Thursday, March 26, 2009

¿Quien decide, tú o los obispos?

Cuando ya estabamos preparandonos en Occidente para el debate entre la razón democrática y el fundamentalismo islamista, va y viene la Iglesia Católica dispuesta a no dejarse arrebatar el primer puesto en la lucha, otra vez, contra la Ilustración, la Razón, la democracia. El aborto solo es una excusa en su larga batalla para devolver al ser humano a la minoría de edad, necesitado de ayatollahs que le digan no sólo lo que puede y no puede hacer, sino que le impulsen a imponer esas opiniones a los demás, por la fuerza.

Impelido Kant a resumir en una frase la esencia de la Ilustración, dijo aquello de “atrévete a pensar por ti mismo”. A partir de ahí, la convivencia social se basa en leyes creadas por los seres humanos de acuerdo con su razón, tras un debate público de argumentos y según el criterio democrático de la mayoría, aunque garantizando el respeto a las minorías. Se admite que existan opiniones distintas sobre las cosas, que nadie tiene la verdad en exclusiva y, por tanto, el pluralismo y la democracia es el único sistema posible para alcanzar acuerdos.

Todos los países en los que, además, se impuso la reforma protestante del cristianismo en el sentido de vivirlo como experiencia privada entre el individuo y su Dios, armonizaron con mayor facilidad la convivencia entre fe y ciencia así como entre fe y política haciendo compatible, como hemos visto con Obama en USA, la religión y la política, cada una en su espacio de actuación.

Mas problemas tuvimos los países en los que se impuso una versión del cristianismo que, de nuevo, rebaja al individuo hasta hacer necesaria la existencia de un intermediario institucional, la Iglesia jerárquica, entre los seres humanos y Dios al que sólo se puede acceder, entender y obedecer por medio de lo que en cada caso digan sus representantes terrestres.

Si uno cree que es poseedor de la verdad, la única verdad, todos los que no opinen como él estan en el error y no es posible negociar ni llegar a acuerdos entre la verdad y el error. Además, su verdad debe imponerse, no solo mediante la convicción, sino mediante la fuerza si es necesario. Las cruzadas, la inquisición, las misiones etc. forman parte de esta manera de entender las cosas de quienes, al reconocer que, a veces, se han equivocado, como hizo el Papa con Galileo, entran en una profunda contradicción.

No se trata, por tanto, de que aceptemos un sistema político aconfesional en el que se respeten todas las creencias y nadie me obligue a usar condón o a abortar, si mi religión no me lo permite. No. Se trata de forzar un sistema político en el que mi verdad religiosa respecto al condón o al aborto, se imponga a todos, incluso a los que no creen en mi religión.

Así visto, que es la única manera de verlo, la campaña de la Conferencia Episcopal contra la ley del aborto no va destinada a convencer de sus opiniones, cosa legítima en una sociedad democrática. Lo que persigue es intentar imponer por la fuerza de la confrontación social una verdad religiosa al conjunto de la sociedad, sean o no creyentes.

Se buscaría una regulación legal de las cosas, estas y otras muchas, que impongan a todos lo que sobre ellas opinen los obispos, basandose en creencias que sus fieles aceptan voluntariamente, y no lo que decidan los ciudadanos basandose en sus opiniones fundadas en la razón y democráticamente debatidas.

La cuestión va mucho más allá de las anécdotas. Por muy importantes que sean estas como el historial de denuncias de pederastia, la historia poco ejemplificante de muchos papados, el apoyo a dictaduras como la franquista o la ausencia de excomunión para el padre brasileño violador de su hija de nueve años pero si para ésta por abortar o la no denuncia del marido maltratador de su mujer hasta la muerte. Al parecer, no todas las vidas nacidas valen igual. Como también llama la atención que en ocho años de Gobierno del PP, en los que la ley del aborto siguió en vigor, no hayan hecho manifestaciones en favor de lo mismo que reclaman ahora al Gobierno socialista.

La historia y los errores cometidos por la jerarquía eclesiastica a lo largo de la misma, nos lleva a decir que no son la voz de Dios en la Tierra, sino interpretes sesgados, interesados y falibles que utilizan la voz de Dios como excusa para defender sus intereses sectarios. Que sus fieles sigan voluntariamente sus dictados. Incluso nos iría mejor si todos los que van a misa los domingos y comulgan, practicaran durante el resto de la semana esos principios morales. Pero que no nos impongan a los demás lo que tenemos que pensar o que hacer. Nos ganamos esa mayoría de edad hace muchos años, con esa Ilustración que quieren enterrar.

Como dijo nuestro Machado: “No puedo cantar ni quiero, a ese Jesús del madero, sino al que anduvo en la mar”. Es decir, esto no tiene nada que ver con la religión de los creyentes. Sino con una sociedad humana, demasiado humana, llamada Iglesia católica, que se quiere seguir arrogando privilegios incompatibles con una sociedad democrática de personas autónomas, mayores de edad con capacidad de decidir por si mismas. Por eso, también estoy en contra de otro fundamentalismo, el islamista, que quiere imponer otras verdades. Defender el Estado aconfesional es defender nuestro derecho a pensar y a decidir por nosotros mismos. Y, visto lo visto, hay que ser cada vez más radicales en esa defensa. Insisto, no es el aborto, no es el condón, no es educación para la ciudadanía. Lo que está en juego es ¿quien decide, nosotros democraticamente o los obispos jerarquicamente?

Fuente: Blog de Jordi Sevilla

Ciencia frente religión

Sorprenden algunas opiniones que se exponen “a toda página” y firmadas por personas seguramente dignas de elogio. El pasado lunes, día 23, se publicaba en este medio ‘Darwin, siglo y medio después’, firmada por D. Luis Sánchez de Movellán de la Riva.

En dicho artículo se cuestionaba la Teoría de la Evolución de las Especies, publicada en 1859 por Charles Darwin (1809-1882) y se la situaba en planos similares a otras teorías creacionistas o de diseño inteligente, con comentarios como «después de 150 años, nos encontramos igual o peor, con una deslumbrante teoría que no ha avanzado».

Poniendo las cosas en su sitio hay que decir que en la actualidad la aceptación de la evolución como un hecho biológico ya no suscita controversia alguna en el ámbito científico, lo que no es óbice para que pervivan argumentos hostiles por razones, principalmente, de fundamentalismo religioso. La Teoría de la Evolución es hoy la verdadera columna vertebral de las ciencias de la vida y sin ella la biología actual sería un caos de datos sin apenas sentido alguno.

No obstante, las explicaciones evolutivas siguen siendo objeto de debate. De manera resumida la evolución de los organismos se produce -conjuntamente con la acción de otros mecanismos- por la acción de la selección natural sobre las diferencias hereditarias que surgen, de forma aleatoria, en cada generación, de manera que las que confieren a sus portadores una mayor adaptación al medio se multiplican, mientras que las perjudiciales tienden a ser eliminadas. Por supuesto que el hombre es también fruto de ese proceso evolutivo; el Homo Sapiens se originó a partir de antepasados del grupo de los hominoideos o antropomorfos, pertenecientes al orden de los mamíferos primates y eso tuvo lugar en tiempos geológicos muy recientes

Aún así es preciso no caer en la exageración de pensar que todo, en el mundo orgánico, es adaptativo. Muchos caracteres no lo son porque se trata de rasgos indiferentes que se mantienen por causas distintas a la selección natural (por ejemplo el ligamento entre genes o la deriva genética).

Durante las décadas de 1930 y 1940 se refundó el pensamiento evolutivo dando lugar a la teoría sintética o neodarwinismo con los genes y las mutaciones (cambios aleatorios de la estructura de los genes) como protagonistas.

Desde 1960 nuevas formulaciones como la teoría neutralista y la teoría del equilibrio puntuado sostienen que el ritmo de la evolución no es continuo, se aceleraría en determinados momentos y situaciones en los que se producen cambios importantes.

Lo que resulta capital y singular en El origen de las especies de Darwin es que el mismo aportara numerosas pruebas de la .

Puedo imaginar que tratándose el Sr. Sánchez de Movellán de un hombre de letras y amante de las leyes quiera imaginar un mundo con unas leyes seguras y a prueba de ‘teorías’. Hay que recordarle que incluso las leyes más sagradas en Física, como las de Newton, dejan de cumplirse en ciertas condiciones y que unas teorías van sustituyendo a otras, igual que las especies.

Estará fuera de discusión que la edad de la Tierra será la necesaria para que esta sucesión de especies haya sido posible y es necesario imaginar un tiempo en que en la Tierra no podía haber vida y hubo otro en que ni siquiera existía este planeta (y a nadie importaba).

La idea del hombre como centro del Universo, temporal y espacialmente tan incomprensiblemente enorme, sólo se puede entender como fruto de nuestra ignorancia y arrogancia, y hay que tener en cuenta que nuestra presencia como especie en este planeta supone un tiempo infinitesimal en un espacio ínfimo dentro del Universo.

La ciencia habla del cómo y a más cómos menos porqués. Seguramente no llegue nunca al último por qué. La idea del ‘Relojero Creador’, a la que se aferra el Sr. Movellán, resulta demasiado ingenua y cómoda. La Religión, o religiones, pretenden responder a grandes preguntas pero hay que meditar que las preguntas que generan sus respuestas son aún mayores. Así que, por favor, no mezclemos ciencia con religión, y que los 150 años que nos distan de Darwin lo parezcan.

Autor: Santiago Alonso Sagredo (físico)
Fuente: eldiariomontanes.es

La Iglesia está anquilosada, vieja y rodeada de críticas

El filósofo y teólogo Javier Sádaba intervino ayer en las Jornadas de Filosofía de la Universidad de La Rioja. Bajo el lema ‘La revancha de Dios (pensar a Dios desde la filosofía)’, el ciclo aborda el papel de la religión en la sociedad actual. La conferencia de Sádaba plantea el interrogante: ‘El futuro de la religión. ¿Vuelve Dios?’.

-¿Se ha marchado alguna vez?

-Irse del todo, nunca. Pero, en algunos sitios, vuelve incluso con más fuerza. Por ejemplo, en África o Latinoamérica. En otros, ciertamente, parece que ha desaparecido muchísimo en términos cuantitativos, como en la vieja Europa.

-¿Cuál es el futuro de la religión

-Mientras los humanos se pregunten si merece la pena vivir, seguirá habiendo religiones. Preveo una vuelta de dioses que más bien serían brujos. Me refiero a todo el conjunto de religiones fanáticas y esto es un auténtico peligro. Hay otra forma de religión que sería bienvenida. Se trata de una religión sin superdioses que simplemente plantease que los humanos tenemos que estar más unidos.

-¿Necesita el hombre un Dios?

-Respondería con la cita de un famoso filósofo: ‘Necesita una razón para vivir’. Yo pienso que esta no tiene por qué ser Dios

-Un caso concreto. ¿Cuál es el futuro de la Iglesia Católica

-Se ha tambaleado durante 2.000 años, pero siempre ha salido con más fuerza. Incluso ahora, que está anquilosada, vieja y rodeada de críticas, ¿quién sabe si volverá a tener fuerza? El problema no es que vuelva a tenerla, sino cómo lo haga: o se abre a una actitud más sensata o, como hasta ahora, mantiene el poder por el poder.

-¿Puede, en su opinión, ‘abrirse’ sin traicionarse a sí misma?

-La Iglesia Católica no entraría en contradicción consigo misma si siguiera realmente los evangelios, si estuviera más con el débil. Esa sería su auténtica renovación.

-Una parte importante de la sociedad piensa que los postulados católicos son reaccionarios. La postura sobre el aborto es un ejemplo.

-En primer lugar, un aborto sensato es algo aceptado científicamente. La Iglesia entra a saco ahí de una manera totalmente ciega. Por otro lado, a mí, me parece muy bien que exponga su opinión, como puede hacerlo un club de fútbol o un club de golf. Pero, no tiene derecho a colocarse en medio y decir que tiene la bandera de la verdad. Eso no se puede hacer en una sociedad democrática y laica.

-¿Cambiará la Iglesia?

-Si soy sincero, tengo que decir que no hay ningún dato, que no se ve en el horizonte nada que invite a uno a ser optimista respecto a una renovación de la Iglesia.

Fuente: elcorreodigital.com

El pecado de látex

Dicen que un millón de angoleños asistieron a la misa presidida por el Papa Benedicto XVI, o el Papa Nazi como le llaman algunos de sus detractores, debido a la ya famosa y polémica foto de Ioseph Alois Ratzinger vestido con el uniforme de las juventudes hitlerianas. Él achaca ese error de juventud a la inocencia y la ingenuidad. Otros sacan conclusiones distintas. El caso es que este señor, líder de una de las religiones con más seguidores del mundo, llega a África, el país más castigado por el SIDA, para decir que el preservativo no es una solución, insinuando que no se debe usar y que no es cristiana la práctica del sexo.

Y tiene razón; el preservativo no es la solución pero ha sido una buena barrera, un arma muy útil en la lucha contra la expansión de esta epidemia internacional, un arma contra el sufrimiento y la enfermedad y solo por eso, la iglesia debería repartir preservativos en lugar de hostias, pero no.

Prima la reprimenda moral sobre la mitigación del sufrimiento. Extraña política. Quizá el Papa pretende que nadie tenga relaciones sexuales. Esa es la solución según Benedicto XVI. ¿Realista? ¿Acorde a los tiempos actuales? ¿Acorde con cualquier época de la historia? No. Ni él, en sus más hitlerianos delirios sería capaz de creer que la humanidad vaya a dejar de relacionarse sexualmente. ¿Entonces a qué viene insistir tanto en el tema?

Lejos de modernizarse, lejos de acercarse al pueblo, a sus necesidades y preocupaciones, la iglesia católica parece retroceder, encogerse, tratar de implantar obsoletas fórmulas de control. Añora sus épocas en que la política se arrodillaba ante el papa, y por ello han invertido millones para crear por todo el mundo la famosa “democracia cristiana” que solo es una avanzadilla, una piel de cordero para el lobo.

¿Y por qué lo hace? Por que la iglesia necesita pobres. Necesita parejas llenas de hijos, sin recursos económicos y con un mundo de problemas encima, porque según las estadísticas y los numerosos estudios sociológicos realizados, es la mejor manera de aumenta la “fe” de las personas. La iglesia lo sabe, porque si algo tienen modernizado son sus instrumentos del conocimiento y la investigación, como siempre.

Las crisis económicas, políticas, los tiempos revueltos y convulsionados como el que nos toca vivir, o que se nos viene encima, con religiones como la musulmana empujando fuerte, alimentan al monstruo y a su vez, el monstruo sabe cómo y dónde debe asustar a los feligreses para que tiemblen de miedo y corran suplicando ayudas extra-terrenales. Refugio para el miedo.

“Cuando la Palabra del Señor, una Palabra que mira a la edificación de las personas, de la comunidad, de la entera familia, es desatendida, cuando la Ley de Dios viene ridiculizada, despreciada y escarnecida, el resultado puede ser sólo destrucción e injusticia: la humillación de nuestra común humanidad y la traición de nuestra vocación a ser hijos e hijas del Padre misericordioso, hermanos y hermanas de su amado Hijo” dijo en declaraciones recogidas por Radio Vaticano.

Benedicto XVI rindió también un particular homenaje a la mujer, silenciosa heroína, que (…) consiguen casi siempre mantener intacta la dignidad humana, defienden la familia y tutelan los valores culturales y religiosos.

El Papa indicó que “en la actualidad nadie debería dudar de que las mujeres tienen pleno derecho de insertarse activamente en cualquier ámbito de la vida pública y su derecho debe ser afirmado y protegido mediante instrumentos legales (…). No obstante el reconocimiento del papel público de las mujeres no debe menguar la función insustituible que tienen dentro de la familia”, matizó. No dijo cuando el Vaticano permitirá llegar a la mujer al puesto de papa o de Obispo. Eso no. No se habla de la cantidad de curas pederastas que la institución encubre y protege, en detrimento de las víctimas. Tampoco hace mención de sus negocios, sus beneficios y demás obscenidades materiales contrarias a cualquier palabra supuestamente pronunciada por Jesucristo.

No existe preservativo para el lavado de cerebro, para la infección de las ideas o del espíritu, quizá la cultura y el conocimiento, pero seguramente es más fácil obtener un preservativo en África, que un libro.

Fuente: elmercuriodigital.es