Saturday, December 25, 2010

La virginidad de María

La Virginidad de María

Lo primero que debemos tener en cuenta es que no hay, en todo el nuevo Testamento una sola referencia o alusión a la presunta virginidad de María. Bien al contrario, Mateo le llama hijo del carpintero, loque contradice seriamente la posibilidad de una intervención del Espíritu Santo en las relaciones conyugales de José y María, y, por si ello fuera poco, relaciona incluso los nombres de sus hermanos. En realidad, la primera noticia histórica, es decir, documental, en la que se habla de la virginidad de María es en la “Epístola a los efesios”, pero no en la de San Pablo, sino en una apócrifa que data del siglo II. En ella se dice:

“El príncipe del mundo (Satanás), no ha conocido la Virginidad de María, su parto y la muerte del Señor, tres misterios que fueron cumplidos en el silencio de la sabiduría divina.” (Ouvrages des saints Peres qui ont vacú au temps des apótres, pág. 423)

Antes, Lucas y Mateo habían hecho unas referencias que posteriormente quedarían tergiversadas, distorsionadas para que, aparentemente, sirvieran de base al dogma virginal. Dice Mateo:

“Que siendo María su madre (de Jesús) desposada de José, antes que se juntasen, se halló haber concebido por obra del Espíritu Santo.” (Mateo, I: 18.)

El asunto, a mi juicio, está claro: María quedó embarazada antes de casarse, por lo que más adelante, cuando se creó el mito de Jesús, fue necesario dar a esta situación una explicación, sino convincente para los espíritus críticos, sí necesaria para los que mantenían el cerebro anegado de fe y, por tanto, paralizado ante los temas sacros.

Autores diversos han querido ver en esta frase el argumento necesario para mantener la tesis de que María había mantenido relaciones ilícitas con un varón, soldado de los ejércitos romanos por más señas. La imposible demostración de semejante teoría, hace que la dejemos de lado, para seguir centrándonos en el problema de la virginidad. Lucas habla de una virgen desposada con un varón (1:26) a la que un “ángel del Señor” le anuncia su próxima concepción.

El calificativo de “virgen” no debe significar que ella se mantuviera en ese estado, sino que lo fue en el momento de casarse. ¿Por qué, pues, aseverarlo en un momento en el que no era importante ni necesario hacerlo? Simplemente, porque era una forma de afirmar que María había cumplido todos los requisitos de la tradición judía a la hora de concebir.

Artículo completo en: RELIGIONES AL DESCUBIERTO

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