Friday, March 27, 2009

Campaña de los autobuses ateos en Alemania

En breve, algunos autobuses de Berlín, Munich y Colonia llevarán los siguientes textos: “(Con una probabilidad que roza la seguridad) Dios no existe” y, bajo ese texto, tres variantes: “una vida plena no necesita un credo/una fe”, “los valores son algo humano, depende de nosotros” y “la educación/ilustración significa tomar responsabilidades”. La noticia en inglés, aquí:

http://www.buskampagne.de/

Cuánto cuesta a los españoles salvar a los linces y cuánto les cuesta mantener a los curas

Mantener a los curas

En el año 2006 se pactó un nuevo modelo de financiación entre el gobierno español de Zapatero y la Conferencia Episcopal, mediante el cual se elevaba el porcentaje del Impuesto de la Renta de las Personas Físicas (IRPF) del 0,52% al 0,7%. A resultas de este acuerdo, en los Presupuestos Generales del Estado para 2008 aprobados por la Ley 51/2007, de 26 de diciembre de, el Estado entregará, mensualmente, a la Iglesia Católica 12.751.072,79 euros.

Es decir, un total de 153.012.873,48 euros o, para entendernos, unos 25.000 millones de pesetas anuales. Todo ello sin contar el sueldo de los profesores de religión en las escuelas públicas o las subvenciones y ayudas a los colegios concertados católicos, y otras entidades dependientes de la Iglesia como Cáritas.

Salvar de la extinción a los linces

El programa europeo Life Naturaleza 2005, para la Conservación y Reintroducción del Lince Ibérico en Andalucía dispone de un presupuesto total de 25.971.489 euros.

Este programa tiene una vigencia desde el año 2005 hasta el 2011, por lo que el presupuesto hay que repartirlo en seis años, de esta forma el programa de protección del Lince Ibérico cuesta cada año a la Unión Europea la suma de 4.328.581,5 euros, unas 720.215.360 pesetas anuales. España todavía hoy recibe más fondos de la UE que ingresos hace a la Hacienda Europea. Coste de este programa para los españoles: 0 euros 0 pesetas.

Fuente: forolaRepublica.es

La élite científica desautoriza a sus colegas antiabortistas

La Declaración de Madrid firmada por 2000 académicos, que pretende fundamentar su rechazo a la reforma del aborto en “los conocimientos más actuales de genética, embriología y biología celular”, no ha gustado lo más mínimo a los principales expertos en esas disciplinas. Aprecian en este asunto una “creciente utilización ideológica y partidista de la ciencia”, y desautorizan a sus colegas por disfrazar como argumentos científicos lo que sólo puede pertenecer al “ámbito de las creencias personales, ideológicas o religiosas”.

El contramanifiesto se titula En contra de la utilización ideológica de los hechos científicos, y va firmado por un premio Príncipe de Asturias, Ginés Morata; tres premios nacionales de investigación o medicina Jesús Ávila, Carlos Belmonte y Carlos López Otín; tres directores de grandes institutos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Ferrando Hiraldo, Vicente Larraga y Juan Lerma; el presidente de la Sociedad Española de Neurociencias, Roberto Gallego, y otros siete investigadores de prestigio.

“Consideramos importante”, afirman estos expertos, “evitar que se confunda a la sociedad contaminando problemas de carácter social, y por lo tanto de convivencia, con argumentos a los que la ciencia no otorga legitimidad”. También recuerdan a sus colegas que las leyes las aprueba el Parlamento.

2000 adhesiones

La Declaración de Madrid se presentó la semana pasada con las firmas de un millar de biólogos, pediatras, juristas, psiquiatras y ginecólogos. Sus principales promotores científicos son los catedráticos Nicolás Jouve, Luis Franco Vera y César Nombela, que presidió el CSIC de 1996 a 2000. Jouve calcula que el manifiesto ha recibido ya unas 2.000 adhesiones. “La sociedad se ha vuelto a sensibilizar en defensa de la vida”, ha dicho.

El Manifiesto de Madrid no va dirigido exactamente contra la reforma legal que se discute ahora -la sustitución de una ley de supuestos por una de plazos-, puesto que sus autores dicen actuar “en defensa de la vida humana en su etapa inicial, embrionaria y fetal”. Al margen de esta cuestión, sus apelaciones a supuestos argumentos científicos son permanentes.

“Existe sobrada evidencia científica de que la vida empieza en el momento de la fecundación”, dice el manifiesto; “los conocimientos más actuales así lo demuestran”. Uno de esos conocimientos es: “La genética señala que la fecundación es el momento en que se constituye la identidad genética singular”. Otro es: “La embriología describe el desarrollo y revela cómo se desenvuelve sin solución de continuidad”.

Pero los datos científicos disponibles sobre las etapas del desarrollo embrionario “son hechos objetivables, cuya interpretación y difusión han de estar exentas de influencias ideológicas o creencias religiosas”, les responde la élite de esas disciplinas. “El momento en que puede considerarse humano un ser no puede establecerse mediante criterios científicos; el conocimiento científico no puede afirmar o negar si esas características confieren al embrión la condición de ser humano. Esto entra en el ámbito de las creencias personales, ideológicas o religiosas”.

Los catedráticos antiabortistas reclaman “una correcta interpretación de los datos de la ciencia en relación con la vida humana”, y citan entre ellos: “Un aborto no es sólo la ‘interrupción voluntaria del embarazo’, sino un acto simple y cruel de ‘interrupción de una vida humana”.

También dicen: “El aborto es un drama con dos víctimas: una muere y la otra sobrevive y sufre a diario las consecuencias de una decisión dramática e irreparable”. Y: “Una sociedad indiferente a la matanza de cerca de 120.000 bebés al año es una sociedad fracasada y enferma”.

El contramanifiesto responde: “Los científicos, como el resto de los ciudadanos, tenemos la libertad de adoptar posturas personales frente a cualquier iniciativa legislativa, en función de nuestras ideas y creencias. Pero consideramos importante evitar que se confunda a la sociedad contaminando problemas de carácter social con argumentos a los que la ciencia no otorga legitimidad”.

Por el momento, estos deben considerarse los “conocimientos más actuales”.

Fuente: ElPais.com

El condón no es eficaz porque “el virus del sida es más pequeño que un espermatozoide”

El obispo de la localidad francesa de Orleans, André Fort, ha aportado su grano de arena en la peligrosa tesis defendida por el Papa Joseph Ratzinger en África, donde afirmó que el preservativo, lejos de ser una solución contra el virus del sida, “lo agrava”.

Fort ha argumentado que, como todo el mundo sabe -”incluidos los científicos”- “el tamaño del virus del sida es infinitamente más pequeño que un espermatozoide”, ergo el condón pierde aún más su eficacia.

“Está demostrado que el preservativo no protege al 100% contra el sida”, argumenta Fort, quien considera que si “sobre las cajetillas de cigarrillos está escrito ‘peligro’, sobre las cajas de preservativos debería leerse ‘fiabilidad limitada“.

Consternación

La polémica en Francia no se ha hecho esperar. “Estoy consternado por estas declaraciones, a la vez como médico, como científico y como médico católico”, ha declarado Jean-Francois Delfraissy, director de la Agencia Nacional para la Investigación sobre sida -según recoge AFP.

La afirmación del obispo de Orleans es “completamente falsa“.

“Tenemos datos que muestran que es un hecho que el preservativo es fundamental para bloquear la transmisión del virus del sida durante las relaciones sexuales”, agregó Delfraissy.

Fuente: Público.es
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