Friday, January 2, 2009

Autobuses ateos

Se despedía el año catastróficamente –retumbaban explosiones que se escuchaban desde la cumbre sagrada del Monte Sinaí- cuando a una asociación cívica se le ocurre publicitar el ateísmo en los flancos de los autobuses barceloneses. Ya tuve ocasión de comentar, en las acogedoras páginas de este diario, la iniciativa de otra asociación pareja, inglesa, para hacer publicidad atea en los autobuses londinenses (8-XI-2008). Mi argumento de fondo era que, en una sociedad libre, no se debe excluir el derecho de los teoescépticos a hacer uso de ella.

Antes de que los elementos más reaccionarios se rasguen sus rancias vestiduras ante la primera iniciativa europea de propaganda atea en la calle –tras Londres- convendría que nos explicaran, por poner un ejemplo, porqué no hacen lo propio con la abundante publicidad de los lupanares que ofrecen señoritas exóticas en la prensa más bienpensante del país. Que dieran buena cuenta de porqué no se oponen a la venta de publicaciones supersticiosas –la llamadas esotéricas- o porqué no condenan el proselitismo que ejercen ciertas sectas religiosas de evidente peligrosidad para los ingenuos. Sobre todo, convendría saber qué derecho asiste a estos enemigos de la libertad de pensamiento para condenar a los ateos a que callen su visión del cosmos y la vida.

Uno no puede esperar mucho de personas que, en otro orden de cosas, sostienen que la evolución de la humanidad es fruto del diseño inteligente de un ser esencialmente externo a su propia creación. (La falacia providencialista fue ya denunciada a fines del siglo XVII, convincentemente, por Benito de Spinoza.) Su diseño inteligente incluye a Tamerlán, Gengis Kahn, Adolf Hitler, Josip Stalin, los Khmeres Rojos, la Santa Inquisición y demás amantes de la humanidad. Hay una profunda afinidad electiva –poco obvia, es cierto- entre creer en semejante diseño y disputar el derecho de unos buenos ciudadanos a manifestar su teoescepticismo.

Autor: Salvador Giner
Fuente: Ethica more cybernetica

Probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta la vida

“Probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta la vida”. La frase que adornó los famosos autobuses rojos de Londres ahora llega a España. De momento, la campaña atea empezará en el transporte público de Barcelona y se irá extendiendo a otras ciudades en función de su éxito. El objetivo principal del anuncio es concienciar a los ciudadanos ateos sobre la necesidad de “hacerse visibles” y pedir el mismo respeto para sus convicciones que el que reciben aquellos con creencias religiosas.

La Unión de Ateos y Librepensadores (UAL), junto a sus muchas asociaciones federadas, es la responsable de la campaña que empezará a decorar los autobuses de la ciudad Condal a partir de este nuevo mes de 2009.

Colaboración con los pioneros
Esta organización realiza la campaña en estrecha colaboración con la British Humanist Association (BHA), responsable del movimiento que colocó los anuncios en las ciudades de Londres, Birmingham, Manchester y Edimburgo con el apoyo del profesor Richard Dawkins, el conocido biólogo evolucionista autor de “El espejismo de Dios”.

Hacerse visible
El objetivo de la campaña de publicidad es el de sensibilizar a los ciudadanos ateos, no creyentes y librepensadores en general sobre la necesidad de “hacerse visibles”, de sentirse orgullosos de sus convicciones y de reivindicar para ellos los mismos derechos y libertades que se reconocen a otros ciudadanos por el mero hecho de poseer o manifestar unas creencias religiosas.

Extensión a otras ciudades
Aunque en un principio la campaña está restringida al transporte público de Barcelona, la unión atea confía en extender su promoción a Madrid y el resto de ciudades españolas si la acogida es tan positiva “como lo ha sido otros países”.

Un sistema moral más justo
La UAL, en colaboración con la BHA y el movimiento ateo internacional pretende no sólo dar a conocer el ateísmo, sino también “potenciar la confianza en el poder del conocimiento, en el esfuerzo de autosuperación, en la capacidad para transformar la naturaleza con la prudencia necesaria para mantener el equilibrio ecológico, en la inteligencia del ser humano para crear un sistema moral y para organizar la sociedad en base a la razón y la justicia, la cooperación y la solidaridad”, según recoge en su página web.

Crecimiento de la campaña

Igualmente, a través de su página web, todos aquellos ciudadanos que compartan estos planteamientos pueden realizar aportaciones económicas a la campaña para que se puedan poner en circulación el mayor número posible de “autobuses ateos” en las ciudades español.

Fuenta: elplural.com
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Darwin, 200 años después

Aunque los astrónomos estarán todo el año de manteles largos celebrando el Año Internacional de la Astronomía bajo el lema “El universo, para que lo descubras”, 2009 también será ocasión de mirar hacia adentro, hacia la Tierra y los procesos gracias a los cuales estamos aquí.

Como lo saben todos los biólogos, este año trae pilón: además de celebrarse el aniversario 200 del nacimiento de Charles Darwin (vino al mundo el 12 de febrero de 1809), también se festejará el aniversario 150 de la publicación de Sobre el origen de las especies, obra señera del biólogo inglés y que apareció el 24 de noviembre de 1859.

Ya es posible consultar mucha información en internet, como aboutdarwin.com, para datos generales, o el formidable Darwin Online, en darwin-online.org.uk, donde se puede consultar la obra entera del naturalista, incluyendo sus miles de cartas (¡antes del procesador de texto!), pero sin duda en este año aparecerán muchos libros conmemorativos para deleite de quienes amamos la letra impres.a

Pero lo importante, la cuestión a la que volvemos siempre, tiene que ver con las implicaciones de la teoría de la evolución. Theodosius Dobzhansky lo sumarizó hace muchos años en una oración formidable: “Nada en biología tiene sentido, excepto a la luz de la evolución”.

La evolución es entonces no sólo una teoría más, no sólo un montón de ideas acerca de una porción del mundo: es un marco que permite interpretar de manera sensata las complejidades de la vida.

La implicación clave de esto se da cuando introducimos al ente llamado hombre. La teoría de la evolución dice que es uno más entre los productos de la historia de la vida, y tan desapasionada imagen no puede sino caer mal a quienes ven en Homo sapiens algo especial.

En una historieta formidable, Calvin le dice a su tigre Hobbes que la historia es un proceso que culmina en él, el non plus ultra. Algo así es lo que postulan las religiones, y para el cristianismo, la evolución significa despojar al hombre de su posición de hechura de la mano de Dios. No por nada han sido el lloro y el crujir de dientes; no por nada Darwin ha sido un hueso duro de roer para las religiones.

En este Año de Darwin, pues, acaso sea hora de sacar otra vez de los anaqueles los libros sobre Darwin, de recorrer su peculiar vida, de reflexionar sobre la poderosa teoría de la evolución.

Fuente: Milenio.com (México)
Autor: Horacio Salazar