Wednesday, April 15, 2009

Iglesia: ¡basta ya!

Llevamos un mes con la Iglesia en el que sólo se puede expresar el hartazgo y la vergüenza ajena que producen sus actuaciones. El mes comenzó con la niña de nueve años violada por su padrastro y cuyo necesario aborto generó desde El Vaticano una cadena de excomuniones, aunque ninguna recayera en el violador. Después continuó con el milagro (científico, que no divino) de Andrés y su hermano: el primero salvado gracias a las células del cordón umbilical del segundo. Todos nos emocionamos con las imágenes de Andrés y de sus padres, todos menos la Iglesia, que declaró que esa salvación se producía sobre un asesinato. Un poco más adelante, hace apenas unos días, el Papa viajó a África para decir que el preservativo extiende el sida en lugar de combatirlo. Yo, pienso que alguien debería ya mandar callar para siempre al Papa, por peligroso, inmoral y malvado. Y después, vino la estulta y cínica campaña contra la reforma del aborto, donde se equipara a un embrión con un bebé de casi un año, y donde las mujeres han desaparecido de la ecuación.

Y por si no tuviéramos bastante, el Ayuntamiento de Madrid va y les regala unos terrenos en una de las mejores zonas de la capital para que se construyan un mini Vaticano sobre una zona verde. El día 29 hay una manifestación en Madrid contra dicho regalo. La gente sabe que la Iglesia no dice más que tonterías, pero no se indigna lo suficiente. Y por eso siguen ahí, a pesar de los escándalos sin fin que la Iglesia tiene por todo el mundo. La Casa Pía en Portugal era una red de prostitución infantil, el maltrato a los niños en Irlanda, donde los sádicos daban rienda suelta a sus pasiones, la pederastia en EE UU, las violaciones en África. ¿Qué más tiene que hacer la Iglesia para que se le pierda el poco respeto que aún atesora? ¿Qué más tiene que hacer para que los líderes mundiales le den la espalda y le digan al Papa que El Vaticano viola todos los derechos humanos? ¿Cuánta gente tiene que morir de sida, cuántas mujeres tienen aún que ser madres a la fuerza, cuántos niños y niñas ser abusados o violados por religiosos? ¿Qué más tiene que hacer la Iglesia para que la ciudadanía indignada salga a la calle de una vez y se manifieste frente a sus templos? ¿Qué tiene que pasar para que exijamos de manera inequívoca que los gobiernos no les den ni un euro de un dinero que nos cuesta tanto ganar? El cinismo de la Iglesia es algo que me inquieta, porque todo les importa un bledo, y porque la única manera de acabar con ella es cerrándole el grifo del dinero. Que la gente se dé cuenta de lo que es verdaderamente la Iglesia, de lo que es su jerarquía, y que diga basta ya. Sólo entonces los gobiernos les negarán los privilegios que hoy tienen, y sólo entonces tendrán que cuidarse de lo que dicen. Me parece que ese momento ya está cerca. Me parece que les queda poco tiempo para seguir tratando de amargarnos la existencia. A ver hasta cuándo les dejamos.

Autor: Fermín Álvarez Castillo
Fuente: elcomerciodigital.com

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