Sunday, November 30, 2008

Los ateos se hacen fuertes

“La gente reacciona ante el avance del integrismo” sostiene Tamayo

“Los ateos son numerosos entre las élites educadas”, dice Dawkins

Los humanistas critican la influencia de la religión en la ley y la
educación

El 46% de los jóvenes se define como agnóstico, ateo o indiferente

No es fácil confesar que uno es ateo, es decir, que niega la existencia de
Dios, según señala el biólogo Richard Dawkins, conocido como el *rottweiler
de Darwin* por su férrea defensa de la teoría evolucionista. “La situación
de los ateos hoy en día en América es comparable a la de los homosexuales 50
años atrás”, escribe Dawkins en el ensayo *El espejismo de Dios* (Espasa
Calpe), que ha vendido 1,5 millones de ejemplares. “Los ateos son mucho más
numerosos, sobre todo entre la élite educada, de lo que muchos creen”,
prosigue. El problema es que, a diferencia de otros grupos religiosos, no
están organizados. “Un buen primer paso podría ser generar una masa crítica
con aquellos que desean salir a la luz y así animar a otros a hacer lo
mismo. Pueden hacer mucho ruido”.

Ruido considerable es el que ha conseguido la citada campaña del autobús
ateísta británico. La gestiona la British Humanist Association -una
organización que promueve acabar con la privilegiada posición de la religión
en la ley, la educación y los medios de comunicación- a través de la *web*
www.justgiving.com/atheistbus. Su patrocinador más ilustre es el propio
Dawkins. Iniciada el 21 de octubre, se propuso recaudar 5.500 libras (6.500
euros, el coste de un mes de los anuncios en 30 autobuses) y sólo necesitó
dos horas para conseguirlos. En dos días, ya tenían 58.900. La cuenta ya va
por 143.200 euros.

“Los donantes sienten que no tienen voz, que el Gobierno y la sociedad
presta demasiada atención a la religión y a sus líderes, mientras que a los
que no son religiosos se les ignora”, señala desde la capital británica
Hanne Stinson, directora de la British Humanist Association. Al otro lado
del Atlántico, la American Humanist Association ya ha organizado una campaña
similar para los autobuses de Washington con el lema ¿Por qué creer en un
dios? Sé bueno por la propia bondad. Se puso en marcha la semana pasada con
una previsión de 200 autobuses (www.whybelieveinagod.org).

Este nuevo ateísmo también ha irrumpido en las librerías. Una ilustre
alineación de científicos e intelectuales ha emprendido la batalla
dialéctica a gran escala contra la religión. Sus ensayos se han convertido
en superventas. En *El espejismo de Dios* (10.000 ejemplares vendidos en
España), Dawkins expone su hipótesis de que Dios no existe, sostiene que no
necesitamos la religión para ser morales y que podemos explicar las raíces
de la religión y la moralidad en términos no religiosos. El ensayista
Christopher Hitchens argumenta en *Dios no es bueno *(Debate) que la
religión da una explicación errónea del origen del ser humano y del cosmos,
que causa una peligrosa represión sexual y que se basa en ilusiones. Ha
vendido cerca de 150.000 ejemplares en Reino Unido y 12.000 en España. En EE
UU, el filósofo Sam Harris, autor de* The end* *of faith* (W.W. Norton) pone
de vuelta y media a las grandes confesiones: el judaísmo, el cristianismo y
el islam. Las tacha de locuras socialmente aprobadas, cuyos credos son
irracionales, arcaicos y mutuamente incompatibles (200.000 vendidos).

En Italia, el matemático Piergiorgio Odifreddi ha escrito *¿Por qué no
podemos ser cristianos?* (RBA), que ha colocado 200.000 ejemplares en su
país. En Francia, Michael Onfray se situó en 2005 entre los más vendidos con
*Tratado de Ateología* (Anagrama), un alegato a favor del pensamiento
hedonista y contra la religión. Vendió 209.700 ejemplares. Las cifras
parecen indicar que aumenta el interés por la crítica a las religiones.
Odifreddi, aun así, es cauto: “Hay una buena parte de la población que
valora la razón y la ciencia, pero es una minoría sin mucho acceso a los
medios de comunicación”.

La razón de este nuevo movimiento está, irónicamente, en los propios
fundamentalistas religiosos, según sostienen varios especialistas. “La
beligerancia de las religiones lleva a la gente a tocar a rebato”, explica
el teólogo de la Universidad Carlos III Juan José Tamayo. “Las religiones
han despertado de un modo social y culturalmente agresivo, porque reclaman
una presencia en el espacio público; quieren intervenir en la vida privada y
tener un peso político. En definitiva, quieren que los Estados sean
confesionales”. Una idea con la que coincide el filósofo Reyes Mate,
profesor del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC): “La
crítica a la religión resurge cada vez que la religión se quiere convertir
en principio moral de la democracia”.

Cuando se habla de integrismo se suele pensar en los países musulmanes, pero
también se encuentra en el corazón de Occidente. “Pienso en Estados Unidos”,
sigue el teólogo Tamayo. “En la campaña electoral de 2004, entre John Kerry
y George W. Bush, la politización de la religión fue notable: los dos
candidatos recordaban constantemente que creían en Dios”. Es el caso, por
ejemplo, de las escuelas de algunas zonas de Estados Unidos que quieren
introducir en las aulas la enseñanza del creacionismo y del diseño
inteligente (que equivale a la interpretación literal de la Biblia). Los
líderes religiosos occidentales, como el papa Benedicto XVI, o los grupos
evangélicos en EE UU, pretenden influir en la política porque “consideran
que necesita una legitimación religiosa”, señala Tamayo. Además exigen “que
la ética se fundamente en un ser trascendente, ya que no reconocen a los
políticos como guías morales”, e imponen que los textos sagrados, que son
míticos y simbólicos, sean considerados como histórica y científicamente
válidos.

Esa intervención de la religión en la vida privada es la que pidió el
cardenal Antonio María Rouco Varela, presidente de la Conferencia Episcopal
Española, en octubre en el sínodo de los obispos de Roma. Criticó el
laicismo, es decir, que las personas, la sociedad y, sobre todo, el Estado,
sean independientes de cualquier organización o confesión religiosa. Lo dejó
claro: “El Estado moderno, en su versión laicista radical, desembocó en el
siglo XX en las formas totalitarias del comunismo soviético y del
nacional-socialismo”. Por eso llama a que la Iglesia participe en la vida
privada e incluso en los debates legislativos.

Muchos ciudadanos en España han reaccionado. Las solicitudes de apostasía en
los seis primeros meses de 2008 han sido 529, lo que supera a las de todo
2007 (287) y a las de 2006 (47), según la Agencia Española de Protección de
Datos. El Ayuntamiento de Rivas, en Madrid, abrió en marzo una oficina para
facilitar los trámites de apostasía. En menos de un mes recibió más de 1.100
consultas de toda España. Entre los principales motivos: la reelección de
Rouco como presidente de la Conferencia Episcopal. Y no son sólo las
apostasías. La práctica religiosa también desciende. Si en 1998 los
españoles que se consideraban católicos eran el 83,5%, 10 años después son
el 78%, según el barómetro de enero de 2008 del Centro de Investigaciones
Sociológicas (CIS).

Las cifras, sin embargo, podrían quedarse cortas. “Ese 78% que dice que es
católico, lo es por el bautismo y otros símbolos introducidos en la
infancia”, señala el teólogo Tamayo. “Esa educación puede que continúe o que
se interrumpa y dé lugar a la apostasía o a la indiferencia, que es el
fenómeno mayoritario”, añade. Los datos se elevan entre los jóvenes. El 46%
de los chicos entre 15 y 24 años se consideran agnósticos, ateos o
indiferentes, según un informe de la Fundación Santamaría de 2005 (en 1994,
eran el 22%). El 39% se define como católico no practicante y tan sólo el
10%, como católico practicante. Las razones del descenso: la “impopular”
postura de la Iglesia “en temas como la ley que regula el matrimonio
homosexual, el aborto o la sexualidad”, según uno de los autores del
informe, el sociólogo Juan González-Anleo.

Este nuevo ateísmo lucha contra la religión en la arena dialéctica. “Esa
hostilidad que yo y otros ateos expresamos ocasionalmente contra la religión
está limitada a las palabras. No voy a poner una bomba a nadie, ni a
decapitarlo, ni a lapidarlo, ni a quemarlo en la hoguera ni a crucificarlo
ni a estrellar aviones contra sus rascacielos”, escribe Dawkins. De hecho,
el propio lema del bus ateísta británico se aleja del dogmatismo. El *
probablemente* reconoce que igual que no hay pruebas de la existencia de
Dios, tampoco las hay de lo contrario. “No es necesario mantener una
relación hosca con la religión”, considera el filósofo Jesús Mosterín,
miembro del CSIC. “Se puede conservar sin creérsela pero con curiosidad y
simpatía, como una tradición folclórica más”. Eso sí, aunque dialéctica, es
una batalla sin cuartel.

La crítica a la religión es antigua pero, sobre todo desde el siglo XIX,
cuenta con una aliada crucial: la ciencia. Así lo ha expuesto el premio
Nobel de física estadounidense Steven Weinberg en *The New York Review of
Books*: “Creo que entre la ciencia y la religión existe, si no una
incompatibilidad, por lo menos lo que la filósofa Susan Haack ha llamado una
tensión, que gradualmente ha ido debilitando la creencia religiosa,
especialmente en Occidente, donde la ciencia ha avanzado más”. La ciencia,
enumera el Nobel, explica mejor el funcionamiento del mundo que la religión
y refuta el papel del hombre como protagonista de la creación. Otro de los
físicos más prestigiosos del mundo, Stephen Hawking, lo suscribe: Las leyes
por las que se rige el universo “no dejan mucho espacio para milagros ni
para Dios”.

Ciencia y religión no pueden convivir en paz, añade el matemático Odifreddi.
“La ciencia acepta verdades basadas en confirmaciones empíricas y
deducciones matemáticas y lógicas. La religión, al menos la católica, se
refiere a un libro de hace 2.000 años y a pronunciamientos dogmáticos de
concilios y del Papa. Es difícil imaginar métodos más opuestos”.

Pero ¿podemos vivir sin Dios? La respuesta de los científicos, filósofos y
teólogos no es unánime. El Nobel Weinberg confiesa que no es fácil no creer,
pero está convencido de que la creencia declina inevitablemente en
Occidente. Y añade que aunque las prácticas religiosas se mantengan durante
siglos, no está tan seguro de que la creencia perviva. “Hay que distinguir
la religión, que es construcción social, de la experiencia religiosa, que es
personal”, matiza Tamayo. “Las iglesias son instituciones, con un atractivo
político y social, que incluso hoy pocas veces implican creencias
profundas”, añade Odifreddi, “por lo que pueden sobrevivir aunque la fe
languidezca”. “En el futuro seguiremos creyendo, porque lo llevamos de
fábrica”, argumenta el físico Jorge Wagensberg. “La psicología del
desarrollo, la antropología cognitiva y la neurociencia señalan que
evolutivamente estamos programados para creer”.

Otros están convencidos de que la ciencia es la respuesta. “¡Todos creemos
en algo!”, concede el matemático Odifreddi. “La cuestión es qué debemos
creer; yo creo que la ciencia puede ofrecer incluso una concepción
espiritual del mundo, al mostrar cómo tras el aparente caos del cosmos
descansa un orden profundo”. Su conclusión es clara: “La ciencia es hoy la
religión verdadera, mientras que la vieja religión es sólo superstición. Así
que si alguien quiere *creer en algo,* puede creer en la ciencia y su manera
de ver el mundo”.

Fuente: ElPais.com

Enfermedad no cambió mi visión sobre Dios: Saramago

El Nobel de literatura portugués José Saramago afirmó hoy que la grave enfermedad que sufrió y que lo colocó al borde de la muerte no cambió su visión sobre Dios, puesto que fueron los médicos los que lo salvaron.

“¿Por qué cambiaría mi visión sobre Dios?”, cuestionó Saramago, reconocido ateo, al responder a una pregunta del público durante un debate celebrado en Sao Paulo (Brasil) por el diario Folha de Sao Paulo.

“No necesitamos a Dios”, insistió Saramago, firme en sus convicciones, al rechazar más preguntas acerca del problema pulmonar que sufrió y que retrasó en más de un año la finalización de su última novela, “El viaje del elefante”, que está promocionando actualmente en Brasil.

El escritor, de 86 años, aprovechó para criticar la Bibia, el libro sagrado para los católicos, a la que calificó como un “desastre” y argumentó que está llena de “malos consejos”, como incestos y matanzas.

Terminó por criticar a la Iglesia, institución a la que acusó de “inventar el pecado” para “transformar a todos en eunucos”.

Saramago también asistió hoy a la inauguración de una exposición sobre su vida y obra en el Instituto Tomie Ohtake.

“José Saramago: la consistencia de los sueños” también pasó a comienzos de este año por Lisboa (Portugal) y por la isla canaria de Lanzarote, en la que reside el literato.

La muestra exhibe, en orden cronológico, cerca de 500 documentos originales, entre ellos poesías inéditas, manuscritos, notas personales, primeras ediciones, traducciones y fotografías que trazan la vida literaria de Saramago y exploran las llaves de su imaginario, según la organización.

El pasado miércoles, el escritor se desplazó a Río de Janeiro, donde fue homenajeado por la Academia Brasileña de las Letras.

Fuente: ELUNIVERSAL.com.mx (México)

Saturday, November 29, 2008

Bono, el integrismo y sor Maravillas

Hace unos años, viendo una entrevista que hicieron a José Bono en una cadena de televisión, me quedé más que perpleja cuando, tras afirmar que era católico practicante, utilizó, con toda naturalidad, una expresión con claro contenido político y muy alejada de la racionalidad, la imparcialidad y la moderación que se debe esperar de un político demócrata, máxime si es de un partido progresista; la expresión en cuestión era “Cristo Rey”.

Entonces pensé que quizás su trato cercano con obispos y arzobispos en su anterior cargo de Presidente de Castilla la Mancha, junto a las presiones que seguramente debió soportar, habían hecho mella en alguna parte del contenido de sus neuronas y podían haber “enrarecido” esporádicamente su capacidad de análisis de la realidad.

Como Bono es un político simpático, afable y suele caer bien por esa impresión que da de hombre cercano y campechano, me olvidé del asunto y lo consideré una simple anécdota o una especie de “desliz neuronal” que, bien mirado, a todos nos puede ocurrir alguna vez.

Deslices neuronales

En su cargo actual como presidente del Congreso, todos estamos presenciando que esos “deslices neuronales” se están sucediendo en una serie que empieza a ser sistemática; visto lo cual podemos ya considerar sus actitudes integristas, no como simples lapsus, sino como parte integrante de su ideología y su comportamiento político.

Bandera republicana y placa

Hace unas semanas, el presidente del Congreso reprendió a un ex preso de la dictadura por enarbolar la bandera de la República; y, poco después, ha defendido una iniciativa de un diputado del PP, miembro del Opus Dei, para poner una placa conmemorativa en el Congreso en homenaje a sor Maravillas, una santa que ejerció como tal haciendo patente su cruento integrismo católico. Cosa rara el no permitir cabida a un símbolo de un régimen democrático y, en cambio, aceptar el reconocimiento en un ámbito público de un símbolo del fanatismo religioso.

Aconfesionalidad del Estado
Finalmente la Mesa del Congreso, ante la polémica suscitada por el increíble episodio, ha decidido no colocar la controvertida placa y Bono, ante las circunstancias, ha hecho públicas unas disculpas que no llegan a eximirle de la grave vulneración de la aconfesionalidad a la que está obligado. En cualquier caso, y ante la probable posibilidad de que ocurran nuevos “deslices” de este tipo, no le vendrían mal al político una serie de aclaraciones que podrían hacerse imaginándole como interlocutor:

- …..Mire usted, señor Bono, para ser Presidente del Congreso de un país democrático, debería tener muy presente que sus creencias personales deben quedarse en casa; del mismo modo, ni usted ni nadie pueden hacer partícipe a la totalidad del pueblo español de una confesión determinada. Aparte de mostrar usted una gran incultura en Historia de España y en Historia de las religiones (porque si la tuviera no defendería tanto a ciertas corporaciones), tiene usted todo el derecho a dejar de lado su racionalidad para asirse, en sus creencias íntimas, al mito, a la superstición, a la secta o a la religión que a usted le plazca, pero está obligado a omitirlas desde su ámbito público; de otro modo, vulnera de manera grave y obscena la imparcialidad que requiere su cargo, y obstaculiza la libertad de conciencia que es derecho inalienable de todos los españoles

- ……Que defienda integrismos, que rece usted el rosario en su casa en cinco idiomas y en latín, que ponga imágenes de Cristo Rey o Sor Maravillas en sus paredes, o lleve estampitas de santos con jaculatorias “milagrosas” en sus bolsillos es su problema, pero el de los españoles demócratas es no permitir que ningún político, a modo de Tartufo (me refiero al hipócrita personaje de Molière), obstaculice la racionalidad democrática y el derecho al librepensamiento que durante siglos ha sido arrebatado a los españoles por organizaciones que usted defiende y por personajes integristas como, entre otros, la santa en cuestión.

-….Que a esta santa la homenajeen en su casa, en iglesias, templos o conventos, pero que no la utilicen como símbolo manipulador en un ámbito público en el que, por cierto, los republicanos también tienen cabida, quizás, más que muchos otros; porque los republicanos son demócratas, los integristas católicos no lo son; esa es la diferencia.

-….Y aclárenos, señor Bono, al servicio de quién está usted, si de los españoles y de su partido (le recuerdo que es un partido progresista que supuestamente defiende el laicismo, los derechos y las libertades) o de organizaciones integristas, aliadas presuntamente con la extrema derecha y el fundamentalismo. La verdad es que somos muchos ya los que dudamos seriamente en vista de la evidencia.

-…..Humildemente me permito recomendarle que se tome muy en serio el separar el ámbito religioso del ámbito político en su gestión. Ya lo dijo Cicerón cuando hablaba de la separación de la res-publica y la res-privata. Es un bastión clave en el asentamiento de cualquier democracia, y más en la española que lleva siglos de adoctrinamiento y opresión religiosa.

Autora: Coral Bravo, doctora en Filología y Miembro de Europa Laica

Fuente: ElPlural.com
Bajo licencia Creative Commons

El Gobierno cree que los crucifijos sobran en las aulas

La ministra de Educación, Mercedes Cabrera, se declaró partidaria de eliminar los símbolos religiosos, sean crucifijos o cualquier otro, de los edificios públicos, y los colegios lo son «por excelencia». Recordó que la Constitución establece que España es «un Estado aconfesional» y si en los establecimientos oficiales hay algún símbolo que puede «agredir» la sensibilidad de alguien «debe ser quitado de en medio».

La religión, dijo la ministra, corresponde «al ámbito privado» de las personas, y no puede «interferir en la educación pública».

El portavoz socialista en el Congreso también consideró que «no debe haber» simbología religiosa en lugares públicos. José Antonio Alonso apuntó que «lo deseable» es que esas manifestaciones externas de las religiones no se exhiban en las dependencias públicas.

Mucho menos explícito se mostró el presidente del Gobierno, quien no quiso decir si estaba a favor o en contra de la retirada de los símbolos religiosos . «No tengo más que respetar lo que dice la sentencia», dijo Rodríguez Zapatero.

Fuente: larioja.com

Wednesday, November 26, 2008

La mayoría de colegios de León retiró los símbolos religiosos de las aulas hace años

La simbología religiosa salió de la mayoría de colegios públicos de León «hace ya muchos años», en algunos desde que se aprobó la Constitución en 1978 y se incluyó en el artículo 16 de la Carta Magna la aconfesionalidad del Estado. Por eso, la directora del colegio San Isidoro, ubicado en la capital, Luisa Luis Martín, no entiende el porqué de la polémica suscitada tras la sentencia del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 2 de Valladolid, que obliga a retirar los crucifijos de las aulas en el centro Macías Picavea.

«He pasado por diferentes provincias y ya no quedaban este tipo de estatuas o símbolos», explica la responsable del San Isidoro, quien recuerda como en el colegio que ella dirige hace ya muchos años que no hay ninguna imagen de estas características y considera, por tanto, que la controversia en torno a este tema es «intencionada y no tiene objeto».

Al igual que en este colegio, La Palomera, Antonio Valbuena, Cervantes, Puente Castro, Padre Manjón, La Granja y Anejas, -todos situados en la ciudad- no tienen ninguna representación religiosa dentro de sus instalaciones para respetar las diferentes creencias que conviven hoy en día en las aulas de la provincia. «No podemos tener estas imágenes cuando prestamos atención educativa, es decir, hay niños que dan religión y otros no», argumenta Natividad Tascón, responsable del colegio público La Granja.

Por su parte, en el Cervantes estos distintivos los retiraron del centro hace sólo dos años, tras la resolución del Consejo Escolar que optó por eliminar los símbolos religiosos de las clases, de acuerdo a la laicidad de la escuela.

En este sentido, la directora del Padre Manjón, Marí Carmen Medina, afirma que «no» tienen nada de esto desde hace bastante tiempo. «Este centro se inauguró en el curso 1988-1989 y ya no había ninguno», aclara.

Alguno queda

En el otro lado aparecen también algunos centros de la capital leonesa que aún mantienen algún crucifijo en los espacios comunes, imágenes que acompañan a la foto de los reyes de España, pero que, por el momento, no han causado ningún incidente con las familias leonesas. Así, el director del Lope de Vega, Amador Puente, es el único, junto al de Ponce, Tomás García, que reconoce abiertamente que todavía tienen en las aulas los crucifijos, «pero es una cosa que pasa desapercibida, porque aquí ya no se reza», manifiesta el responsable educativo, quien admite que este asunto «no se ha tocado nunca»; «Si un día tuviéramos problemas por esto lo trataríamos sin mayores contratiempos; qué hay que quitarlo, pues me parece bien, pero pienso que hay que respetar a todo el mundo», afirma. García revela que en Ponce «cada profesor es libre de ponerlo o quitarlo, según elija». En este sentido, el encargado del centro Luis Vives, quien prefiere no dar su nombre, asegura que no sabe si hay cruces o otro tipo de imágenes religiosas dentro de su colegio y declara que «como aquí no ha habido problemas y la gente, tanto padres como profesores y alumnos, es respetuosa», es mejor no levantar polvaredas y «dejar las cosas como están».

No se pronuncian

Otros, como el Antonio González de Lama y el Quevedo no informan sobre sí mantienen este tipo de simbología, «porque necesitamos de una autorización previa de la dirección provincial», justifican los directores de ambos centros. Por su parte, Mercedes Fernández, delegada de Educación en la provincia, no manifestará su opinión al respecto hasta que no haya un pronunciamiento explícito de la consejería del área, según reconoció ayer a través del gabinete de comunicación de la Junta.

Finalmente, en los tres colegios públicos de Astorga sólo en el Blanco de Cela aseguran que no hay ningún crucifijo en el centro, mientras que en el Ángel González Álvarez «puede ser que en alguna clase todavía quede alguno» y en el Santa Marta uno de los profesores reconoce que en el aula en la que él imparte docencia no los hay, pero que no sabe «si en la de Religión queda alguno». Ninguno de los responsables de este centro puede hablar por, según dicen, órdenes de la administración.

Además, en el Trepalio de Trobajo del Camino, y en el Teodoro Martínez Gañadón de San Andrés hace tiempo que ya no hay este tipo de representaciones; el Teleno de La Bañeza aún los tiene y en el San José de Calasanz, también de la localidad bañezana, creen que ya no queda ninguno, aunque no lo aseguran de forma taxativa. Aquí los responsables educativos tampoco quieren hablar.

Fuente: diariodeleon.es

Mientras Rouco pide “olvidar”, numerosos curas franquistas siguen oficiando misas en honor al dictador

El presidente de la Conferencia Episcopal y cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, aseguró este jueves que “a veces es necesario saber olvidar”, y abogó por “cultivar el espíritu de reconciliación, sacrificado y generoso” de la Transición. Paralelamente, la Iglesia católica prepara la beatificación de 800 católicos, todos ellos asesinados durante la guerra civil. Asimismo, muchos sacerdotes siguen llorando en público la muerte del dictador.

Las misas en honor del Generalísimo se han convertido en un hecho habitual. Incluso, algún sacerdote se presta a oficiar el culto religioso rodeado de jóvenes ultraderechistas que portan banderas carlistas, de la cruz de Santiago, o falangistas.

De celebraciones

Joaquín Fernández de la Prida de Carlos es uno de los sacerdotes que con mayor frecuencia se prodiga en los actos convocados por la extrema derecha. Este sacerdote, siempre dispuesto a celebrar misas en contra de “una sociedad actual abortista, divorcista, homosexual y laicista”, confesó a El Plural que en con motivo del 33º aniversario de la muerte de Francisco Franco, la semana pasada acudió a El Valle de los Caídos y a la Plaza de Oriente.

“Como delincuentes”
“Voy todos los años a el Valle de los Caídos, aunque últimamente ponen muchos problemas. España no es una verdadera democracia (…) porque este año la policía nos trató como a delincuentes y nos prohibió la entrada de banderas”.

Ideario
Joaquín Fernández, “más partidario de José Antonio que de Franco”, reconoce con orgullo su relación de amistad con José Luis del Corral, líder del grupúsculo neonazi Acción Juvenil Española (AJE), considera que “la Guerra Civil fue una cruzada que ganaron los cristianos”, y asegura que no puede comprender que a algunos cristianos les molesten las misas en honor a Francisco Franco.

Misa y canciones
Pero Joaquín Fernández de la Prida de Carlos no es el único sacerdote que en las últimas semanas ha celebrado actos religiosos en memoria del Generalísimo. Los Padres Felipe de Lope y Francisco Guijarro se prestaron este mes de noviembre a oficiar una misa en Paracuellos del Jarama. Según los presentes, al finalizar la Santa Misa, “el Presidente de la Hermandad y el párroco emérito del municipio madrileño de Loeches depositaron una corona de laurel ante el monolito que se yergue en medio del camposanto, mientras sonaba La muerte no es el final. Después, el público entonó espontáneamente el Cara al sol”.

Cruzada Nacional
Por otro lado, con motivo de la solemnidad de los Fieles Difuntos, una delegación de la Asociación Nacional de Combatientes Italianos en España organizó en la iglesia de San Antonio de Zaragoza una misa “para honrar la memoria y pedir por las almas de los más de 4.000 soldados italianos que murieron en España durante nuestra Cruzada Nacional de Liberación”. El acto religioso fue oficiado por el superior de los capuchinos, Padre Miguel María Andueza, y solemnizado por la coral de la Parroquia.

Batalla de Belchite
En el mes de octubre, varios miembros de Acción Juvenil Española conmemoraron, con la inestimable ayuda del Padre Amable, la batalla de Belchite, “donde 3.000 buenos españoles perecieron para impedir que el Ejército Rojo, con una superioridad abrumadora en hombres y material, pudiera conquistar Zaragoza”.

Plaga
Estos son solo algunos ejemplos que demuestran que en pleno Siglo XXI, la Iglesia católica sigue plagada de curas franquistas, que no sabern olvidar”, ni cultivan “el espíritu de reconciliación, sacrificado y generoso” de la Transición.

Fuente: ElPlural
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