Sunday, August 3, 2008

150 años liberados de un creador sobrenatural

Los argumentos actuales del creacionismo -o los de su disfraz científico, el diseño inteligente- no se diferencian mucho de los expuestos por el reverendo británico William Paley en su influyente libro Teología Natural, de 1802, cuyo subtítulo habla por sí mismo: Evidencias de la existencia y atributos de la Deidad recogidas de la apariencia de la Naturaleza.

Este año se cumple un siglo y medio de la refutación de esa idea: la evolución por selección natural, presentada por Charles Darwin y Alfred Russel Wallace en un artículo conjunto de 1858. Las celebraciones culminarán en 2009, cuando cumpla 150 años El origen de las especies, el libro de Darwin que fundó la biología moderna.

El reverendo Paley resumió sus razonamientos en la célebre alegoría del relojero: si encontramos un reloj en medio del campo, deduciremos la existencia de un relojero; si observamos una mariposa, el ojo de un águila o el cerebro humano, deberemos deducir la existencia de Dios. El diseño -y las cosas vivas apestan a diseño por todos los poros- implica siempre la existencia de un diseñador.

Cuando el joven Darwin, recién licenciado en teología por la Universidad de Cambridge, se embarcó en 1831 como “naturalista sin sueldo” en el H. M. S. Beagle, contaba con la Teología Natural de Paley entre sus libros de cabecera. “Casi podría haberlo recitado de memoria”, escribió mucho después en su autobiografía.

Y El origen de las especies, que pronto cumplirá un siglo y medio, puede leerse como una refutación obsesiva y minuciosa del libro de Paley “hasta en el estilo de los argumentos, la elección de los ejemplos, los ritmos y las palabras”, según ha documentado el evolucionista Stephen Jay Gould. La selección natural de Darwin es una teoría para fabricar diseños sin necesidad de diseñador: hecha a medida para pulverizar uno a uno los argumentos de la teología natural.

Artículo completo en: ElPais.com

Enlaces relacionados:

“Enseñar creacionismo en los colegios es como impartir clases de brujería“ Francisco J. Ayala

Alquimia, Ciencias y Creencias
Emilio del Barco