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Temor Populista

Sunday, May 2, 2010

Nunca el temor fue creativo. La creación es función del amor y la libertad. Las épocas de crisis crean el deseo de buscar protección. Con ellas llega la primavera de los fascistas y populistas. De esas tendencias políticas ya hemos tenido suficiente experiencia en Europa. No creía que a la gente le quedasen aún deseos de experimentar con tales movimientos cegadores del progreso humano. Dejarnos llevar, nuevamente, por estilos de raíces fascistas, sería como asesinar el espíritu de la creatividad. Meternos en un molde que nos hiciera a todos igual de anodinos, taponando el paso al futuro.

Las grandes civilizaciones se han formado, siempre, forjando uniones de lo diverso. Los predicadores de la pureza racial y doctrinal, actúan como congeladores de la creatividad. Nada nuevo surge de lo igual. Los guardianes de lo castizo y tradicional son útiles para escribir libros de historia, no para diseñar el futuro. La historia del mundo es la de sus cambios. Sin cambios no habría historia, ni trayectoria. El mundo necesita estar en movimiento, cambiar, girar, sin movimiento no hay vida.

La irracionalidad sirve para escribir cuentos infantiles y hagiografías de personajes irreales. Pero no para conducir naciones. En nuestra nación debería pensarse algo más en favorecer las ciencias, todas, buscar trabajo a la gente y olvidar los cuentos. Vivir en un pasado continuo, con nostalgia de aquello que fue, como pretenden poder seguir haciendo algunos políticos, que vivieron épocas mejores, es salirse de la realidad.

Las momias pertenecen al mundo de las pirámides… Sacadas de allí, están fuera de lugar.

Lo irracional altera los ánimos. Cuando no los trastoca. Sería irracional volver a la edad de piedra, o a los tiempos en que el más fuerte llevaba siempre la razón. Observamos que, demasiada gente, hace ostentación de fuerzas. Preferiría que las bibliotecas estuviesen abiertas de noche, antes que ver tantas reuniones tardías en clubes, casinos y oficios nocturnos.

El mundo debe seguir adelante, en progreso continuo, o, al menos, pretenderlo, intentarlo. Todo lo que no corresponde al presente, con aspiraciones de futuro, pertenece al pasado. Y allí debe quedar, llenando páginas de historia. Para que aprendamos a no repetirlas. Los calores del verano, hacen hervir la sangre. En esta época, cercanos los sudorosos meses veraniegos, junio, julio…los despachos de políticos, legisladores y asimilados deberían tener, todos, aire acondicionado, bien fresquito. Para resguardarlos de apoplejías repentinas. O, mejor, que se fueran de vacaciones. Estaríamos, todos, más tranquilos y sosegados.

La soberbia y la codicia son hermanas de la ira. Y esas son las tres pasiones dominantes entre los dirigentes de creencias. Con ellas destruyen el mundo y hacen desaparecer civilizaciones. Todos pretenden la unidad, bajo su mando exclusivo. Para ello, primero han de arrasar a la competencia. Quien pretende predominar, como objetivo primario, debe devastar lo precedente.

La sabiduría acumula saber. Todo conocimiento ayuda al desarrollo de la Humanidad. El poder no admite competencia. Destruye todo lo que no ayude a su propio engrandecimiento. Los acumuladores de creencias, basan su propio poder en la destrucción de conocimientos. Los sustituyen por dogmas. Muros del espíritu, que los fieles no deben traspasar. La razón queda eliminada. Quien razone, no cree, crea.

Las creencias, son un freno al desarrollo humano. Generosidad, comprensión y compasión, son las claves para la convivencia. La sencillez es el signo de lo grande y los grandes. Sólo las verdades básicas permanecen. En ciencia no hay nada intocable. Todo es revisable. Cuando avanzan los conocimientos, las fronteras se ensanchan. El saber abre caminos, las creencias los cierran. El único camino por el que circulan libremente las creencias, es por el de la ignorancia. Con meta en la nada.

Los choques entre culturas, realmente, no los provocan los pueblos, sino los intolerantes que los dirigen. Sean de la cultura que fueren. Los poderosos son los más interesados en conservar su poder. A costa de lo que sea. Predominantemente, con el sacrificio de sus pueblos, no el de ellos mismos.

La verdad propia, impuesta a los demás, no puede originar más que violencia. La fuerza nunca es pacífica. La verdad de uno no tiene que ser la verdad de todos. Contra soberbia, aceptación del diferente, tolerancia y humildad. Nadie tiene derecho a la exclusividad del pensamiento humano. Siempre hay distintas facetas de la misma verdad, que la hacen parecer diferente. Aun cuando sea el mismo objeto, iluminado desde distintos ángulos Si buscamos la luz la encontraremos. Dentro y fuera de nosotros. Si no avivamos nuestra luz, constantemente, quedaremos en las tinieblas. Los actos generosos crean concordia. El egocentrismo construye más barreras.

Asistimos, día a día, a la radicalización de los pequeños nacionalismos, servidos como si de doctrinas divinas se tratasen, intangibles y destinadas a triunfar, por encima de toda consideración humana. Si algo hay que pedir a los políticos sensatos que aún nos queden, es que sean primero respetuosos con el ser humano y luego con las ideas. En ciencia no se cree, se investiga, se disiente, se prueba, se demuestra. La creencia es la antítesis de la ciencia. Si, quienes predican la verdad única, la que ellos representan, logran meterte en su botella inexistente, estás atrapado, perdido. No pensarás más.

El mundo de las creencias, si es dirigido por personas excluyentes, fanáticas, puede ser el arma más destructiva de que jamás disponga la Humanidad. No se mata con bombas, sino con ideas. Las ideas que las ponen en movimiento.