Tuesday, June 3, 2008

No duele decirlo: es un sólo un trapo (sábana santa)

Leo en El País una noticia lamentable (proveniente de EFE) sobre la Sábana Santa, un trozo de tela pintado cuyo mayor milagro a lo largo de los años ha consistido en mantenerse en equilibrio sobre un limbo de falsa autenticidad con el que atraer fieles hacia el cepillo. El texto, además de declaraciones de Ratzinger de esas tan claras a las que nos tiene acostumbrados la jerarquía católica, y cuyo contenido se pierde en la traducción aún sin abandonar el idioma original, añade:

En 1989 fue sometida a la prueba del carbono 14 en tres laboratorios de Suiza, Estados Unidos y Reino Unido, que establecieron que era un tejido de entre 1260 y 1390. Destacados expertos criticaron la prueba, al considerar que estaba mal hecha.

Posiblemente cueste un cuarto de hora más, pero creo que se podría hacer mejor. Voy a intentarlo yo:

La datación mediante la técnica de carbono 14 de fibras procedentes de la túnica arrojó un origen de alrededor del siglo XIV, lo que, junto con el análisis de la supuesta sangre, que no es más que una mezcla de pigmentos utilizados habitualmente por artistas de la época, es prueba más que suficiente de que se trata de una obra medieval. Los que sostienen que el incendio que sufrió la tela en el siglo XVI habría podido invalidar ese método de datación, desconocen que, como afirma el bioquímico Dr. Walter McCrone, la simple afirmación es rídicula: las muestras de carbono se queman de forma rutinaria como parte del proceso de purificación. Otras mediciones que asignan fechas anteriores a la túnica posiblemente estén utilizando fibras equivocadas.

Por si el lector pudiese seguir pensando que hay una pequeña pátina de autenticidad en todo esto, [curl=http://www.csicop.org/articles/shroud/index2.html]en 1389 el mismo Papa Clemente VII declaró la túnica como una representación gráfica[/url]: el obispo Pierre D’Arcis obtuvo una confesión del autor de la misma e informó del fraude a instancias superiores.

No se dejen engañar: los mercaderes nunca dejaron el templo.

Fuente: Las Penas del Agente Smith
Bajo licencia Current Contents