Wednesday, April 8, 2009

Religulous, El documental del ridículo de la religión

Vía El retorno de los charlatanes me entero de Religulous, un documental del cómico Bill Maher.

El nombre (Religulous) es un juego de palabras juntando las palabras religión y ridículo en inglés, digamos que aunque me he reido mucho con este documental, muchas veces parece una tragicomedia…

Realmente qué ingenua que puede ser la gente siguiendo a tipos que son chantas de pies a cabeza. Luego los trucos para ¡¡saltarse el Sabbath son una risa!! y el cierre es muy bueno.

El objetivo de este documental es demostrar no sólo lo absurdo que son las creencias religiosas sino, sobre todo, su enorme peligro y el costo que están teniendo los fanatismos en vidas humanas, igual en Irak que en Madrid, Nueva York, Gaza, Israel, Londres, Holanda, etc.

Recomendable no sólo para ateos, sino para los que no lo son, especialmente si les ha parecido que el “bus ateo” es más ofensivo que la pederastia sacerdotal o los terroristas suicidas.

Fuente: Ungoliante Blog (donde se indica cómo descargar el documental)

Manifiesto de la ciencia contra la ofensiva de la religión

Cuando al final de la edad media, la razón y la ciencia consiguieron desprenderse del dogmatismo de la fe con el surgimiento de la ilustración y de la modernidad, la religión, arrinconada por la racionalidad científica, actuó a la defensiva y proclamó la independencia entre fe y razón para proteger a la primera del descrédito con que la señalaba la segunda.

Los científicos volvieron a sus quehaceres y se olvidaron de la religión, cuestión que creyeron definitivamente cerrada dada la evidencia de su falta tanto de base empírica como de fundamento filosófico.

La religión, sin embargo, nunca aceptó de buen grado la separación entre fe y razón, e intentó siempre que pudo someter las evidencias científicas a sus concepciones dogmáticas. Y así asistimos hoy en día a una nueva cruzada de la fe, en la que la religión pretende tergiversar los hechos científicos e invadir el espacio público imponiendo a los demás unas creencias que no deberían salir en ningún caso del ámbito privado. Después de decenios en los que la religión permanecía en segundo plano debido a cierto complejo de inferioridad ante los éxitos de una ciencia que le sacaba los colores, ha salida de su retiro forzado con un entusiasmo tan desbordante como dogmático con la intención de dirigir a la sociedad hacia unas posiciones sin fundamento científico, en una especie de regreso a un pasado medieval.

Sentimos un profundo respeto tanto por los creyentes como por su anhelo subyacente de encontrar respuestas vitales a la pregunta del sentido de la realidad. Sin embargo, no podemos aceptar que un tipo de pensamiento arcaico como el religioso que, en muchos aspectos, puede calificarse de pensamiento mágico, pretenda dirigir la sociedad como si aún nos hallásemos en una edad media sometida al fundamentalismo de unas creencias ajenas a la evidencia científica y a un integrismo inmune a cualquier razón filosófica.

De la misma forma que en el pasado la religión atacó la geología porque sus descubrimientos estaban en contradicción con la Biblia, niega ahora las evidencias de la evolución de las especies con la ocurrencia del diseño inteligente lo mismo que pretende que creamos que existe una persona en un óvulo recién fecundado como si estuviésemos ante algún tipo de suceso mágico repentino, cuando todos los datos científicos muestran que la aparición de una persona es un proceso gradual a medida que madura su sistema nervioso central. Las creencias religiosas no serían tan criticables si no fuese porque pretenden imponerse a los demás, condicionando cuestiones prácticas como, por ejemplo, la investigación con células madre, la interrupción voluntaria del embarazo, el derecho a una muerte digna o los matrimonios entre personas del mismo sexo. Su defensa sin fundamento científico de que existe una ley natural, un derecho natural, que está por encima de las personas no es más que un intento de imponer sus dogmas fundamentalistas a los demás.

Se ha acusado a la ciencia de ser sólo una creencia más, pretendiendo así ponerla a la misma altura que cualquier creencia religiosa. Sin embargo, esto no es así dado el carácter autocrítico de la ciencia y de la razón. La razón ha sido examinada y criticada exhaustivamente, tanto desde el ámbito filosófico como desde el científico, y los cambios que se han producido en los dos últimos siglos muestran hasta qué punto se ha corregido la metodología científica. La razón es inherentemente crítica consigo misma y siempre se pone en cuestión mientras que la fe sólo pretende defender el dogma religioso contra cualquier evidencia o argumento que se le presente.

Por todo esto, consideramos que, ante esta ofensiva en toda regla del dogmatismo religioso, la ciencia tiene que volver a levantar la voz, desde las ciencias naturales hasta las ciencias humanas pasando por las ciencias sociales, y dejar claro que la tergiversación a la que somete la religión la evidencia científica y los sofismas en los que enreda los argumentos filosóficos resultan inaceptables en pleno siglo XXI.

Estamos dispuestos a entendernos con los creyentes y a comprenderlos desde posiciones antropológicas, psicológicas y sociológicas, especialmente a los creyentes de base que no participan en esta cruzada de la religión institucional y conservadora; pero resulta inadmisible que los ciegos pretendan señalarles a los que ven hacia donde debe caminar la sociedad y quieran hacerlo, además, con una suficiencia tan prepotente como fuera de lugar, y más propia de un fundamentalismo medieval que de una persona racional y moderna.

Así le pedimos a la religión que regrese al ámbito privado del hogar de cada cual, de donde nunca debió salir, y a los poderes públicos que defiendan a la sociedad de esta ofensiva integrista trasnochada que pretende invadir el espacio público substituyendo la racionalidad científica por el dogmatismo religioso y retrotraernos a una época medieval que ya creíamos superada.

Gracias por ayudar a que la humanidad progrese con tu apoyo a la
racionalidad.

Fuente: Mini Min Blog
Bajo licencia Creative Commons

Religión: ¿La raíz de todo mal?

“Con o sin religión, la gente buena seguiría haciendo el bien y la gente mala seguiría haciendo el mal; pero para que la gente buena haga el mal hace falta la religión”

Con esta reflexión abre el científico Richard Dawkins, ante el Muro de las Lamentaciones y la Mezquita de la Roca de Jerusalén.

El documental ¿La raíz del mal?,dividido en dos capítulos, está basado en el último trabajo del etólogo y divulgador británico, The God Delusion. Al final del artículo encontrará un enlace al autor de este documento, que ofrece la posibilidad de obtener este libro ¡en español!

Se trata de un contundente alegato contra todas las religiones, escrito desde la razón y la ciencia por este biólogo evolucionista que se declara ateo sin mayor problema. Valiente, honrado y riguroso, intelectualmente fascinante y políticamente muy incorrecto, Dawkins carga contra el adoctrinamiento religioso de los niños –en Pakistán o en América– y da un buen repaso alo que él llama “el virus de la fe”:desde la Biblia al Corán, pasando por cualquiera de los Libros, sagradoso revelados.

En Conocer Ciencia nos declaramos ateos, y, por principio, combatimos todas las posturas pseudocientíficas que enarbolan las distintas religiones. En estas fechas, en vez de ver por enésima vez Ben hur o Espartaco, podemos disfrutar, junto a toda nuestra familia, de los documentales de Richard Dawkins.

Información completa y documentales en: Conocer Ciencia

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