Friday, July 17, 2009

Revisión del libro “El espejismo de Dios”, de Richard Dawkins

En la bitácora “La Taberna de Ahores” se hace una revisión de la obra de Richard Dawkins, “El espejismo de Dios“, que se muestra seguidamente:

Malísima traducción del título aparte (The God Delusion en inglés), la verdad es que no es ni mucho menos el libro de Dawkins que más interés tenía en leer, ya que aún tengo pendiente “El Fenotipo Extendido”, al que sí le tengo verdaderas ganas, pero bueno, he de decir que me esperaba mucho menos de lo que finalmente me pareció este libro. Y es que no pensé que a Dawkins se le perdiera nada saliendose del ensayo científico para meterse en estos berenjenales religiosos, para argumentar sobre la inexistencia divina y enarbolar la bandera del orgullo ateo, pero bueno, a lo mejor sí era necesario. No lo sé.

Los primeros cuatro capítulos son los menos interesantes para los ateos veteranos y no son más que una introducción sobre lo absurdo de la religión y una extensa síntesis de argumentos pro-existencia del Dios cristiano y sus respectivas refutaciones y de razones por las cuales es prácticamente seguro que no existe el susodicho Dios.

No obstante, el capítulo 5 es con toda probabilidad el más interesante del libro. Se trata de un brevísimo adentramiento en la Antropología y la Psicología Evolutiva para tratar de encontrar el origen de las religiones, para lo que Dawkins propone una teoría evolutiva para explicarlo muy factible y sin necesidad de salirse de los mecanismos evolutivos conocidos. Y es que siempre me ha fascinado (y extrañado) lo extendidas que están las religiones organizadas en todas las culturas y sobre todo ese atávico “respeto/miedo” hacia el “hecho religioso”, cuyo ejemplo máximo es la propia definición de delirio en los manuales de Psiquiatría, que especifican que se trata de “ideas firmemente sostenida pero con fundamentos lógicos inadecuados, incorregibles con la experiencia o con la demostración de su imposibilidad e inadecuadas para el contexto cultural del sujeto que la sostiene”, es decir, lo que viene siendo una religión si se omite el último requisito. Indagar en el origen de este hecho a través de diversas experiencias con tribus, como comenta Dawkins en esta parte del libro, ha sido lo que más me gustado del libro.

Los capítulos 6 y 7 vuelven a decaer y son realmente divagaciones de Dawkins sobre la moralidad y lo innecesario de la religión para la misma. Como personalmente no acepto ningún tipo de moralidad como tal, pues nada interesante sobre estos capítulos.

Los capítulos 8 y 9 si son verdaderamente interesantes y seguramente son los que más me han aportado. El capítulo 8 profundiza en por qué la religión es mala en sí misma y por qué las personas racionales debemos mostrarnos hostiles y combativas hacia ella. Nada nuevo bajo el sol, pero sí me ha resultado interesante constatar que no soy un bicho raro ni un loco, y que gente bastante más experimentada e inteligente que yo opina lo mismo respecto a esto.
El capítulo 9 aborda lo que para mí es la madre del cordero de la religión. Los niños. Dawkins iguala el adoctrinamiento religioso de los niños por los padres con una forma de abuso mental. Hace tiempo ya que empecé a pensar que los padres no tienen ningún derecho a imponer sus creencias a sus hijos y que eso del derecho de los padres a elegir la educación de los hijos que tanto se proclama en los partidos de la derecha no debería existir, tenía mis dudas sobre si estaría siendo un extremista. Pues Dawkins me la ha resuelto definitivamente. Hasta ese punto estaba yo alienado que dudaba de mi propio raciocinio… En fin, pues eso, que los niños no tienen la culpa de haber nacido en la familia en la que han nacido y no deberían sufrir las consecuencias de unos padres crédulos, porque del adoctrinamiento en la infancia es muy, muy difícil escapar.
En conclusión, estos han sido los dos capítulos que más me han aportado, reafirmándome en mis propias convicciones.

Por último, Dawkins concluye con un último capítulo en el que se pregunta si a pesar de todo, la religión es inevitable para llenar un “vacío” existencial y llega a la conclusión de que no, de que las respuestas que ofrece la religión a los misterios de la vida son totalmente insatisfactorias comparadas con las que nos pueden ofrecer otros caminos como la Filosofia o la Ciencia. Coincido en parte, ya que lo de la “necesidad” de la religión yo no lo acabo de ver. A lo mejor es porque aún soy muy joven (aunque ya no tanto xD), pero nunca he sentido la menor necesidad de religión, y siempre me ha parecido que era la respuesta fácil, como la que se le da a los niños pequeños cuando uno se quiere deshacer rápidamente de ellos y les cuenta lo de la semillita y tal…

En conclusión, es un libro que a los ateos recalcitrantes no les aportará mucho, pero creo que merecen la pena los capítulos 5, 8 y 9 especialmente. En cualquier caso, si hubiera que recomendar un libro de Dawkins, este no sería el prioritatio sin duda.

Fuente: - La Taberna de Ahores -
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Enlaces relacionados:

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