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Europa, en el mundo

Saturday, May 29, 2010

Europa, en su conjunto, está en un momento de pérdida de peso internacional. No se puede disminuir el ritmo de la unión, sino acelerarlo. Nuestra labor está en fortalecer Europa, no en defender intereses parciales. Europa no es homogénea, pero sí tiende a ser equilibrada. Y, de ese equilibrio, se derivarán ventajas para todos. En la Europa Común se ha de acentuar la tendencia hacia el macro-estado. El Parlamento europeo ha de adquirir, necesariamente, mayor protagonismo, fijando una política común hacia el exterior.

Aún quedan demasiados criterios sobre la conservación de las naciones. En su sentido estricto, doctrinal. Lo cual impediría un crecimiento homogéneo del continente. Europa es más un concepto que una realidad. Una idea acariciada por todos los europeos, pero con diferencias esenciales. No necesita ser una nación homogénea, sino comprensiva. Que pueda resumir en una, la historia de todos.

La intercomunicación humana, nos hace proclives a irnos aceptando unos a otros. Eso nos hace más tolerantes, con nosotros y con los demás. Sólo los dogmáticos, los intolerantes con las ideas de los otros, permanecerán en sus hornacinas, pretendiendo no contaminarse con la ‘verdad’ de los otros. Quienes sean racistas, intolerantes, elitistas, pretenderán resistirse a la ‘contaminación’ de los otros. Esos harían bien en quedarse en sus mundos aislados. Pretendiendo ser la crema de la Humanidad. Antes, o después, tendrán la visión real de su aislamiento escogido, que no puede conducir más que a la degeneración de la raza. La perfección se incuba a partir de la mezcla constante.

A quienes pretendan haber alcanzado la excelsitud, no les queda más que hundirse, dando pasos atrás. Es la situación de los ególatras, orgullosos de su condición, que no perciben cuándo van a ser derribados por la siguiente generación, siempre más compleja y perfeccionada.

Es indudable que no sólo la genética condiciona, también la similitud de ambiente vivido, medios, conocimientos, educación o cultura, ayudan a moldear el aspecto interno y externo de las personas y sus naciones.

Estamos viendo que la sociedad moderna va siendo más semejante a través del mundo, así como los sistemas políticos y religiosos. La comunicación global se ha convertido en el primer rasero en el ámbito mundial, imponiendo ideales parecidos. No sólo los futuros modelos de sociedad serán más similares, sino que los sistemas políticos, y hasta los individuos, van adquiriendo caracteres comunes. En definitiva, al cambiar los sistemas, cambian los hombres y viceversa.

La universalidad de los medios de comunicación, va haciendo válidos los mismos mensajes para toda la Humanidad. Por eso, las principales organizaciones financieras, políticas y religiosas, se están haciendo con el control de los medios de comunicación y adoctrinamiento internacionales. El mundo funciona con ideas, quien expanda las suyas, hace predominar sus propios valores.

Consecuencias Imprevistas

Saturday, May 22, 2010

Donde se mezclan, cada vez más, intereses ideológicos o religiosos, con territorios y economía, las consecuencias son previsibles. No hay acción pequeña, si la intención es grande. Nada se puede juzgar aisladamente, sino embutido en sus propios antecedentes y consecuentes. La acción, en sí, tiene tanta importancia como pueda tenerla la oportunidad y propiedad de lo actuado. Cielo y tierra, unidos bajo un mando, terminan, siempre, en cataclismo sideral.

Los ideales sin poder, desaparecen. La conquista de almas, conlleva la conquista de sus almarios. Los mandatarios egoístas, que pretenden dominarlo todo, son el color negro de la Humanidad. Absorben toda la luz, sin emitir alguna. Quienes se sienten exclusivos “hijos de Dios”, especiales en todo su ser, dejan para el resto de los humanos el calificativo de “hijos de los hombres”: el pueblo. Plebeyos desposeídos. Viendo el comportamiento irracional de algunos ideólogos y políticos destacados, sabemos que, si no expresamos libremente nuestras opiniones y actuamos en consecuencia, ellos nos pueden arrastrar, a todos, a una recesión de la sociedad humana. Como ya hicieran sus antecesores, en numerosas ocasiones. No se puede alejar el mal, produciendo más daños de los que evitamos. La prohibición de razonar es el mayor mal que se le puede causar a la Humanidad.

En las encuestas, las personas más partidarias de la continuación de las guerras ideológicas actuales, son aquellas de educación más conservadora y afectas a distintos movimientos religiosos. Parecería extraordinario, si no se pudiese aventurar que, el signo religioso de los adversarios, es suficiente causa para decidir su clasificación como enemigos.

Muchos hombres de fe piden respeto a sus creencias, aún cuando ellos tiendan a declararse enemigos de quienes no sigan sus propios mandamientos. Cruz, Media Luna y Estrella de David, tienen unos orígenes tan comunes y concurrentes, que, para diferenciarse, se excluyen. La misma cercanía de sus creencias les sirve de repelente, Con ello, los enfrentamientos son inevitables y perdurables. Las religiones organizadas, parece como si prefirieran cultivar cosechas de mártires, antes que permitir la apostasía de sus fieles. Pero, el contagio, por cercanía, es inevitable.

El trigo y la vid, en su forma de pan y vino, ya fueron usados en ceremonias religiosas de la antigüedad, antes de la era cristiana. En la ciudad griega de Eleusis, durante los cultos llamados ‘misterios’, se tomaban el pan y el vino, como identificación con Dionisios, Adonis, Demeter o Isis, según las advocaciones, ya que el origen de la ceremonia tuvo lugar en territorio egipcio. Aún guardando el mismo ritual, cambiaba el nombre del dios homenajeado. En tales fastos, la veneración al trigo y al vino, llegaba hasta el punto de considerar que personificaban a los dioses. Es decir, la ingestión de tales alimentos consagrados, equivalía a la incorporación del dios al creyente, asegurándole la resurrección. Nada nuevo bajo el sol. Los modelos ceremoniales son casi calcados unos de otros. Quienes tachan de curiosidad el deseo de saber, pretenden extender su neblina de ignorancia consciente, como fuente de toda verdad.

Elogio de la Ignorancia

Friday, May 21, 2010

Las verdades no se crean, existen, son. Más allá del saber, no hay vacío, sólo ignorancia. Quienes cultivan y aprovechan la ignorancia e inseguridad humanas, para medrar, son dignos de alinearse con los estafadores. No se puede aprovechar la ignorancia ajena, para rellenarla con más ignorancia. Al objeto de poder, nosotros, presentarnos como sabios. Ese es el método aprovechado por una gran parte de quienes dicen poseer la clave de los misterios eternos.

Para la comprensión del comportamiento humano, especialmente en sus relaciones sociales, es necesario tener conocimiento de la estructura cultural del individuo y la sociedad en que se halla inmerso.

Los dioses, se crearon al gusto de cada pueblo, según su evolución y cultura. Todas las personalizaciones divinas existentes, son actualizaciones de dioses antiguos. Ante todo, se conciben como personajes que han de inspirar temor, además de respeto: eso es básico. Y amor, dependiendo de los momentos en que sea considerado. Pero, principalmente, Han de inspirar temor. Como reflejo del enorme poder que se les atribuye: para eso han sido concebidos. Como freno de los osados. Es un arma arrojadiza.

La senda de la religión cristiana, se convirtió, muy pronto, en el camino de la ignorancia. No hay más que seguir la historia de lo sucedido en toda Europa, durante la Edad Media. Edad brutal de la Humanidad, en la que cualquier esfuerzo de los predicadores cristianos iba dirigido a la extinción de toda cultura, por los medios más brutales, como la aniquilación de cuanto representase lo no cristiano. Quema sistemática de cuanto escrito pagano encontraran y condena a muerte de sus usuarios.

Hordas de fanáticos asesinos se dedicaron, durante siglos, a extinguir toda civilización pre-existente, y a cuantos la representaban. Las civilizaciones clásicas, romana, griega, egipcia, persa, fueron borradas de la superficie terrestre. Dejando, tras de sí, las ruinas más bellas del mundo clásico. Su furor destructivo logró hacer retroceder la cultura humana casi dos milenios, hundiendo de nuevo al género humano en la barbarie.

Hizo falta que llegase el Renacimiento, para que la Razón volviese al mundo. La destrucción no cesó, pero, evidentemente, fue menos universal. Cuando creyeron haber conseguido la destrucción de toda civilización precedente. No contaban con que el saber resucite de sus ruinas. Quedaron suficientes escritos, y testimonios culturales de aquella época dorada, a pesar de su destrucción, planificada masivamente. El ser humano extrae recuerdos reciclables, incluso de lo destruido. La memoria humana se crea a sí misma. Ha aprendido a resucitar de entre los muertos.

Regalemos conocimientos y ganas de saber. Es lo mejor que podemos hacer por nuestros semejantes. Quien se vale de misterios, intrigas, secretos,…, para destacar, está haciendo trampas. No es de fiar. Los misterios herméticos no acaban por ocultar más que su vacuidad.

Los griegos, con el empleo de la lógica, fueron los primeros en sacar del mundo de los misterios, y del dominio de los seres divinos, muchos fenómenos naturales. Ellos buscaban la verdad, para compartirla. No para apropiársela. Con la difusión de las teorías bíblicas, el enfoque cambió: se hizo más importante estar en posesión del misterio, que de la verdad.

Con imaginación, empleando la lógica y procurando ampliar nuestros conocimientos, podemos transformarlo todo. Las ciencias, cualesquiera que sean, son las mejores colaboradoras del progreso, del cambio, del desarrollo cerebral, del conocimiento, del saber. Quizá por eso encontramos a sus mayores detractores entre los maestros del dogma. Son quienes se niegan a cambiar dogmas por conocimientos.

Toda verdad es parcial. El conocimiento de hoy, siempre será menor que el de mañana. La actual casi imposibilidad de llegar a demostrar una teoría sólida sobre el principio de los tiempos, que sea admitida con naturalidad, la han aprovechado los predicadores dogmáticos, para insistir en los insondables misterios de la divinidad. Posiblemente, podríamos orientarnos mejor, pensando que no es que Dios nos creara a su imagen y semejanza, sino que, los humanos hemos creado dioses a nuestra imagen y semejanza. Para engrandecernos. Ese sería el misterio de la esencia divina, tal como la concebimos, en general, derivada de la imaginación humana. La verdad científica no nos viene revelada, como un baño de luz celeste, que nos inunda desde el cielo. Hay que descubrirla, capa a capa, poco a poco, día a día, año tras año. Es el resultado del trabajo de generaciones de investigadores. Cada uno avanza un paso, grande o pequeño, pero imprescindible, en el camino del saber. Almacenar saber es la menos inútil de las acumulaciones.

Tras el Renacimiento, cuando se empezó a dejar atrás la total oscuridad científica a la que nos condujo la Edad Media, recomenzó el interés por las ciencias puras. Esta vuelta atrás, ayudó a reencontrar el camino del progreso científico, que se había perdido, en los mejores tiempos de la Gran Grecia, entre el cúmulo de supersticiones, creencias, y una mezcla de teorías, entresacadas de rancios tratados teologales, que se entretejieron con todo. La filosofía es la búsqueda de la verdad. La superstición, el camino de la confusión.

Cuanto más llena de misterios, más atractiva resulta una doctrina. Más cerca de lo sobrenatural parece estar. Aunque esa no sea condición indispensable para colocarse más cerca de la verdad. Quien basa su comunicación en el misterio, es que no ha entendido nada de lo que pretende explicar, ni le importa que tú lo comprendas. Su actitud está basada en la validez de la ignorancia, para explotarla. Él mismo no pretende saber, sino asombrarse de lo que desconoce. Sensación que intenta traspasarte.

Pensar, dudar, reflexionar, conocer, deducir, experimentar, son verbos conjugados por los científicos. Creer y obedecer son los verbos fundamentales, casi únicos, de toda doctrina dogmática. Conjugados en tiempo imperativo. Con ello, la práctica religiosa se ha convertido en el triunfo del no pensar.

Cuando se consolida el Zoroastrismo, en el siglo séptimo antes de Cristo, se experimenta un cambio radical en la mitología del Oriente Medio. Comenzaron negando legitimidad a todos los dioses antiguos de la zona, para poder defender la idea del Dios único, sabio y creador.

Cuando aparecen las numerosas iglesias cristianas, se puede decir que, la época de su formación, o separación de la corriente principal, marca también su propia organización básica y posterior desarrollo. Los cristianos orientales, como nestorianos, asirios, bizantinos, y coptos, tienen un cuerpo doctrinal coincidente, hasta su separación, con el de los cristianos europeos, como católicos romanos, anglicanos, ortodoxos, calvinistas o protestantes varios. Luego, se van diferenciando con el tiempo, tanto en su organización eclesial como principios doctrinales. Marcados éstos más bien por sutilezas y matices añadidos. En el fondo, una cuestión de soberbia, revestida de convencimiento en la propia razón. En cuestiones de fe, el empecinamiento suele ser la regla; creyendo auténtica la propia mayor cercanía a la divinidad, que movió a sus inspiradores. Como si se pudiera estar más lejos o cerca de un Dios que lo es todo. Si lo es todo, podríamos decir que no estamos ni lejos ni cerca, estaríamos en él, como parte del todo.

Un caso documentado de cómo el Hombre se puede sentir legitimado para modificar lo que cree leyes divinas, intocables por tanto, es el de los Diez Mandamientos. Los que, según la Biblia, fueron dictados directamente por Dios a Moisés en el Sinaí, por partida doble. El primer mandamiento, ordenaba el descanso los sábados, día en que la Creación ya había sido terminada. La escuela cristiana transformó el sábado en domingo. Fundamentándose doctrinalmente el cambio en la suposición de haber sido en domingo cuando Jesucristo resucitó. Se omite aclarar que, al asentarse en Roma, la cabeza de la Iglesia, lo único que se hizo fue seguir la tradición imperial romana, de celebrar en domingo el día del Sol, día de la resurrección de Apolo. No se podía ir directamente contra las costumbres del Imperio. Se adoptaron y adaptaron. Cambiando el nombre del resucitado. Al principio, los cristianos de los primeros tiempos, siguieron celebrando el día santo en sábado, como los judíos. Esta costumbre se fue abandonando, pasando a ser los sábados día especialmente dedicado a la Virgen María, en los países católicos.

El domingo era ya festejado como día de la luz, o día del Sol, en el Mitraísmo, Zoroastrismo y Parsismo, desde el segundo milenio antes de Cristo. Esto ha quedado bien patente en el nombre mismo dado al domingo en varios idiomas indoeuropeos, Sunday, Sonntag, cuya traducción literal es ‘día del Sol’. Resto lingüístico de las religiones astrales que, una vez, iluminaron el mundo. Era natural que el Sol, Astro Rey, ocupase un lugar preeminente entre los dioses.

Vida y Evolución

Saturday, May 15, 2010

Hay vida donde hay transformación, evolución. Lo estático, lo extático, lo inerte, es sinónimo de ausencia de vida, muerte, petrificación. Desgraciadamente, la voluntad capciosa de los organizadores de creencias, no concibe que las ciencias, o, en general, la vida del pensador científico, lógico, pueda tener libertad para expandirse por todos los conceptos que abarque su campo de investigaciones científicas. La libertad es un principio incompatible con las organizaciones de creencias. Estas son aliadas naturales de las dictaduras. De lo que pretende ser, irrealmente, estático.

En una sociedad regida por principios dogmáticos, el libre albedrío para la investigación científica tiene unos límites también dogmáticos: Aquellos que contradigan, o no reafirmen, la base dogmática de los gobernantes. Olvidan que el científico tiene como principio la expansión del conocimiento. La progresión. Su obligación es investigar, para que ésta sea continuada. Los límites a su ciencia se los pone el Universo, y sus conocimientos, no las sociedades de creencias. Infinitas y diversas en sus fines. En todos menos en la ocultación de la verdad. Son las madres del misterio. Creadoras de barreras. Limitadoras de la expansión humana. Somos fruto de la evolución, no de la creación predeterminada.

La labor científica consiste, precisamente, en traspasar las fronteras de lo conocido. En no fijar límites al conocimiento. Para adentrarse en el mundo de lo desconocido. El mundo de los dogmas es acientífico. Está fuera de la realidad. Sin ciencia no hay progreso.

De todos los seres vivos, sabemos que no fueron siempre, desde el principio de su existencia, tal como son en la actualidad. Su estado y forma presentes, sus cualidades y defectos, son consecuencia directa de la adaptación al medio, a través de infinitas generaciones. Sin estas mutaciones paulatinas, no existirían actualmente. La misma raza humana se habría extinguido, como lo hicieron sus antecesores. Si esto es así, que nada vivo es estable, nada es estático, todo cambia, ¿qué nos impide ayudar a la Naturaleza en su búsqueda? No haríamos más que acelerar la evolución, en la dirección deseable. Nuestros genes, y la acción de ellos sobre nosotros, son modificados constantemente, aún sin pretenderlo. El simple hecho de alimentarnos selectivamente, hacer deporte, ejercitar el cerebro, adquirir conocimientos, elegir pareja, ya influye y determina. No sólo en nosotros mismos, sino, de algún modo, en nuestra descendencia. La consciencia de nuestro ser, nos transforma.

No veo, por tanto, que sea objetable la investigación genética. Siempre y cuando dejemos la ciencia en manos de los científicos. Sin que opciones políticas, o dictadas por estructuras religiosas (fuentes organizadas de poder), traten de apropiarse los resultados, en beneficio propio o detrimento de otros. La libertad para investigar, difundir los conocimientos adquiridos y hacer uso benéfico, racional, de los avances logrados, es básica en las ciencias. Sin ciencia no hay progreso, sino estancamiento. El sentimiento de apreciación moral de un acto, es anterior a las reglas punitivas que lo valoran. Los principios morales no pertenecen a ninguna doctrina, son patrimonio de la Humanidad, de los seres racionales.

Los Improbables

Thursday, May 13, 2010

Cultivando creencias improbables, sólo se puede cosechar irracionalidad. La fe no necesita verdades: se las crea. Para sostener lo improbable, nos servimos de la fe. Despertando la curiosidad insatisfecha, del ser humano, hasta su extinción, irán formando el poso religioso del futuro, como fermento fructificador de mitos actuales. Lo que es imposible, suele ser, también, improbable. Hacer creer a alguien lo contrario, debilita la razón del creyente, haciéndole confiar en la posibilidad de lo imposible. En la fantasía de quienes pretendan poseer poderes mágicos o esotéricos, pocas cosas son imposibles, pero, trasladadas a la realidad, muchas, la mayoría, son racionalmente improbables. Con lo que estaríamos, más frecuentemente, dentro de la razón, cuando defendamos, prioritariamente, lo probable. Crear afirmaciones raras, que han de hacerse tragar como verdades, contra toda lógica, a personas predispuestas a ello, no es más que un abuso de poder. Del poder tramposo de la inteligencia sobre la ignorancia. Cuando quien las impone es alguien que utiliza la carga de su saber, para dominar al grupo de personas a quienes ha impuesto sus teorías improbables. Es una forma de forzar mentes ingenuas, para apoderarse de sus voluntades. No distando esto mucho de ser un engaño, agravado por el abuso de poder que implica la hipocresía de presentarse como un ser superior, con el sólo aval de las enseñanzas que él mismo imparte. Esta es una forma de forzar las mentes ingenuas, de quienes ha usado, para implantarles sus teorías interesadas.

Algunas organizaciones de creencias, parecen especializadas en la sublimación de la hipocresía. Todas afirman que se ha de respetar la vida, sí. Pero, preferentemente, la vida de los creyentes propios. Los demás, los infieles, los ajenos al propio redil, si son hostiles, sobran. ¿Qué otra cosa significan las Guerras Santas y Conquistas de tierras de infieles? La gran lacra de la Humanidad. Las religiones expansivas, especialidad de las monoteístas, no han tenido nunca inconveniente en seguir los caminos abiertos por sus soldados, para imponerse, definitivamente. Cuando la creencia se impone al saber, algo falla. Las creencias son usadas para afianzar a los detentores de poder, no para transmitir saber.

La enseñanza, usada como fuente de poder, es una perversión innoble de su fin. Su fin primordial debe ser la transmisión del conocimiento. No la difusión de creencias, que supediten unos seres a otros. Mientras más ceremonias, ornamentos, y escenarios necesiten para mostrar su poder, más evidencian su dependencia de lo exterior, la apariencia, para hacer visible sus pretendidos poderes ocultos. Dejando solos a quienes se muestran como poderosos, se evidencia la pequeñez de sus pretendidos poderes. El saber da el poder. No las ceremonias y ornamentos.

Sentido Trágico de la Vida

Tuesday, May 11, 2010

Cuando los credos ocupan la mente, no queda espacio para la lógica. El Bien y el Mal no son valores absolutos, ni pertenecen a nadie. Un buen día para el cazador lo es de tragedia para los cazados. El significado de las palabras varía según qué labios las pronuncien. El pensamiento forma a la persona, somos un producto de nuestro cerebro.

Faltan científicos razonadores en los puestos de mando y sobran hombres de fe. De fe en sus propias razones. Acompasar los credos excluyentes de distintas religiones se hace difícil. Sencillamente, porque las religiones dogmáticas no son democráticas. Tienen como fin la expansión de su propio credo. Y ninguno más. La paz siempre es razonada. Nuestros cielos e infiernos los llevamos dentro, auto-fabricados. El que los predicadores de guerras ideológicas se consideren portadores de la paz, resulta sorprendente. La hipocresía parece estar cercana. Oculta una lucha constante por el poder. Ellos son el alma de todas las guerras.

Hay quien predica el fin del mundo todas las mañanas. Eso les impide ser felices, o hacer feliz a nadie. Solo ven tinieblas y catástrofes en su cerebro. Y las reflejan en su vida. Alguien así sólo puede protagonizar y producir desgracias.

Los dioses todopoderosos, no aparecieron entre los humanos, hasta que fue concebido y organizado el poder absoluto, único, concentrado en un solo ser. A Moisés le sirvió de aprendizaje su crianza y escolarización en la corte faraónica de Egipto, cuando ya se había impuesto la supremacía del dios Aton, resultado sintético de concentrar los poderes de todos los dioses egipcios en uno. De aquí se derivó, consecuentemente, la monarquía absoluta de los faraones, con poderes divinos. Los pequeños dioses absorbidos, fueron degradados, reconvertidos en espíritus cortesanos. El paso de Moisés fue, simplemente, lógico, práctico, oportuno. Con pocas adaptaciones, tuvo a Jehová preparado para su presentación en sociedad. El tiempo ha demostrado que acertó. La ambición es una pasión sin límites. Lastimosamente, el nacimiento de nuevas civilizaciones siempre es sangriento. No hay creación sin destrucción. Cuando los cerebros desean un cambio, su infección es imparable.

La guerra está en las creencias. Quien trata de imponer las suyas, como las únicas verdaderas, no puede ser pacífico. Los fanáticos son guerreros, tanto como los guerreros son fanáticos. Quienes niegan derechos a los demás, es porque prefieren reservarlos todos para sí mismos. Pero, quien no concede derechos, pierde todos los suyos. Los fanáticos siempre están dispuestos a matar y dejarse matar por sus creencias. Son su razón para vivir. El sentido trágico de la vida, que adquieren quienes solo aciertan a ver una cara de la verdad, los convierte en fanáticos. Sobre todo, cuando prescinden de querer ver más facetas de la misma. La realidad es que, normalmente, conocemos una parte de la verdad total, pero, casi nunca, toda la verdad. Somos limitados. La verdad total es siempre mayor que nuestra capacidad de conocimiento. Porque estamos, eternamente, en el camino, mientras se gestan más verdades, que aún no nacieron

Almas y Pensamientos

Sunday, May 9, 2010

Cuando, los grandes comunicadores de verdades prefabricadas, empiezan a valorar la verdad mágica de sus palabras, por encima de la verdad científica, debemos principiar a temer, como rebaño dócil que se deja conducir, si nuestro pastor se ha confundido de estrella guía y nos puede estar conduciendo, él mismo, al precipicio. El conmigo o contra mí, las guerras de clases, las eternas sospechas, el ataque solapado, castrador y represivo de todos los absolutistas, contra la libertad individual, dan lugar a pensamientos negativos. La impresión general, es la suma de las impresiones parciales. Estamos viviendo tiempos de crisis, indudablemente, como siempre. Las crisis, son inherentes a la vida. A toda vida, en toda época. Sólo que las crisis graves se trasladan de lugar, aún cuando permanezcan en el tiempo. Nunca el mundo fue una balsa de aceite. La verdad se puede ocultar, pero eso no la cambia. Su esencia permanece. Toda verdad es individual. Aún cuando sea única en su origen, no tiene el mismo valor observada desde un punto de vista y el inverso. Aunque la piedra sea la misma, no es lo mismo lanzarla que recibirla.

Ser feliz, sentirse bien, tener ganas de reír, son estados deseables del Hombre. La sociedad que los coarta, está mal orientada en sus principios. Esto sucede dentro de muchas corrientes idealizadas, no ideales.

Prefieren las almas atribuladas, más fáciles de manejar, cuando se les ha inculcado miedo en toda su existencia. Las personas alegres necesitan menos consuelos. Son más libres. Menos dadas a entregarse en otras manos. El estado de angustia se crea. La tiranía perfecta consiste en llegar hasta la apropiación de las almas. Vemos que Bush, Putin, Sharon, los sultanes sauditas y algunos políticos, más cercanos a nuestro entorno, usan los mismos métodos. Utilizan su acercamiento a las autoridades religiosas, para buscar su complicidad recompensada, para crear temores artificiales. Haciéndolos revertir en beneficio propio. La unión del poder político con el religioso, ha dado siempre lugar a la gestación de las peores dictaduras. Sea cual fuere la religión de que se trate.

A veces, iluminados adecuadamente, sin prejuicios, indican salidas inéditas de viejos laberintos. Sin que necesitemos al guía interesado, que cobra por sus indicaciones, adueñándose de nuestro destino.

La juventud hace bien en ser iconoclasta. Y los maestros están para traspasar conocimientos y enseñar a pensar, no para hacerse admirar por su saber. Los preceptos no son murallas, pueden ser traspasados.

La creencia en el poder mágico de la palabra, sobre las obras y sus secuelas, no sólo en el propio trasgresor, sino en los otros seres afectados por el error confesado, ha derivado, modernamente, en el psicoanálisis y prácticas colaterales de psicoterapia. Quien confiesa, descansa. Libera su alma del peso del error. Así se explica que, hasta no hace muchos años, algunas disposiciones eclesiales prohibieran la práctica del psicoanálisis a los creyentes. Trataban de evitar que el sicoanalista, con su cómodo sofá, liberase almas del remordimiento.

Temor Populista

Sunday, May 2, 2010

Nunca el temor fue creativo. La creación es función del amor y la libertad. Las épocas de crisis crean el deseo de buscar protección. Con ellas llega la primavera de los fascistas y populistas. De esas tendencias políticas ya hemos tenido suficiente experiencia en Europa. No creía que a la gente le quedasen aún deseos de experimentar con tales movimientos cegadores del progreso humano. Dejarnos llevar, nuevamente, por estilos de raíces fascistas, sería como asesinar el espíritu de la creatividad. Meternos en un molde que nos hiciera a todos igual de anodinos, taponando el paso al futuro.

Las grandes civilizaciones se han formado, siempre, forjando uniones de lo diverso. Los predicadores de la pureza racial y doctrinal, actúan como congeladores de la creatividad. Nada nuevo surge de lo igual. Los guardianes de lo castizo y tradicional son útiles para escribir libros de historia, no para diseñar el futuro. La historia del mundo es la de sus cambios. Sin cambios no habría historia, ni trayectoria. El mundo necesita estar en movimiento, cambiar, girar, sin movimiento no hay vida.

La irracionalidad sirve para escribir cuentos infantiles y hagiografías de personajes irreales. Pero no para conducir naciones. En nuestra nación debería pensarse algo más en favorecer las ciencias, todas, buscar trabajo a la gente y olvidar los cuentos. Vivir en un pasado continuo, con nostalgia de aquello que fue, como pretenden poder seguir haciendo algunos políticos, que vivieron épocas mejores, es salirse de la realidad.

Las momias pertenecen al mundo de las pirámides… Sacadas de allí, están fuera de lugar.

Lo irracional altera los ánimos. Cuando no los trastoca. Sería irracional volver a la edad de piedra, o a los tiempos en que el más fuerte llevaba siempre la razón. Observamos que, demasiada gente, hace ostentación de fuerzas. Preferiría que las bibliotecas estuviesen abiertas de noche, antes que ver tantas reuniones tardías en clubes, casinos y oficios nocturnos.

El mundo debe seguir adelante, en progreso continuo, o, al menos, pretenderlo, intentarlo. Todo lo que no corresponde al presente, con aspiraciones de futuro, pertenece al pasado. Y allí debe quedar, llenando páginas de historia. Para que aprendamos a no repetirlas. Los calores del verano, hacen hervir la sangre. En esta época, cercanos los sudorosos meses veraniegos, junio, julio…los despachos de políticos, legisladores y asimilados deberían tener, todos, aire acondicionado, bien fresquito. Para resguardarlos de apoplejías repentinas. O, mejor, que se fueran de vacaciones. Estaríamos, todos, más tranquilos y sosegados.