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Ídolos Gráficos

Monday, August 2, 2010

Todas las creencias en las que se usan figuras sagradas, para suscitar la devoción, tienen el peligro implícito de bordear la idolatría. El resultado, casi siempre, es, que se tiende a adorar la figura en sí, no a la idea representada. Atribuir a la imagen consagrada la concesión del favor, no está muy lejos de la más elemental idolatría.

Preferiría que mi cielo, si me tocase tras la muerte, fuese la Nada. Apagón total. Fin. La verdad es que, la Eternidad, me resulta demasiado larga, para aguantarla. ¡Qué aburrimiento! Me salgo. Renuncio. Hay premios que se parecen mucho a un castigo.

En el Budismo, el estado ideal de Nirvana no significa la anulación de la existencia, sino la no - existencia, la nada, por la desaparición de los deseos. Para alcanzarlo, Buda no recomendó el ascetismo extremado. Sino la evicción de una excesiva tolerancia de los sentidos. Para que las ambiciones, odios y engaños, vayan desapareciendo. Por sí. Sin mortificación, ni sacrificios límites.

Tan perjudicial es la entrega incontrolada a los placeres, como la penitencia exagerada, dejan heridas.

El río de la existencia ha de estar lleno de calma, paz. No se alcanza la paz, violentando el espíritu.

El estado ideal de Nirvana no significa la anulación de la existencia, sino la no – existencia: La nada, por la desaparición de los deseos. Para alcanzarlo, no se recomienda el ascetismo extremado. Sino el abandono de una excesiva tolerancia de los sentidos. Para que vayan desapareciendo. Por sí. Sin mortificación ni sacrificios límites. Tan perjudicial es la entrega incontrolada a los placeres, como la penitencia exagerada. No se alcanza la paz, violentando el espíritu.

En la primitiva Babilonia, los mortales desaparecían tras su óbito. No se especulaba mucho con lo que pudiera pasar en el reino de los muertos. En Egipto, en cambio, cabría una esperanza para los justos.

El paso del pueblo judío, primero por Babilonia y luego por Egipto, deja su huella, también en estas creencias. De una existencia de espera indeterminada, casi de hibernación, como podríamos calificar la primitiva creencia sobre la estancia en el seno de Abraham, tomada de Babilonia, se pasa, paulatinamente, en las creencias, al juicio de los muertos, al estilo egipcíaco. Y al consiguiente destino de sus espíritus a diferentes lugares. Según sus méritos o faltas. Las referencias más antiguas, que aparecen en la Biblia, sobre el juicio de las almas, se encuentran en el Libro de Daniel. Escrito aproximadamente un siglo y medio antes de Cristo. A la vuelta de Egipto. Cuando, tras la repetida estancia de los Patriarcas entre los faraones, todo hace presuponer su conocimiento del sistema egipciaco de creencias,

Como vemos, todas las ideas originales van arrastrando girones de creencias asentadas en los países por los que fueron pasando, durante su constante migración. La Biblia está redactada como un libro de viajes, donde se reflejan las vivencias habidas, dejando huellas palpables en las doctrinas aceptadas como válidas, a lo largo del camino. Esto es evidente.