Thursday, August 13, 2009

El jesuita Masía lamenta que la Iglesia española protagonice una “marcha atrás de medio siglo” frente al poder político

El profesor de Ética en la Universidad de Sophia (Tokio), el jesuita Juan Masía, lamentó hoy que la Iglesia española esté protagonizando una “marcha atrás de medio siglo” en las relaciones con el poder político.

A su juicio, España se encuentra en una situación “francamente anómala”, según manifestó en rueda de prensa con motivo de su participación en el Curso Magistral ‘Eutanasia y suicidio asistido. Un derecho del siglo XXI’, dirigido por el doctor Luis Montes dentro de los cursos de verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) de Santander.

El profesor jesuita sostuvo que los obispos españoles, “como cualquier otro grupo de opinión”, tienen el derecho a manifestar públicamente sus opiniones, siempre y cuando lo hagan “proponiéndolas, sin imponerlas”.

“No se puede hacer como en la Ley de Reproducción Asistida, querer imponer a los parlamentarios lo que hay que hacer”, aseveró Juan Masía, para quien se puede tener un “peso relativo” sobre los creyentes. Así abogó por tratarlos “como adultos, no como niños”.

En este sentido, el presidente de la asociación ‘Europa Laica’, Francisco Delgado, incidió en que la Conferencia Episcopal Española (CEE) “utiliza instrumentos públicos” para este tipo de acciones, al contar con una “parte importante” de financiación con dinero público.

Delgado abogó por que la Ley de Libertad Religiosa que el Gobierno pretende acometer se convierta en una norma de libertad de convicciones y conciencia, como la que ellos han planteado a los grupos parlamentarios en el Congreso de los Diputados, al entender que este es un concepto más amplio porque engloba las ideas de las personas que no son religiosas.

Otros aspectos que deberían abordarse también, en su opinión, son la derogación de los Concordatos con la Santa Sede firmados en 1953 y la anulación de los acuerdos de 1969, para evitar que sobre las relaciones entre la Iglesia y el Estado “siempre esté el hacha de Damocles”.

En el caso de los símbolos religiosos, consideró que es un debate que “tendría que estar superado hace 30 años”.

“PLURALISMO ÉTICO”

El profesor de Ética abogó por el “pluralismo ético” a la hora de abordar debates como el de la eutanasia o el del aborto, cuestiones en las que lamentó la “radicalización” de posturas.

Masía criticó que en estos debates influyan los aspectos ideológicos o políticos que impiden que se pueda discutir de forma “serena, científica o ética”.

“Si digo que sí o que no porque mi partido me lo impone o me lo impone mi Iglesia, eso no es autonomía, ni dignidad humana ni adultez ni nada”, sentenció.

Consideró que en estos asuntos el debate debe hacerse de forma “serena” y con criterios “éticos y científicos”, siempre respetando la pluralidad.

EL FIN DE LA VIDA

La catedrática de Filosofía Moral y Política Margarita Boladeras, que fue codirectora del Informe sobre Eutanasia y Suicidio Asistido del Comité de Bioética de Cataluña publicado en 2006, lamentó la “confusión inducida” que a su juicio se produce sobre estos temas.

En la actualidad trabaja en la elaboración de un informe sobre recomendaciones a los profesionales sanitarios para que atiendan a los enfermos en la fase final de su vida, que finalizará en octubre.

En su opinión, hoy en día los pacientes también demandan cuestiones como que se les ayude a soportar el sufrimiento o luchar contra el dolor. Instó a los profesionales a adoptar una postura de búsqueda del “bien común”, en lugar de medidas que “lo que hacen es desesperar” a los enfermos en la fase final de su vida.

Fuente: europa press

Ya era hora

Ante la última polémica suscitada por las declaraciones del ministro de justicia, Francisco Caamaño, explicando como una de las claves de la futura Ley de Libertad Religiosa y de Conciencia, la regulación de la Libertad de conciencia, y su intención de legislar la obligatoria retirada de los símbolos religiosos de los centros públicos de estudio, y la respondiendo a la intervención del teólogo Juan José Tamayo, director de la cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones en la Universidad Carlos III de Madrid, pidiendo que los símbolos religiosos se mantengan fuera de la esfera pública para “garantizar” el carácter laico del Estado y alcanzar la igualdad entre religiones en España, Cáceres Laica considera que la laicidad del Estado es el requisito imprescindible para una convivencia plural, que garantice la igualdad y la libertad de conciencia, y por tanto la neutralidad religiosa de las instituciones debe ser escrupulosa.

Nos sorprende que tenga que ser un teólogo católico el que, demostrando mayor sentido común, haya de marcar las pautas al Gobierno.

La asociación considera que el Estado debe ser garante de los derechos civiles, y que éstos, en ningún caso, deben supeditarse a las leyes “divinas” de las distintas religiones, y apoya la elaboración de una Ley de Libertad de Conciencia que permita desarrollar derechos como la eutanasia, o la interrupción del embarazo, que están siendo boicoteados por los sectores integristas de la iglesia católica. En este sentido recordamos que en su día prestamos nuestro respaldo al proyecto elaborado por la asociación laicista Europa Laica sobre Libertad de Conciencia que desarrolla todo el abanico de derechos afectados actualmente por limitaciones de índole religioso.

Las aulas, los salones de Pleno de los Ayuntamientos, los despachos oficiales, o las habitaciones de los hospitales son espacios públicos que deben ser iguales para todos y por tanto neutrales en materia religiosa, sin menoscabo alguno para las creencias personales de cada cual, si no todo lo contrario. Ya era hora de que en este País se planteara la defensa de este criterio, como garantía de igualdad. Aplaudimos cualquier medida en este sentido pero seguimos sorprendidos de que no se haya acometido antes, y esperamos que tomen nota algunos políticos que, contra su propio ideario políticos, siguen empeñados en que nada cambie después de treinta años de supuesta democracia, a cambio de cuatro votos.

Fuente: Luches en Trubia