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Felicidad Interior

Thursday, April 29, 2010

Aunque los placeres puedan venir de fuera, la felicidad reside dentro del individuo. Lo funesto que resulta mezclar reglas políticas, (exterior), con dogmas religiosos, (interior), lo vemos todos los días. No hay un solo conflicto armado en el mundo contemporáneo que no haya sido alimentado por odios religiosos. Los odios de quienes se creen buenos, son los más intensos, duraderos y destructivos. Porque, sus dirigentes, les hacen creer que luchan en el lado del Bien, de la luz, de la justicia, de Dios. Lo moral y lo religioso, no son, necesariamente, coincidentes. Las grandes dictaduras, si quieren mantenerse con éxito en el tiempo, basan sus principios de poder en mandamientos religiosos.

¿Desde cuándo es legítimo predicar el odio en nombre de Dios? A quienes pretenden gobernar así en la Tierra como en el Cielo, entre tanta inmensidad, se les escapa un pequeño detalle: Olvidan considerar que la felicidad humana, hoy, aquí y ahora, es fundamental. No sólo la felicidad celestial. Si hay un principio importante, es el de la armonía fundamental. El equilibrio entre principios y fines. Lo inmediato, suele ser tan importante como el fin, la meta. Empezar bien, es buena señal de un buen fin.

Si, con nuestros principios y acciones, creamos enemigos, no podemos ser felices. La tolerancia, hacia uno mismo y los demás, es básica para vivir en paz. La comprensión conduce a la libertad. Para ser libre, se han de comprender las verdades fundamentales: No podemos admitir, porque todo indica en el sentido contrario, la eternidad idéntica a sí misma, de seres concretos, ya sean éstos materiales o figurados. En el Universo, todo evoluciona, todo cambia, constantemente. Como nosotros mismos. El orden universal viene dado por la causalidad, que compensa automáticamente todos los actos, buenos y malos. El bien engendra bien, el mal genera mal. No hay fin sin causa, ni principio sin fin.

Dentro de la lógica religiosa, la persona, ha de recibir, con la misma disposición, la felicidad que la desgracia. Tasando el éxito de sus deseos y actuaciones, por el cumplimiento que en ellos se dé al servicio del Creador. Según estos principios, éxitos o fracasos aparentes no son tales, sino lo que fuese ante Dios. Lo malo es que la comunicación entre fieles y mandatarios no viene por línea directa. Sino a través de mandatarios interpuestos, no siempre fieles al mandato que reciben. Con lo que, el mensaje final, puede tener desviaciones que no figuraban en el original.

La fe personal es íntima, no necesita doctrinas, sólo convicciones. Toda existencia humana tiene su fundamento en la mente. Con reglas etéreas, generadas en, y por, una base material, química. Y, según el hombre vaya construyendo su intelecto, así será su vida. En definitiva, el pensamiento forma a la persona.
Si algo hubiese antinatural en la Naturaleza, sería un contrasentido. Lo más probable es que sólo nos falte la información suficiente para saber en qué parte de la Naturaleza es natural lo considerado antinatural por nosotros.

Los soldados sintoístas japoneses, que se sacrifiquen defendiendo a su país y a su emperador, saborearán la vida eterna, etc. Todos ellos son santos, dentro de sus respectivas religiones. Como vemos, El premio de vida eterna no es una promesa exclusiva de las religiones occidentales. La cuestión básica es que se mantenga, el creyente, fiel a las reglas de su creencia. Claro que los creyentes están, siempre, en desventaja. Primero han de probar su fidelidad extrema a la doctrina de que se trate, para, luego, obtener su premio. Cuando ya pueden presentar reclamaciones.

En El Corán, también se da cabida en la vida eterna del Paraíso a los animales. Base para ello, es el párrafo siguiente: ‘ No hay bestia sobre la tierra, ni pájaro en el aire, que no forme comunidades semejantes a las humanas. No hemos descuidado nada en el Libro. Luego, junto a su Señor, serán reunidos.’ Los más antiguos libros de la Biblia, aceptan también, perfectamente, el concepto de un Dios guerrero y vengativo. Abraham recibió, directamente de Dios, la promesa de que su descendencia poseería las ciudades de sus enemigos. Casi podría deducirse que, cultivar enemigos, puede ser una ocupación rentable.

En el Cristianismo, la corporeización del Espíritu Divino en forma de paloma mensajera, no parece ajena a estas tradiciones ancestrales. Las fronteras entre seres de tan distinta naturaleza, eran, teóricamente, elásticas y permeables. En Europa, aún quedan creencias populares sobre los hombres que se convierten en lobos o vampiros, en las noches de luna llena. Iguales virtudes de transmutación se atribuyen a los chamanes mongoles y a los hechiceros, brujos o chamanes de los pueblos indoamericanos.

El Corán también hace distinciones entre diversos animales. El caballo y los camellos se hallan entre los mejores. Al perro lo presenta como un animal sórdido. Los monos y cerdos albergan espíritus impuros de pecadores, etc. Entre judíos, existieron prohibiciones sobre la entrada de los perros a las ciudades hebreas, por considerarlos impuros. Se infiere que Mahoma heredara esta prevención. En el Hinduismo, se admite la transmigración del alma animal a un cuerpo humano y viceversa. Algunos dioses tienen aspecto animal, o semianimal. Es conocido el pasaje de la vida de Buda, cuando aún sus creencias eran Hinduístas, en el que, ya dispuesto a abandonar su vida principesca, y vestido de eremita, con la túnica azafrán, se despide de su caballo. Al abrazarlo, éste muere, se dice que de pena, al ver partir a su dueño. En ese momento, Buda expresa su convencimiento de que el caballo renacerá como un ser superior.

Toda la antigüedad clásica está poblada de dioses, que tomaban la forma de animales cuando les placía, o que acumulaban en sí virtudes y partes animales, junto a otras humanas. La mitología de los pueblos antiguos se llena de ejemplos.

Enigmas y Misterios

Friday, April 23, 2010

Los enigmas se construyen, intencionadamente, con estructuras enrevesadas. Para hacerlos más misteriosamente incomprensibles. Por irracionales. Si se piensa razonablemente, es una forma lógica, para mentes enrevesadas, de exponer la descripción de algo imposible, totalmente fantaseado, de manera que puedan ir adaptándole significado y contenidos, de forma convencional. Para suponerle un contenido esotérico a relatos que sólo están formados por una sucesión de historias irracionales, totalmente inconexas en su origen. Con la pretensión añadida de adjudicarles algún significado oculto, que pretenda encerrar misterios y revelaciones. Cuando, las más de las veces, lo que contienen esos relatos, es el más absoluto de los vacíos, lleno de confusión intencionada.

Lo que hace fuerte a las creencias, es el desconocimiento, la ignorancia, el no poder estar al tanto , ni tener conocimiento demostrable, de tantos acontecimientos maravillosos como cuentan que suceden en el mundo de los misterios. ¡Dichosos sean quienes los contemplan! Porque tienen ojos para ver aquello que desean contemplar. Ve quien ansía ver.

Aún cuando algunos opinen, según les convenga, que tales visiones les son proporcionadas con la ayuda de Belfegor, a fatuos científicos, que quisieran ser como dioses. La realidad es que la credibilidad de tales afirmaciones se gana con hechos demostrables. No sólo con palabras, llenas de fantasía e ilusión. Y los científicos suelen poder demostrar aquello que afirman. Mientras los místicos mantienen sus teorías sostenidas con el aire de sus palabras.

Lo más natural es lo más simple. Cuando algo se complica, pierde naturalidad. La base de la evolución es aprender, deduciendo, paulatinamente, de las experiencias pasadas. Lo principal es seguir viviendo, aprendiendo. Con las experiencias, se pierde la inocencia, pero se conoce el camino recorrido. Lo principal es seguir viviendo, sin extinguirnos a los primeros encontronazos. Eso evidenciaría que no hemos ido aprendiendo de lo golpes recibidos.

Quien sólo busque extasiarse ante el misterio, tendría su lugar más adecuado entre el público de circos y espectáculos de variedades. No en el teatro de la vida. Aquí, quien juega, arriesga. No sale indemne. Para aprender de los misterios, hay que buscarles solución ¡la vida no sale gratis! Cada experiencia va dejando jirones en el alma. Eso es lo que hacen los científicos, solucionando muchos más misterios que todos los espectadores boquiabiertos juntos. ¡Para saber hay que indagar! Quien quiera ser admirador inerte, que se ponga en la cola de los acólitos.

El espíritu personal evoluciona a través de los conocimientos adquiridos. Sin saltos y sobresaltos, el progreso es posible que sea más tranquilo, pero, con certeza, bastante más lento. Para aprender, hay que hurgar en todos los rincones oscuros de la existencia. Lo bonito, que luce a la luz del sol, suele tener pocos misterios y nula profundidad. Lo superficial no deja huella, ni buena ni mala.

Acto de Vida

Monday, April 19, 2010

Suspirar es un acto vital, añorando tiempos mejores, o echando en falta el cumplimiento de algún deseo querido. La única cura contra el odio es el olvido. Las personas cuya filosofía vital incluye el Talión como regla de conducta, “ojo por ojo”, practicando la venganza continuada, podrían recapacitar si, el origen del desprecio hacia ellos, no se encuentra en la reivindicación constante de venganzas por males atribuidos a otros. Es una cadena sin fin. Quien vive odiando, o reivindicando venganzas, no sale nunca de su propio laberinto infernal. Es más rentable olvidar y reciclar, aunque no se haya perdonado antes. Olvidando lo malo, queda el terreno libre para cultivar lo bueno. En sociedades primitivas, en períodos de guerra, por ejemplo, se guardaba castidad. Debido a la antigua creencia de que, con el acto sexual, se escapaba parte de la fuerza vital del individuo. Cualquier cosa era menos importante que la venganza. Había que conservar toda la fuerza de cuerpo y espíritu para estar en condiciones de replicar, contundentemente, a cualquier supuesta ofensa. Quien tenga como fin primordial de su existencia la reivindicación de antiguas ofensas, no vivirá nunca en paz.

Los principios bíblicos pueden ser bastante agobiantes: Quien presencia un acto contra la ley divina, sin denunciarlo, incurre en parte de la culpa. Este principio del Levítico, convierte a todos en vigilantes de sus allegados, familiares y vecinos. El principio ha pasado al Corán. La responsabilidad de los hechos se reparte entre actores, sabedores y observadores. Siguiendo la línea indicada, deberíamos sentirnos obligados a denunciar cuanta injusticia veamos en el mundo.

En la actualidad, estamos viviendo momentos parecidos a los que se vivieron durante la ‘revolución de las masas’ rusas, o la ‘rebelión de los esclavos’ romanos. Los rebeldes están entre nosotros. Son los excluidos, o quienes se sientan como tales. Casi nunca podemos adivinar cuánto peso lleva sobre el corazón nuestro vecino. Ahora las revoluciones se dirigen, dogmáticamente, desde la distancia. Por gente que esgrime razones religiosas, ambiciones políticas, y recuerdos de siglos pasados. Piensan que ya pasó el tiempo de la inocencia. La ingenuidad brilla por su ausencia. No quedan razones planas, todas tienen recovecos, antecedentes, pasado, rencores guardados. Teñidos de rojo, por la sangre vertida durante siglos.

Casi siempre los perdedores han sido los mismos. Y los ganadores también. Esto deja un poso de amargura insondable. En muchas partes del mundo se respira el ‘síndrome de los despreciados’. Gente con la que no se cuenta para regir el mundo. Cada vez son más. No pueden estar contentos. Las riquezas del mundo las controlan muy pocas manos. Es difícil que los países pobres levanten cabeza, porque fueron enseñados a ser pobres y aguantarse. También es verdad que podrían esforzarse ellos mismos a salir del terreno pantanoso, aprendiendo a trepar. La Humanidad es un todo continuo. Cada uno es responsable por sí y los suyos. Nadie puede esperar que la ayuda llueva del cielo. Hay que confiar en la propia ciencia y esfuerzo.

Buenos y Religiosos

Friday, April 16, 2010

Para ser bueno, no es imprescindible ser religioso. Como, para ser religioso, no es necesario ser bueno. La duda es creativa. Necesitamos tener dudas para avanzar.

No puede ser bueno, quien base sus victorias, políticas o sociales, en esparcir veneno. Al final, resultarán todos intoxicados. El significado de las palabras varía según qué labios las pronuncien y qué mente las dirijan. Ponerse del lado del fuerte, puede ser la forma más segura de ganar, pero no la mejor manera. Si algo hay que pedir a los hombres públicos sensatos, es que sean, primero, respetuosos con el ser humano y luego con sus ideas. La felicidad humana deberá ser más valorada que el sacrificio de los pueblos, en el altar de las ideas inconmovibles. La buena voluntad ha de llenar el mundo con sus irradiaciones. La actuación bienintencionada, con uno mismo y con los demás, ha de ser sin imposiciones. Lo bueno para unos, no lo es siempre para todos. Nada es absoluto. Todo es ambivalente. Se puede pensar como se desee, pero no se debe desear cualquier cosa. Los pensamientos no tienen límite, los deseos sí. Cuando el deseo sea ilegítimo, debe borrarse del pensamiento. Antes de permitirle convertirse en un hecho indeseable: Indeseable es todo lo que consideremos malo o injusto. Codicia y soberbia juntas, son malas consejeras. En su compañía, lo bueno puede transformarse en perverso. La Humanidad, por fortuna, va mejorando. Nunca ha habido más amor que en el presente. Pues la solidaridad humana actual, brotada del conocimiento mutuo, es una función de amor fraternal. La multi-culturalidad a la que tienden las sociedades actuales, une a los humanos, como seres equivalentes, provenientes de medios diversos. Cuando los dogmas mandan, sólo perviven las guerras. La individualidad puede y debe subsistir entre la mezcla.

El conocimiento está formado por saber e ignorancia. Cuanto más conscientes seamos de lo que ignoramos, más sabremos. La armonía entre principio y fin, da la certeza de su rectitud. La belleza siempre da buenos frutos. Hacer lo más bello, suele coincidir con hacer lo mejor. En la vida y en la ciencia. Física, química, y buenos deseos, son las bases. A partir de ahí, lo que venga. Todo cae dentro de lo posible. Hoy, los territorios no se conquistan con caballos y espadas, sino desde medios audiovisuales y páginas de Internet. Somos bipolares, buenos y malos al tiempo. Según sea el punto desde el que miremos. No hay bien ni mal absolutos. Para crear algo nuevo, hay que destruir algo viejo antes. La misma acción es siempre ambivalente, de doble efecto. En el conjunto, no logramos sumar o restar, sólo compensar, intercambiar, equilibrar. Nuestra propia satisfacción o insatisfacción da valor a la acción realizada. Al final, lo que convierte una acción en positiva o negativa, no es la acción en sí, sino la intención con que fue realizada. El resultado obtenido es una consecución, que suma y resta al mismo tiempo

Ganas de Saber

Wednesday, April 14, 2010

Regalemos conocimientos y ganas de saber. Es lo mejor que podemos hacer por nuestros semejantes. Quien se vale de misterios, intrigas, secretos,…, para destacar, está haciendo trampas. No es de fiar. Los misterios herméticos no acaban por ocultar más que su vacuidad.

Los griegos, con el empleo de la lógica, fueron los primeros en sacar del mundo de los misterios, y del dominio de los seres divinos, muchos fenómenos naturales. Ellos buscaban la verdad, para compartirla. No para apropiársela. Con la difusión de las teorías bíblicas, el enfoque cambió: se hizo más importante estar en posesión del misterio, que de la verdad.

Con imaginación, empleando la lógica y procurando ampliar nuestros conocimientos, podemos transformarlo todo. Las ciencias, cualesquiera que sean, son las mejores colaboradoras del progreso, del cambio, del desarrollo cerebral, del conocimiento, del saber. Quizá por eso encontramos a sus mayores detractores entre los maestros del dogma. Son quienes se niegan a cambiar dogmas por conocimientos.

Toda verdad es parcial. El conocimiento de hoy, siempre será menor que el de mañana. La actual casi imposibilidad de llegar a demostrar una teoría sólida sobre el principio de los tiempos, que sea admitida con naturalidad, la han aprovechado los predicadores dogmáticos, para insistir en los insondables misterios de la divinidad. Posiblemente, podríamos orientarnos mejor, pensando que no es que Dios nos creara a su imagen y semejanza, sino que, los humanos hemos creado dioses a nuestra imagen y semejanza. Para engrandecernos. Ese sería el misterio de la esencia divina, tal como la concebimos, en general, derivada de la imaginación humana. La verdad científica no nos viene revelada, como un baño de luz celeste, que nos inunda desde el cielo. Hay que descubrirla, capa a capa, poco a poco, día a día, año tras año. Es el resultado del trabajo de generaciones de investigadores. Cada uno avanza un paso, grande o pequeño, pero imprescindible, en el camino del saber. Almacenar saber es la menos inútil de las acumulaciones.

Tras el Renacimiento, cuando se empezó a dejar atrás la total oscuridad científica a la que nos condujo la Edad Media, recomenzó el interés por las ciencias puras. Esta vuelta atrás, ayudó a reencontrar el camino del progreso científico, que se había perdido, en los mejores tiempos de la Gran Grecia, entre el cúmulo de supersticiones, creencias, y una mezcla de teorías, entresacadas de rancios tratados teologales, que se entretejieron con todo. La filosofía es la búsqueda de la verdad. La superstición, el camino de la confusión.

Cuanto más llena de misterios, más atractiva resulta una doctrina. Más cerca de lo sobrenatural parece estar. Aunque esa no sea condición indispensable para colocarse más cerca de la verdad. Quien basa su comunicación en el misterio, es que no ha entendido nada de lo que pretende explicar, ni le importa que tú lo comprendas. Su actitud está basada en la validez de la ignorancia, para explotarla. Él mismo no pretende saber, sino asombrarse de lo que desconoce. Sensación que intenta traspasarte.

Los Improbables

Tuesday, April 13, 2010

Cultivando creencias improbables, sólo se puede cosechar irracionalidad. La fe no necesita verdades: se las crea. Para sostener lo improbable, nos servimos de la fe. Despertando la curiosidad insatisfecha, del ser humano, hasta su extinción, irán formando el poso religioso del futuro, como fermento fructificador de mitos actuales. Lo que es imposible, suele ser, también, improbable. Hacer creer a alguien lo contrario, debilita la razón del creyente, haciéndole confiar en la posibilidad de lo imposible. En la fantasía de quienes pretendan poseer poderes mágicos o esotéricos, pocas cosas son imposibles, pero, trasladadas a la realidad, muchas, la mayoría, son racionalmente improbables. Con lo que estaríamos, más frecuentemente, dentro de la razón, cuando defendamos, prioritariamente, lo probable. Crear afirmaciones raras, que han de hacerse tragar como verdades, contra toda lógica, a personas predispuestas a ello, no es más que un abuso de poder. Del poder tramposo de la inteligencia sobre la ignorancia. Cuando quien las impone es alguien que utiliza la carga de su saber, para dominar al grupo de personas a quienes ha impuesto sus teorías improbables. Es una forma de forzar mentes ingenuas, para apoderarse de sus voluntades. No distando esto mucho de ser un engaño, agravado por el abuso de poder que implica la hipocresía de presentarse como un ser superior, con el sólo aval de las enseñanzas que él mismo imparte. Esta es una forma de forzar las mentes ingenuas, de quienes ha usado, para implantarles sus teorías interesadas.

Algunas organizaciones de creencias, parecen especializadas en la sublimación de la hipocresía. Todas afirman que se ha de respetar la vida, sí. Pero, preferentemente, la vida de los creyentes propios. Los demás, los infieles, los ajenos al propio redil, si son hostiles, sobran. ¿Qué otra cosa significan las Guerras Santas y Conquistas de tierras de infieles? La gran lacra de la Humanidad. Las religiones expansivas, especialidad de las monoteístas, no han tenido nunca inconveniente en seguir los caminos abiertos por sus soldados, para imponerse, definitivamente. Cuando la creencia se impone al saber, algo falla. Las creencias son usadas para afianzar a los detentores de poder, no para transmitir saber.

La enseñanza, usada como fuente de poder, es una perversión innoble de su fin. Su fin primordial debe ser la transmisión del conocimiento. No la difusión de creencias, que supediten unos seres a otros. Mientras más ceremonias, ornamentos, y escenarios necesiten para mostrar su poder, más evidencian su dependencia de lo exterior, la apariencia, para hacer visible sus pretendidos poderes ocultos. Dejando solos a quienes se muestran como poderosos, se evidencia la pequeñez de sus pretendidos poderes. El saber da el poder. No las ceremonias y ornamentos.

Paralización Mental

Sunday, April 11, 2010

El mayor acto de progreso que pueda experimentar el ser humano, es el de su evolución intelectual, liberándose de las creencias. Mientras el peso de las convicciones lastre su mundo, no levantará el vuelo. Y esto, precisamente, es lo que tratan de evitar todas las organizaciones de creencias: El progreso intelectual humano. Necesitan que el Hombre se sienta atado a sus previas enseñanzas dictatoriales. Todo su poder se basa, exactamente, en el estancamiento del pensamiento humano. Su poder consiste en la hibernación de las creencias. La sublimación de lo tradicional.

La concentración de la pléyade de fuerzas originales en un Dios Único espiritual, fue una sublimación paulatina, muy elaborada en el tiempo, exigida por la creciente demanda organizadora, para hacer de Dios un ser substancialmente distinto del Hombre. Al principio era un señor que paseaba junto a Adán, en el Paraíso. Sin complicaciones. Lo que hemos heredado, en nuestra cultura, desde las primeras referencias en la Biblia, no deja nada claro que considerase a Dios un ser singular. Ya que el apelativo Elohim (El-Ohim) implica un plural. Lo que presupone la idea primitiva de la unión, en uno solo, de varios espíritus o fuerzas aliadas. Pues, la traducción literal de su nombre significa: los poderes, las fuerzas. Idea genérica, no alejada de los presupuestos animistas previos.

En el Génesis, antes de expulsar al Hombre del Paraíso, habla Dios, de Sí, en plural, diciendo: ‘Ved ahí a Adán, que se ha hecho como uno de Nosotros, conocedor del Bien y del Mal.’ Y esto lo dice hablándose a sí mismo. También, cuando se dispone a intervenir en la destrucción de la Torre de Babel, se expresa de la siguiente forma: ‘Descendamos y confundamos allí su lengua. ’No se presenta, exactamente, como un amigo del hombre, sino rival.

Esta polivalencia del Dios de Israel, mostrada en los primeros capítulos del Génesis, indica que, durante los primeros años de la redacción bíblica, la personalidad del Señor de Israel, aún no había adquirido una definición única y exclusiva.

Cuando nos hacemos preguntas, sobre algo que desconocemos, nuestra inquietud intelectual nos lleva a buscar respuestas: en la fantasía o la investigación.

Si nos servimos de la imaginación pura y la inventiva, crearemos una fábula, más o menos razonada, pero irreal. Estos son los relatos que, sobre el origen del Universo real, y sus dioses de fantasía, encontraremos en todos los sistemas de creencias. Tan variados, en sus miles de versiones, como cualquier literatura infantil fantástica.

Indudablemente, el camino de la ciencia es más difícil, lento y complicado que el de la fantasía. Pero, siempre, más cercano a la verdad objetiva. Cualquier pequeño paso adelante, en el mundo de las ciencias, está cimentado sobre el trabajo arduo de anteriores investigadores del conocimiento.

La esencia primordial, de toda creencia institucionalizada, es la obediencia ciega, a las reglas instituidas, como precio del pasaje para una promesa de viaje feliz. En resumen: la paralización de la mente.

Destructores Humanos

Monday, April 5, 2010

Parece que la prioridad de algunos humanos, antes que construir, sea destruir. Al menos, ese ha sido el resultado de las sucesivas oleadas constructoras y destructoras que nos han dominado. Todos los grandes constructores del saber humano, han tenido algún sucesor empeñado en borrar su obra de la faz de la Tierra. Sobre todo, los destructores de inspiración celeste, no descansan. Creen que su obligada misión es poner freno al saber. ¡Triste tarea¡

Una gran parte de quienes se presentan como titulares de creencias, no buscan adeptos, de creencias similares, sino creyentes incondicionales de sus propios méritos. Esclavos en cuerpo y alma. No quieren la evolución del obediente, sino su involución incondicional. La obediencia debida. Por encima de toda lógica. Es lo más preciado por quien pretende ejercer la propiedad incondicional de sus creyentes.

Procurando que, los méritos sumados de todos los adeptos, sean considerados la suma del mérito individual de su dirigente. ¡Así se construyen gigantes imposibles!

Quien no tiene libertad de acción o decisión, deja de ser un individuo, para convertirse en un ente accesorio de otro. Quien, además, para hacer valer sus órdenes, asocia la autoridad civil, de su situación de mando, con la prepotencia de situaciones moralmente enaltecidas, abusando del poder de la costumbre como arma de prepotencia, crea la obligación, en el supeditado, de conducirse como servidor del enaltecido.

Cuando la sencillez es la esencia de la vida feliz, qué ganas tiene la gente de condicionarse la existencia, viviendo en un continuo enrevesamiento de conceptos.

La Biblia fue escrita por cientos de hombres diferentes, cada uno en su época, a lo largo de siglos. Cada cual reflejó la versión de la verdad que albergaba en su cerebro. No siempre coincidente con el resto. Pero, esa versión de la verdad, que nació en ellos libremente, pretenden imponerla a quienes no tuvieron la dicha de comunicarse directamente con el Señor del Universo. Ahí empieza la violencia, porque la fe se percibe, no se recibe por decreto. Quien tenga una fe inculcada, siempre dudará. Y está en su derecho, como humano, de someter a reflexión lo que otro humano le comunica, para que lo cumpla. La verdad propia, impuesta a los demás, no puede originar más que violencia. La fuerza nunca es pacífica. La verdad de uno no tiene que ser la verdad de todos. Contra soberbia, aceptación del diferente, tolerancia y humildad. Nadie tiene derecho a la exclusividad del pensamiento humano. Siempre hay distintas facetas de la misma verdad, que la hacen parecer diferente. Aun cuando sea el mismo objeto, iluminado desde distintos ángulos.

Realidad Milagrera

Friday, April 2, 2010

Las Creencias son como la realidad del teatro; primero se coloca el decorado adecuado y se inventa la historia, para, después, montar la escena. Así, todo puede resultar casi coherente, al menos, creíble. Para condenarse y condenar, se ha de creer en la validez de la condena.

Las verdades milagreras no son eternas. Ni antes, ni después de considerarlas. Lo son, de forma relativa, respecto del momento en que las consideremos. Pero, nosotros no vivimos una eternidad. Sencillamente, afirmamos la validez relativa de cada cosa, desconociendo su realidad absoluta. Fijar la necesidad obligatoria de creer, de forma absoluta, en la autenticidad de un nuevo dogma, se demora durante siglos.

Hasta comprobar, prácticamente, más su valor adictivo, que su realidad intrínseca.. Se discuten durante generaciones. Y es que, construir un mundo de artificiosas afirmaciones, es complicado. Sus artificieros han de seguir una línea que no contradiga lo ya fijado como conveniente. Al tiempo, ha de ser tan artificiosamente increíble, que haya de forzar, más allá de la lógica, la voluntad de adicción de sus creyentes. Si se considera que es real en el plano de la divinidad, aún cuando sea irreal con altura humana, entonces se clasifica como sublime. Ya que, lo tomado por divino, puede prescindir del sometimiento a la lógica. Si lo aceptamos así, entramos, plenamente, en el campo de la anulación del pensamiento racional, para aceptar, sin dudar, toda fantasía de cualquier creencia. En ese mundo, las ciencias dejan de tener valor y vigencia, Cuando nos introducimos en campos de fantasías; para sobrevivir, hay que olvidar el cultivo de la razón.

En todas las monarquías de la antigüedad, donde se conectaba la realeza directamente con la divinidad, para construir dinastías, los conocimientos científicos esenciales fueron ocultados sistemáticamente. Permaneciendo como dominio privado de la clase sacerdotal, que los administraban para su provecho, ocultándolos, principalmente, al monarca, para acrecentar el valor de su saber. Era el poder de lo esotérico, el conocimiento de lo oculto. Lo cercano a lo milagroso. Cuando nos hacemos preguntas, sobre algo que desconocemos, nuestra inquietud intelectual nos lleva a buscar respuestas. Y esto conduce a dos caminos de solución: La fantasía o la investigación. Si nos servimos de la imaginación pura y la inventiva, crearemos una fábula, más o menos razonada, pero irreal. Estos son los relatos que, sobre el origen del Universo real, y sus dioses de fantasía, encontramos en todos los sistemas de creencias. Tan variados, en sus miles de versiones, como cualquier literatura fantástica.

Cuando, en vez de fantasear, tratamos de investigar y razonar, para llegar a la verdad, estamos creando ciencia. Indudablemente, el camino de la ciencia es más difícil, lento y complicado que el de la fantasía. Cualquier pequeño paso adelante, en el mundo de las ciencias, está cimentado sobre el trabajo arduo de anteriores investigadores del conocimiento. Y la gente milagrera suele tener prisa por afirmar sus ‘verdades reveladas’, a ser posible, acompañadas de trompetas celestiales, rayos y truenos. Lo que no siempre se halla disponible, a mano y demostrable. Es más fácil, fabular.