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Paralización Mental

Sunday, April 11, 2010

El mayor acto de progreso que pueda experimentar el ser humano, es el de su evolución intelectual, liberándose de las creencias. Mientras el peso de las convicciones lastre su mundo, no levantará el vuelo. Y esto, precisamente, es lo que tratan de evitar todas las organizaciones de creencias: El progreso intelectual humano. Necesitan que el Hombre se sienta atado a sus previas enseñanzas dictatoriales. Todo su poder se basa, exactamente, en el estancamiento del pensamiento humano. Su poder consiste en la hibernación de las creencias. La sublimación de lo tradicional.

La concentración de la pléyade de fuerzas originales en un Dios Único espiritual, fue una sublimación paulatina, muy elaborada en el tiempo, exigida por la creciente demanda organizadora, para hacer de Dios un ser substancialmente distinto del Hombre. Al principio era un señor que paseaba junto a Adán, en el Paraíso. Sin complicaciones. Lo que hemos heredado, en nuestra cultura, desde las primeras referencias en la Biblia, no deja nada claro que considerase a Dios un ser singular. Ya que el apelativo Elohim (El-Ohim) implica un plural. Lo que presupone la idea primitiva de la unión, en uno solo, de varios espíritus o fuerzas aliadas. Pues, la traducción literal de su nombre significa: los poderes, las fuerzas. Idea genérica, no alejada de los presupuestos animistas previos.

En el Génesis, antes de expulsar al Hombre del Paraíso, habla Dios, de Sí, en plural, diciendo: ‘Ved ahí a Adán, que se ha hecho como uno de Nosotros, conocedor del Bien y del Mal.’ Y esto lo dice hablándose a sí mismo. También, cuando se dispone a intervenir en la destrucción de la Torre de Babel, se expresa de la siguiente forma: ‘Descendamos y confundamos allí su lengua. ’No se presenta, exactamente, como un amigo del hombre, sino rival.

Esta polivalencia del Dios de Israel, mostrada en los primeros capítulos del Génesis, indica que, durante los primeros años de la redacción bíblica, la personalidad del Señor de Israel, aún no había adquirido una definición única y exclusiva.

Cuando nos hacemos preguntas, sobre algo que desconocemos, nuestra inquietud intelectual nos lleva a buscar respuestas: en la fantasía o la investigación.

Si nos servimos de la imaginación pura y la inventiva, crearemos una fábula, más o menos razonada, pero irreal. Estos son los relatos que, sobre el origen del Universo real, y sus dioses de fantasía, encontraremos en todos los sistemas de creencias. Tan variados, en sus miles de versiones, como cualquier literatura infantil fantástica.

Indudablemente, el camino de la ciencia es más difícil, lento y complicado que el de la fantasía. Pero, siempre, más cercano a la verdad objetiva. Cualquier pequeño paso adelante, en el mundo de las ciencias, está cimentado sobre el trabajo arduo de anteriores investigadores del conocimiento.

La esencia primordial, de toda creencia institucionalizada, es la obediencia ciega, a las reglas instituidas, como precio del pasaje para una promesa de viaje feliz. En resumen: la paralización de la mente.