Saturday, January 31, 2009

El laberinto de los dioses. Historias y mitos

Juan Manuel Aragües (Zaragoza, 1965) presentó ayer en Logroño su libro ‘El laberinto de los dioses. Historias y mitos’, un recorrido por diversas culturas escrito con vocación didáctica, sin exhibiciones eruditas. Un trabajo solvente de fácil digestión lectora para grandes y chicos. Digo bien, también para los niños.

-¿Qué aporta su libro en medio de tanta apuesta por los ritos, lo mágico, lo religioso?

-Se trata de un libro dirigido a padres, con la idea de que, a través de un proceso de narración con sus hijos, les inculquen el campo apasionante de la mitología.

-¿Cómo surgió la idea?
-De una experiencia con mi hija. Cuando tenía tres años empecé a contarle mitos a la hora de dormir, en vez de los cuentos tradicionales. Le narraba como un cuento.

-¿Se convertirá en libro de texto?

-Me animan a ello profesores de instituto. Tendría encaje en un libro de aula.

-Seguro que algunos lectores se habrán escandalizado al decirse en el subtítulo que es para niños ateos.

-Mi intención sería que fuera para niños que en un futuro no sean creyentes. Soy no creyente y pensé cuál sería la estrategia correcta para que mi hija también se cuestionara en su momento el tema de la religión.

-Citar lo religioso siempre fue terreno sensible.

-Me he dado cuenta de que atacar la religión frontalmente es un error, porque se consigue el efecto contrario. Sin olvidar que las religiones son discursos culturales que, sin ellos, no podemos vivir. Veo que los chavales actuales no saben de historia sagrada, o la mitología.

-Ha dicho: ‘La religión tiene que ser una práctica privada, y nunca debe influir en la vida pública de las sociedades. Complicado, ¿no?

-Esa intención está en un fenómeno que se produjo en la Europa del siglo XVIII que fue la Ilustración. Ésta pretendía que el ámbito público estuviera dirigido por la razón, que es lo que puede unir y que las creencias de uno se reservaran a lo privado.

-¿El libro transmite un mensaje de tolerancia religiosa?

-El problema de la tolerancia ahora casi es sentido inverso, es decir, que quienes nos salimos de la norma de lo religioso somos los intolerantes porque pedimos que se quiten crucifijos de las aulas, mientras que la intolerancia se produce por parte de los que imponen sus símbolos religiosas.

-Un ejemplo.
-En el Ayuntamiento de Zaragoza, al mando de Belloch, reputado militante socialista, cuando se convocan plenos, hace llevar a la sala un crucifijo para que presida la reunión .Y se obliga a los concejales a acudir a los actos religiosos. Hoy (por ayer) es la fiesta de San Valero y los ediles acudieron a la procesión.

-Varapalo a los detractores de la asignatura Educación para la Ciudadanía. ¿Cómo lo ve?

-La oposición ha venido de sectores de la extrema derecha y del catolicismo más rancio. Es bueno que en la esculela haya una transmisión de lo que es la cultura democrática. No haré un panegírico de la asignatura, no es la panacea. Lo positivo de la resolución del Supremo es que pone freno a un discurso muy radical.

-Autobuses ‘ateos’, ‘agnósticos’, católicos’. ¿Moda pasajera?
-Como ateo, no me satisface la iniciativa. Me parece escandaloso convertir creencias en mercancías. Tiene un tufillo consumista.

-¿Hace una pincelada de Rouco Varela?
-Encarnación de la intransigencia y de la maldad en este país.

Fuente: elcorreodigital.com