Wednesday, April 22, 2009

Iglesia y control de la sexualidad

La sexualidad en las distintas culturas y sociedades tiene distintos abordajes. Encontramos sociedades como las del pacifico oriental donde la sexualidad se maneja en forma natural y públicamente con la integración abierta de la misma en la adolescencia. Otras sociedades (como la nuestra) tienen niveles restrictivos que se expresan en la sanción permanente a la misma desde la minima expresión afectiva de las parejas con besos y abrazos en publico (puede acarrear la prisión) menos aún del acto sexual. En las sociedades restrictivas se tiende a establecer un sistema de control sobre la sexualidad.

Los sistemas de control son ejercidos desde las instituciones y sobre todo de los sistemas religiosos. Dentro de las distintas religiones encontramos diferentes tratamientos de la sexualidad. Muchas religiones incorporan el acto sexual como una actividad que tiene vínculos con la espiritualidad y con ello la conexión con la divinidad.
La religión católica es una de las pocas religiones que sanciona el sexo y lo convierte en pecado. Esta categoría de pecado en que convierte la religión católica la sexualidad ha generado la doble moral como una práctica continua y cotidiana de sus feligreses, sus sacerdotes, obispos y monjas. Así se presenta una gran brecha entre “lo que se dice que se hace” y “lo que se hace” en la realidad.

La sexualidad no ha estado ausente de la vida religiosa, las denuncias sobre el ejercicio de violaciones, pedofilia, abortos y embarazos de estos/as están presentes a través de la historia en muchos países y en la actualidad. Hace unos días se hizo público el escándalo del presidente de Paraguay que mientras fue obispo embarazó a una menor de 17 años y no aceptó su paternidad hasta estos días luego de una fuerte denuncia y presión judicial. Los/as hijos/as de religiosos/as corren esta suerte de quedarse sin padres, porque estos/as tienen que ocultar su paternidad.

El control que ejerce la iglesia católica sobre la sexualidad de las mujeres ha afectado notablemente las políticas públicas vinculadas a la salud sexual y reproductiva de las mismas que se expresa en la prevención de: embarazos (en general y en adolescentes) infecciones de transmisión sexual y VIH SIDA.

El estado dominicano ha excluido del currículo la educación sexual por la presión ejercida por la iglesia católica, lo que ha tenido un fuerte impacto en el incremento de embarazos en adolescentes, ITS y VIH SIDA. En los países donde se ofrece educación sexual y acceso a métodos anticonceptivos a la población adolescente estos/as inician más tarde su sexualidad, 18-19 años, mientras que en nuestro país se inicia la sexualidad en edades tempranas (como promedio) entre 10-12 años.

La aprobación en estos momentos del artículo 30 en la reforma constitucional que se discute en el Congreso tiene serias implicaciones para la formulación de políticas públicas vinculadas a la salud sexual y reproductiva. A partir de ahora no se podrán utilizar métodos anticonceptivos como el dispositivo intrauterino, los métodos anticonceptivos de emergencia, entre otros. El uso de una serie de métodos anticonceptivos será condenado como delito.

Esta propuesta atenta contra la vida de mujeres, adolescentes y niñas y tendrá graves consecuencias como el incremento de los embarazos en adolescentes, que a su vez genera el empeoramiento de sus condiciones de vida.

Se ha demostrado en diferentes estudios que la causa principal de embarazos en la adolescencia es la no asunción de una vida sexual activa y con ello métodos de prevención. Madres adolescentes estudiadas (Ver Kelly y Vargas, Estudio Maternidad y Paternidad Adolescente publicado en el 2008) plantean que habían asumido la estrategia de posposición de embarazos y abstinencia que le enseñaron en la escuela y en sus hogares, quedando embarazadas.

Lamentablemente este artículo acaba de ser aprobado por el congreso y con ello se acaba de dar una sentencia de muerte a todas las mujeres de barrios marginados y campos que lleguen a un hospital desangrándose por un aborto provocado porque nadie las va a atender. Estamos dando una sentencia de muerte a toda niña y adolescente que quede embarazada y se encuentre en riesgo de perder la vida. Su vida no tiene importancia, es más importante mantener unas armónicas relaciones con las iglesias católicas y protestantes que preservar la vida de las mujeres y niñas que cotidianamente sufren violaciones e incestos.

No estarán en los periódicos ni en los medios televisivos los nombres de las mujeres victimas de esta absurda aprobación pero si aparecen los nombres y apellidos de los protagonistas principales de una decisión que afecta a las mujeres mas marginadas en esta sociedad.

Autora:Tahira Vargas

Fuente: CLAVE digital (Santo Domingo)