Friday, August 1, 2008

Carta abierta a los religiosos que desprecian la ciencia

Queridos “hermanos”:

Ante todo os escribo esta carta sin acritud, respeto vuestra opinión, sin embargo a veces siento vergüenza ajena cuando escucho vuestras palabras, leo vuestros blogs (por curiosidad morbosa) o escucho a vuestros predicadores.

En la breve historia del hombre (al menos en comparación con nuestro bello orbe azul), la Humanidad ha tenido que comprobar, con total desagrado, como una facción de iguales se alzaba contra su mayor arma, la capacidad de razocinio. El miedo, el puro miedo a formar parte de la misma realidad que el resto de animales, hizo que las tesis de estos Iluminados, carentes de sentido común, se extendieran con rapidez entre nuestros antecesores.

Poco después surgió un grupo de hombres decidió exprimir su mayor cualidad, que no reside en otro lugar que en su bóveda craneal. Descubrieron como fabricar fuego, idearon métodos para que el hombre dejase el arriesgado estilo de vida nómada, idearon métodos para que el hombre no pasase hambre. Por supuesto, aquellos que abrazaron la superchería, se vieron sorprendidos y o se limitaron a extinguirse o se aprovecharon de los descubrimientos de aquellos que preferían el inventar al rezar.

A lo largo de la historia, aquellos que se escudaban en la religión, intentaron cerrar la boca de aquellos que vivían para la ciencia. Masacraron, mataron y torturaron en, nombre de su dios, a aquellos que intentaban dar una explicación a la vida, a aquellos que hacían con sus inventos y descubrimeintos la vida de los humanos más fáciles. Penaron con la muerte a aquellos que decían que corría sangre por nuestro sistema vascular, a aquellos que decían que la tierra no era plana, a aquellos que decían que la Tierra no era el centro del Universo… todo por miedo, por miedo a perder adeptos para su causa.

Vosotros, temerosos de que dios no exista, habeis denostado la ciencia por temor a que el hombre civilizado abandone vuestros templos. Sin embargo, os aprovechais de teléfonos móviles, ordenadores, hospitales y demás avances que no son obra de dios, si no del hombre. Mordeis la mano que os da de comer:

¿quién os cura el cáncer? No es Dios, es la Medicina
¿quién os comunica con vuestros parientes lejanos? No es Dios, es el Teléfono
¿quién ilumina vuestra vivienda? No es Dios, es la Electricidad

Rechazais y maldecís mil veces la ciencia, sin embargo, en refugiaros en ella cuando lo necesitáis… luego, con toda desfachatez, acusais a los que confiamos en el hombre y la ciencia de las peores tropelias, por ejemplo decís que somos causantes de guerras, cuando la única verdad es que en la historia del hombre nada ha creado tantas guerras como la religión.

Aún así os, respeto. A ver cuando hacéis vosotros lo mismo.

Fuente: El Blog de un Inconformista

«La Iglesia hoy en día se mueve con un comportamiento esquizofrénico», Juan José Tamayo

Se muestra convencido de que la Iglesia hoy en día «se mueve dentro de un comportamiento esquizofrénico» y sostiene que «las religiones y los derechos humanos nunca se han llevado bien, hasta el punto de ser incompatibles». El teólogo Juan José Tamayo asegura que la Iglesia Católica está desubicada pues, a su juicio, «da respuestas del pasado a preguntas del presente», por lo que está perdiendo credibilidad en un mundo en el que «el 50 por ciento de los jóvenes no cree en Dios». «Ya nos sabíamos las respuestas, pero nos cambiaron las preguntas», apuntó ayer el director de la Cátedra de Teología y Ciencias de la Religión ‘Ignacio Ellacuría’ de la Universidad Carlos III, quien compartió la tribuna de la UIMP sobre los Derechos Humanos con la también teóloga y presidenta de la Asociación para el Diálogo Interreligioso (ADIM), Margarita Pintos. Esta defendió la idea de que el papel de las mujeres ha sido «fundamental» pero sin embargo la religión «ha ocultado y secuestrado el liderazgo de símbolos como María Magdalena».

Tamayo abordó el contencioso histórico entre los Derechos Humanos y las religiones, mientras que Pintos aportó una mirada crítica feminista. La teóloga, en este sentido, subrayó que este patriarcado va en contra de los principios, ya que la mayoría de las religiones defendían en sus orígenes el igualitarismo.

Tamayo, por su parte, destacó entre sus tesis la mala relación histórica entre la religión y los Derechos Humanos, «porque para las religiones los seres humanos son súbditos que se someten a una voluntad divina». El teólogo declaró que el Cristianismo nació con un carácter humanista que defendía la dignidad y la libertad de la persona, pero «a lo largo de los tiempos esa actitud se ha deteriorado».

El teólogo se mostró convencido de que el cambio en una institución no se puede producir desde dentro, aunque destacó el valor y el papel de los movimientos que vienen desde la base. «En la superficie encontramos hielo pero debajo hay agua, que es el espíritu auténtico del Evangelio», precisó simbólicamente.

Todo el vínculo de la religión cristiana con los seres humanos, especialmente con los creyentes, es una relación de «sumisión y dependencia». En este sentido, Tamayo indicó que para las religiones los seres humanos «son pecadores que tienen que arrepentirse y todo el sistema ético se opera por medio de prohibiciones e imposiciones». Por tal motivo, «mientras las religiones no cambien de paradigma y pasen de la consideración de los individuos como simples súbditos y pecadores al reconocimiento como personas morales, con libertad y dignidad, continuará esta irreconciliación».

A su juicio, la «incoherencia vaticana» se fundamenta en que, por una parte, la iglesia defiende y reconoce los derechos humanos pero, por otra, «no los respetan ni reconocen en su interior al considerar a los creyentes como pecadores que tienen que someterse a una autoridad superior». El teólogo, licenciado por la Universidad Pontificia de Comillas en 1971, dijo que el cristianismo nació como una religión «humanitaria para reforzar la dignidad de las personas, pero a raíz de que se convirtiese en religión oficial del Estado se produjo su deterioro». Margarita Pintos, por su parte, describió cómo el feminismo ha dado «instrumentos teóricos a la Teología y cómo la religión ha reforzado el poder patriarcal a través de argumentos divinos». La autora de ‘La mujer en la iglesia; Mujeres y hombres en la construcción del pensamiento occidental’; habló de los ritos sagrados y la ausencia interesada de las experiencias de las mujeres, y también del ecofeminismo. Pintos señaló que las mujeres han asumido su papel en la religión «sin que se lo den» y denunció que exista una sociedad machista en la que la religión está junto al poder patriarcal. Visión y evolución histórica de España en la literatura norteamericana.

Fuente: El Diario Montañés