Friday, August 28, 2009

Israel, ultraortodoxos y los autobuses

Quien avisa no es traidor, hoy toca hablar de fanáticos religiosos, y en esas andamos. Mientras en España continúa el ya viejo debate de si se deben o no concertar colegios que «diferencian» por sexo, en Israel pasa lo mismo pero con el servicio de autobuses. Como lo oyen, autobuses con segregación por sexos. Así los hombres se sientan adelante (¿se habían imaginado otra cosa?) y las mujeres atrás, acá sí que no hay argumentos educativos para justificar la segregación, algo que es discutible en el tema de las escuelas. Así que en Israel buena parte de intelectuales y ONG de mujeres se han puesto en pie de guerra contra esta discriminación.

De la nota de Público, un poco de historia de estos autobuses:

«Hace cinco años, cuando empezó el fenómeno de los “autobuses kosher”, el Centro de Israel para la Acción Religiosa (IRAC), que pertenece al judaísmo reformista y defiende la igualdad entre hombres y mujeres, llevó la cuestión ante los tribunales.

Desde entonces, las líneas segregadas han crecido hasta superar el número de noventa en todo el país, “muchas de las cuales viajan a localidades que no son residencia exclusiva de ultraortodoxos, como las que comunican las ciudades de Tzfat o Arad con Jerusalén”, ha dich Anat Hofman, directora de la organización.»

En Israel, país que se considera laico, el tema de las religiones está muy presente, e históricamente (y hasta ahora en muchos casos) la ley trata distinto a las personas según su religión o la falta de ella, y las distintas localidades se rigen por morales diferentes según la mayoría religiosa, por eso no debe sorprender cuando en la nota de Público se resalta que estos «autobuses kosher» existen en líneas incluso donde los haredí (ultraortodoxos) no son mayoría o población exclusiva. Y es que estos autocares existen como líneas públicas para esa comunidad ultra, pero claro, son para cualquier persona. ¡Y pagados con dinero público! Y estas discriminaciones no tienen sentido. Máxime cuando el chofer del bus humilla a las pasajeras que se niegan a cumplir tan absurda norma de decencia o se permite que el resto del pasaje agreda a la mujer díscola.

Artículo completo en: Una bitácora de Jomra
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