Monday, April 26, 2010

De Terremotos Y De Dioses

Publicado en
DIARIO DE NOTICIAS - MILENIO
Lunes, 26 de abril de 2010

Estoy seguro de que son hombres respetados en su comunidad, considerados además guías morales y ejemplos a seguir. Kazem Sedighi, Shlomo Benizri o Pat Robertson tienen en común el mismo dios, aunque diferentes religiones. Se han dedicado a ser pastores de almas, imagino que sintiendo la llamada de ese dios, y con vocación de servicio. Les traigo a esta esquina del periódico porque en diferentes momentos de los últimos tiempos los tres han achacado un terremoto directamente a la mano de su dios. Como castigo, según el primero, por las provocadoras vestimentas y descocadas actitudes de las mujeres; el segundo dijo que la culpa era de las prácticas homosexuales; el tercero afirmó que la culpa era que la población donde llegó el sismo había hecho pactos con el diablo. Ya se sabe, los actos de los dioses los pagan los humanos. Por su culpa. Desde luego, como próceres serán respetables. Como geólogos, no. Y desde un punto de vista esencialmente humanista y de la defensa de las libertades y derechos, los tres deberían ser denunciados de crímen de lesa humanidad, o incitación al mismo.

Otro gran hombre, Tasio Bertoni, desde el mismísimo cuartel general de uno de esos dioses de catástrofes, plagas y castigos, culpabiliza a la homosexualidad de ser la causa última de la pederastia que tanto ampara ese imperio. Si a esta gente se le sigue dejando impunemente decir estas barbaridades, no solo los homosexuales, sino que las mujeres, los negros, todos los que se aparten lo más mínimo del rebaño de inútiles que les han convertido en portavoces de ese odio pueden ser condenados no ya al castigo de no gozar del cielo de esas religiones, sino de la condena o el ataque en vida, de la criminalización simplemente por ser diferentes.

No es un fenómeno exclusivamente ligado a las religiones, aunque es en el mundo de los pensamientos dogmáticos donde florecen y desde donde más afectan. Por ejemplo, el otro día Evo Morales afirmaba que los pollos transgénicos y hormonados provocaban “desviaciones” femeninas en los hombres, poniendo de manifiesto que no sabía mucho de alimentación, pero sobre todo que, como muchos, considera la homosexualidad una desviación. Curiosamente, esta barbaridad sí fue recogida como tal por diarios católicos que los demás días consideran la homosexualidad como una enfermedad curable, o que exculpan a los pederastas cuando son curas de su cuerda. Pero es anecdótico: en el fondo lo que se muestra claramente es que lo peligroso es la impunidad de este tipo de discurso, que sigue siendo necesario que se amplíe la reglamentación para impedir el discurso que incite al odio contra las personas por razón de origen, credo, sexo, sexualidad… Todo eso.

Fuente: Por la Boca Muere el Pez
Bajo lciencia Creative Commons

Friday, April 23, 2010

Contradicciones y más contradicciones

Yo entiendo que los que creen en un Ser Superior lo asocien a determinados hechos y momentos sublimes: desde el ocaso del Sol en un horizonte marítimo a una sinfonía de Beethoven. No me imagino a nadie asociando la imagen de Dios a una canción de Leonardo Dantés o a una montaña de estiércol, y me refiero a una simple asociación de ideas. Es normal que la imagen de Dios se asocie a lo mejor que hay en la Naturaleza ya que se supone que es Todopoderoso, ¿Por qué sin embargo hay tantos que creen que su capacidad de expresarse con el hombre es tan limitada como para no haber encontrado otra forma mejor que la Biblia? ¿Es capaz de crear desde la grandeza del Universo, a la minuciosidad del ADN y no es capaz de mostrarnos un mensaje claro y accesible? Hay problemas en los escritos, las fuentes. los autores, las traducciones, las interpretaciones…y no es algo inventado por mi, es un hecho que no se ponen de acuerdo varias religiones que parten de los mismos textos. En todo, los creyentes asocian a Dios con la perfección y sin embargo asumen que en algo tan importante como su comunicación con el ser humano, fue incapaz de serlo, ¿No es muy raro? ¿No es extraño que por ejemplo los judíos crean que el Mesías nunca llegó y los cristianos sí y ambos se basen en los mismos escritos?

Muchos piensan –al contrario que la iglesia católica que iguala ambos textos- que los errores de la Biblia se circunscriben sólo al Antiguo Testamento pero el Nuevo también contiene falsedades demostrables y algunas sospechables, si bien las religiones siempre pasan de puntilla sobre estos temas y siguen insistiendo en la peregrina idea de la “inspiración divina”. El evangelista Mateo describió que tras la muerte de Jesús hubo un terremoto y muertos salieron de sus tumbas, algo que no cuentan ninguno de los otros tres, hace unas semanas un lector luterano lo justificaba en un comentario así:

“Mateo escribió para judíos que tenían sus códigos (que no son los nuestros) para comprender la acciones de Dios. Todo lo que Mateo cuenta de la muerte de Jesús está relatado en términos del Antiguo Testamento, no es que falsee la historia, sino que la forma de escribir el relato lo hace en sus propios términos judaicos. Por eso él destaca el terremoto y la resurrección de los santos porque esto muestra que lo que Dios había dicho en el Antiguo Testamento respecto al juicio del pecado, se ve en la muerte de Jesús. Así es que esto apunta hacia atrás (al Antiguo Testamento) y hacia adelante con la resurrección de todos los creyente en Jesús.”

Creo es una buena prueba de que cada uno puede encontrar argumentos hasta para justificar una mentira que alguien contó hace casi dos mil años. Justificaciones que no comparte un rabino, que seguro tiene tanta fe y tanto conocimiento de la Biblia como este lector al que le agradezco mucho su punto de vista. El Nuevo Testamento como documento biográfico de lo que hizo y dijo Jesús, es muy discutible ya que sus autores pudieron inventarse episodios o tergiversar otros en “función de los términos de cómo lo relatan”. Es absurdo basar dogmas en frases textuales que no se sabe si realmente se pronunciaron y, volviendo al argumento de antes, no encaja que un Dios Todopoderoso mande a su hijo a la Tierra y sepamos de ello tan poco y con tan poca claridad.

Por ejemplo, una de las historias más famosas es la que dice que Jesús se lió a latigazos con unos comerciantes del templo, ¿Es creíble que alguien que proclama que ante la violencia hay que poner la otra mejilla haga eso, atacar a otros seres humanos con un látigo por intentar ganarse la vida comerciando? ¿Y luego mostrar servidumbre ante los romanos opresores de su pueblo? De todas las cosas que chirrían en el Nuevo Testamento esta es de las que más, por ejemplo, ¿Por qué no se defendieron si Jesús era uno y ellos muchos? Y además tiene un mensaje implícito que conviene casualmente mucho a la iglesia: el del respeto al templo y su consideración como “casa de Dios”. Curiosamente el episodio tal y como lo cuenta el Nuevo Testamento no deja de ser una bravuconada, termina así: Entonces los judíos le dijeron: “¿Que señal nos das para obrar así?” Jesús les respondió: “Destruid éste templo y en tres días lo levantaré”. Por supuesto la Iglesia y su capacidad de interpretación dan por hecho que no se refería al templo físico sino a su propio cuerpo, quizás la Iglesia sepa que en el momento de decir esas palabras Jesús se señalaba a sí mismo con el dedo…

Y es que yo creo que si fuera cristiano, y creyera que Dios mandó un mesías para liberarnos –personalmente ignoro de qué- y que volverá a mandarlo, no me preocuparía lo que hace dos mil años dijeran que dijo, ni por supuesto la interpretación sesgada que hacen las diferentes iglesias, más bien me plantearía qué haría Jesús si apareciera hoy en el mundo entre nosotros. Por ejemplo, ¿le parecería bien que las mujeres no pudieran ser sacerdotes en su propia iglesia, le gustaría que la iglesia obligara a las parejas casadas que erraron al hacerlo a seguir juntos toda la vida sin darles la oportunidad de rehacer su vida, qué pensaría de la estructura jerárquica del catolicismo, trataría al papa como su “vicario en la Tierra”? Y yendo más allá, ¿sería capaz el papa de reconocer a Jesús hoy en día si se comportara como dicen que se comportó hace dos mil años?

Todas las religiones se basan en el principio de que Dios inspiró unos textos pero si Dios es Perfección según ellos mismos predican, ¿Por qué no iba a ser claro en su mensaje? ¿Quizás para así dar una justificación a la existencia de religiones que se arrogaran la capacidad de ser las únicas en saber interpretarle? Estoy seguro que las religiones necesitan a Dios pero en mi opinión si Dios existe, no necesita a las religiones, ya que es absurdo pensar que un Ser Todopoderoso necesite organizaciones imperfectas para comunicarse con sus creaciones.

Fuente: La web donde DROBLO escribe y comparte lecturas…

Thursday, April 22, 2010

La neurobiología de un dios inexistente

Dios existe y está en nosotros, ¡tenemos pruebas de ello cada día!
Supongamos que yo le hago a usted una aseveración como ésta. A lo mejor a usted le gustaría comprobarlo, convencerse usted mismo. A lo largo de los siglos ha habido mucha gente que ha afirmado la existencia de Dios, pero ninguna prueba real de su influencia en nuestro mundo. ¡Qué oportunidad!

- ¡Muéstremelo! – me dice usted

- La percepción de la belleza y el amor, la empatía y el altruismo en nuestra relación con los demás, nuestra conducta moral diferenciando lo Bueno de lo Malo… -le contesto yo.

Usted cavila durante unos instantes, repasa todas esas cualidades de la conducta humana, pero no ve la influencia de Dios por ninguna parte.

- ¿Dónde está Dios ahí? –me pregunta.

- Oh, está ahí, en todas esas cualidades –contesto yo moviendo la mano vagamente-, lo que ocurren es que pasa desapercibido en el día a día, si uno no lo estudia con detalle.

Entonces usted me trae un grupo de individuos para evaluar en ellos su capacidad para percibir la belleza y el amor y así demostrar que la causa de dichas cualidades tan humanas sólo puede ser explicada a través de la inspiración divina.

- Buena idea –replico-, pero me olvidé de decir que la belleza y el amor no son el mejor ejemplo para observar la acción de Dios. La activación de áreas del cerebro como la corteza cingulada, la corteza orbitofrontal y otras áreas motoras podrían explicar nuestra percepción de la belleza y el amor (1).

Me propone entonces estudiar en la conducta de los individuos la empatía y el altruismo al someterlos a situaciones límite para poner de relieve estas conductas sociales y por tanto ver la influencia de Dios.

- Buena idea, -le digo de nuevo- pero la influencia de Dios no se verá de manera nítida en la empatía y el altruismo ya que tienen un sustrato neurobiológico bien descrito. Estas capacidades sociales dependen de la actividad de distintas áreas de la corteza cerebral, el hipotálamo o la amígdala (2).

Entonces me propone utilizar un protocolo para estudiar en estos sujetos la toma de decisiones morales. “De esta manera deberíamos ser capaces de revelar la sagrada influencia divina”, dice usted cargado de razón.

- Buena idea, -replico-, pero Dios no dirige de manera directa nuestras decisiones morales ya que dependen en gran parte de la actividad de la corteza prefrontal ventral (3). De hecho, se ha demostrado que lesiones en estas áreas crean un conflicto en nuestra visión de lo Bueno y lo Malo. Incluso –le digo convencido- se ha sugerido que los psicópatas pueden tener dañada esta área cerebral

Y así sucesivamente. Yo contrarresto cualquier prueba conductual que usted me propone realizar convencido de que en esas pruebas la influencia divina no es necesaria o no aparecerá.Ahora bien, ¿cuál es la diferencia entre un Dios que no actúa en nuestra percepción de la belleza y el amor, no influye en nuestra relación con el prójimo y tampoco dirige nuestras decisiones morales…, y un DIOS INEXISTENTE? ¿Qué significa decir que mi Dios existe? Al final, lo que yo le pido que haga es acabar aceptando, en ausencia de pruebas, lo que yo digo.

Tito (Basado en “Un dragón en el garaje” de Carl Sagan)

(1) Kawabata and Zeki. “Neural correlates of beauty” Journal of Neurophysiology. 91: 1699-1705 (2004); Zeki S. “The neurobiology of love” FEBS Letters 581: 2575-2579 (2007).
(2) Miller G. “A quest for compassion” Science 324: 458-459 (2009); Immordino-Yang, McColl, Damasio and Damasio. “Neural correlates of admiration and compassion” PNAS 106: 8021-8026 (2009); Xu, Zuo, Wang and Han. “Do you feel my pain? Racial group membership modulates emphatic neural responses” Journal of Neuroscience 29:8525-8529 (2009).
(3) Moll and de Oliveira-Souza. “Moral judgements, emotion and the utilitarian brain” Trends in Cognitive Sciences 11: 319-321 (2007); Funk and Gazzaniga. “The functional brain architecture of human morality” Current Opinion in Neurobiology. 19:1-4 (2009).

Fuente: Las pirámides del cerebro

El hiyab es incomprensible y negativo; pero, ¿y el “hiyab católico”?

Estos días se habla y escribe mucho –en ocasiones con escasa reflexión previa– sobre la decisión del consejo escolar de un centro de enseñanza de la comunidad de Madrid de prohibir el uso del hiyab en el recinto a una joven de fe musulmana. Ignoro las causas, aunque las intuyo, pero el debate se ha polarizado y la mayoría de quienes se han posicionado al respecto utilizan, aunque con variantes menores, dos argumentos:

Unos abogan por permitir el hiyab alegando que es una manifestación –en este caso externa, esto no es baladí– de religiosidad personal, lo que formaría parte de los derechos individuales;

Y en la otra orilla, alzan la voz los que argumentan que no es permisible porque supone exteriorizar una militancia religiosa en recintos públicos y, por añadidura, porque esa prenda tiene significados o incluso una finalidad discriminatoria para la mujer.

[Llegados a este punto, es obligado recordar que no vale hacer distingos entre los colegios de propiedad y gestión pública y los de gestión privada que se benefician de la protección económica del Estado; pues en estos últimos, los concertados, es obligado aplicar la legislación y las normas generales en el ámbito y en la materia de educación]

De entrada, sin ahondar excesivamente, es curiosa o chocante la posición de quienes quieren prohibir el hiyab en los colegios pero que, sin embargo, jamás dicen nada ante las decenas de monjas que prestan servicios en locales de acceso público (hospitales, por ejemplo) o en centros de enseñanza concertados (es decir, los sometidos a las leyes y normas del Estado) ataviadas con el \”hiyab católico\”; es más, esas mujeres van uniformadas de arriba abajo con manifiesta intención de exteriorizar su militancia religiosa –aparte de que en los hospitales, por ejemplo, incluso presionan y a veces acosan a los enfermos con manifestaciones e imposiciones religiosas.

¿Es proporcional y lógico prohibir el hiyab –¡ojo!, hablamos del hiyab, no del burka– a una adolescente musulmana y, en cambio, considerar \”normal\” o \”comprensible\” que haya docentes y personal auxiliar de colegios que porta el \”hiyab católico\”, contraviniendo las leyes y normas generales de Educación aplicables en los centros concertados?

Todo esto sin olvidar los crucifijos y demás objetos de incuestionable significado religioso y que en numerosas ocasiones tienen probada intención sectaria o discriminatoria.

Tabla rasa, el paradigma de la superficialidad

No menos chocante es que alguien haya alegado que la decisión del centro de enseñanza madrileño de prohibir el hiyab a la muchacha musulmana obedece a la necesidad (¿?) de aplicar a todos los alumnos y alumnas la norma interna que prohíbe cubrirse la cabeza; disposición que se aprobó ante la profusión de alumnos que acudían con \”gorras pandilleras\”, según ha informado el propio centro.

Es decir, se equipara un hábito personal de orden religioso o ideológico a un signo externo que, en realidad, tampoco era un problema en sí mismo, sino que se trataba de la manifestación externa de una actitud –seguro que en numerosos casos sólo supuesta, no probada– que dificultaba el buen funcionamiento del centro.

Casi nadie ignora los orígenes del hiyab ni sus significados con relación al papel de la mujer –el cual, por cierto, en el islam es similar al que le concede el Vaticano–; pero convendría matizar, por ejemplo, que una cosa es el burka y otra el hiyab.

En todo caso, si se llegara a una conclusión de general aplicación, sería obligado –salvo que se burlara una vez más la Constitución– que si el hiyab musulmán se veta en recintos públicos, sería obligado aplicar la misma ley o norma a las mujeres que portan el \”hiyab católico\”.

Este asunto es complejo, motivo por el que estos días asusta el fundamentalismo y el oportunismo –también político y partidista– en el que incurren algunos y algunas dirigentes, comentaristas y
opinadores.

Fuente: Im-Pulso

Licencia: colorIURIS

Perdónales, porque no saben lo que hacen

Desde que el papa Juan Pablo II puso de moda en los años noventa el arrepentimiento público de la iglesia católica por los crímenes cometidos en sus dos mil años de existencia, han sido muchos los asuntos por los que han tenido que pedir disculpas. Disculpas en su mayoría ambiguas, todo hay que decirlo, utilizando fórmulas como la de pedir perdón por el uso de la violencia que “algunos” habían cometido “en el servicio de la verdad”.

En cualquier caso, como digo, la lista de asuntos que han merecido una disculpa en estos años incluye las cruzadas, la inquisición, la injusticia contra las mujeres, la conversión forzada y el maltrato de los indígenas de sudamérica, el silencio durante el holocausto judío, la implicación de la iglesia en el comercio de esclavos, la violencia contra los protestantes durante la Contrarreforma, la condena a Galileo, o estos días la (todavía tímida) condena de los abusos sexuales cometidos por la iglesia católica en cada uno de los países en que está presente.

Una larga lista de disculpas que se queda corta frente a la lista de asuntos por los que la iglesia todavía no ha pedido perdón: el apoyo y la bendición de las dictaduras de Mussolini, Franco, Pinochet y tantos otros en el siglo XX, así como el sostenimiento de todo tipo de monarquías absolutistas y tiranas durante los siglos anteriores; la persecución del librepensamiento y la razón durante dos mil años; la homofobia; la condena a muerte para millones de creyentes en Africa y otras partes del mundo que supone la prohibición de utilizar preservativos; la hipocresía, el adoctrinamiento basado en el miedo, la mentira… y un largo etcétera.

Y digo yo, ¿no sería mucho mejor que nos dejasen tranquilos de una vez? No solo nos evitarían un montón de sufrimiento innecesario, sino que además se ahorrarían el tener que pasarse la vida pidiéndonos perdón.

Artículo completo en: El rey de la baraja

Wednesday, April 21, 2010

Historiadores reclaman la enseñanza no confesional de las religiones

“Quien sólo conoce una religión no conoce ninguna”, proclamó el iniciador del estudio de la historia comparada de las religiones, el alemán Max Müller. Lo recuerdan ahora investigadores de diversas universidades en un manifiesto sobre la necesidad de enseñar la historia de la religión en todos los niveles educativos. El texto se hace público pensando en el llamado proceso de Bolonia (reforma de las universidades europeas para darles una estructura común) y ante el pacto educativo que ultima el Gobierno y cuyo documento final está previsto que se presente el próximo jueves.

Gran parte de los jóvenes españoles reciben educación religiosa a manos de docentes elegidos por las jerarquías confesionales. Sólo en la escuela pública ejercen esa función unos 15000 profesores de catolicismo. Pero los chicos son “unos ignorantes totales” en religión, según los historiadores.

Ramón Teja Casuso, catedrático de Historia Antigua en la Universidad de Cantabria y presidente de honor de la Sociedad Española de Ciencias de las Religiones, expone su experiencia con alumnos que piensan que “el rey Herodes es ese señor que aparece en los belenes por Navidad”. Hay centros docentes en los que los alumnos reciben sobresaliente general en Religión, aunque no pocos hayan suspendido las demás asignaturas. La explicación es sencilla: la nota confesional, que ahora es evaluable y cuenta para todo, es el cebo que algunas diócesis regalan para hacer atractivas sus clases frente a una asignatura alternativa en la que la calificación ha de ganarse estudiando.

Estas son algunas de sus conclusiones:

- Instrumento para el diálogo. El estudio de la historia de las religiones no es sólo un elemento cultural, sino un instrumento fundamental para el diálogo democrático y la solución de conflictos en un mundo globalizado tanto entre los diversos países como para la integración de las diferentes comunidades en un mismo país.

- Texto común básico. La educación en el conocimiento de las religiones debe comenzar en los primeros niveles de la enseñanza, pero es imprescindible que venga impulsada desde la educación superior universitaria. En una cumbre reciente Alemania-Francia (4 febrero 2010) Angela Merkel y Nicolas Sarkozy han propuesto la elaboración de un texto común básico de Historia de Europa para los estudiantes de todos los países del continente.

- Sobre la catequesis. El fenómeno religioso no está contemplado en la organización didáctica de España. Por el contrario, la denominada “enseñanza de la religión católica” está confiada a la Iglesia católica y se concibe como la extensión al ámbito escolar de la catequesis de ésta u otras confesiones religiosas. Aunque no se discute este derecho, resulta inaceptable que la catequesis confesional sustituya a la enseñanza pública pues, al adecuarse a determinados sistemas teológicos, no puede contribuir a la integración y a la convivencia.

- Formar investigadores. España necesita formar investigadores y docentes en Historia y en Ciencias de las Religiones capaces de dinamizar socialmente y trasladar estas disciplinas a la sociedad y al sistema educativo. La entrada en vigor del EEES (Espacio Europeo de Educación Superior), más conocido como Plan Bolonia, significa una oportunidad única para introducir en los planes de estudio (máster y doctorado) estas disciplinas y su homologación con titulaciones similares de otros países europeos.

El manifiesto denuncia que algunas universidades españolas se muestran reacias a la implantación del auténtico espíritu de Bolonia y concluye con una cita de uno de los más grandes historiadores de la religión de comienzos del siglo XX, Salomon Reinach. Dice: “Antes o después la historia de las religiones se enseñará en las escuelas junto a la historia, a la filosofía y a las ciencias. No se enseñarán ni la fe ni el escepticismo, sino hechos ciertos. Se enseñará a los escolares a reflexionar sobre temas tan importantes y a prestarles toda la atención, diré mejor, todo el respeto que merecen”.

Información completa en: Las Españas