron restos de explosivo en su vehículo, pero el mando policial les denegó el permiso para detener e interrogar al religioso. La antigua policía del Ulster (RUC) y el propio Gobierno conservador británico temían que ese paso diera pie a acciones de venganza por parte de los paramilitares protestantes y a las consiguientes represalias del IRA. Que inflamara todavía más las tensiones en el seno de una comunidad al borde de la guerra civil. Durante aquel turbulento 1972, casi medio millar de personas murieron de resultas de la espiral de violencia política.

Información completa en: ElPaís.com