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Investigación constante

Friday, November 27, 2009

El futuro está en la ciencia. Tanto básica, la que profundiza en el corazón de lo sabido, como en la avanzada, que trata de llegar a todo, relacionándolo. No hay cabos sueltos en la Naturaleza. Todo tiene un origen. Ninguna aclaración es superflua. Se han de aprovechar conocimientos abstractos, para descubrir su aplicación concreta.

Nuestra capacidad intelectual es tan pequeña, en relación con el universo, que no podemos perder la oportunidad de investigar toda idea nueva, con la mente abierta. También vale la interpretación novedosa de ideas clásicas. Es indudable que, los estados han de tener entre sus prioridades, favorecer el estudio de las ciencias, en general. Los resultados prácticos vendrán por sí. Con la investigación industrial, que ha de buscar aplicaciones a todos los conocimientos. El secreto del progreso no está tanto en la aceptación de lo aprendido, cuanto en la investigación de lo no confirmado. El conocimiento facilita la vida, la elucubración esotérica la complica. Acabamos no viendo aquello que miramos constantemente. Quizá por demasiado evidente, no aprovechamos lo que tenemos en abundancia. Cualquier rama de la ciencia que aporte conocimientos, cambia la vida de la Humanidad, hacia mejor. Por muy alejadas que estas aportaciones parezcan. Las enseñanzas dogmáticas, que consideran a la ciencia como su peor enemigo directo, permanecerán, por siempre, en la prehistoria del pensamiento ilógico. Defendiendo sus afirmaciones insostenibles. Hay enemigos permanentes del progreso, esas son las creencias asumidas, que impiden todo avance, más allá de lo aceptado secularmente. Nada de lo bueno, que actualmente existe, surgió sin esfuerzo humano. Todo el saber actual, es fruto de la suma continuada de conocimientos. Quien confíe en revelaciones celestes para progresar, puede seguir esperando. Las dulces monjitas de clausura, siguen haciendo los mismos roscos que horneaban hace cinco siglos. Quien cree, reafirma. Quien duda, investiga.

Quien niegue la evolución de las especies, está fuera de toda realidad. Trabaja en contra del conocimiento. La historia de la ciencia, no es una ristra de parábolas fantasiosas, sino el relato real, demostrable, de nuestro desarrollo como humanos. Todo progreso está basado en el esfuerzo humano continuado; acumulando y usando conocimientos. Es una labor de generaciones. Nada surge espontáneamente. Todo es fruto de una acción anterior. Los países con una fuerte presencia de la religión en la vida pública, a través de partidos confesionales, son los que desarrollan más lentamente su evolución científica. Los fondos estatales, siempre limitados, se usan más para subvenciones confesionales, que para financiar investigaciones científicas. La senda de la santidad, no debe ser fácil de recorrer. A deducir del alto coste que implica.

Cuando ya ha sido aceptada por la ciencia una edad para la Tierra de, al menos, cinco mil millones de años, y, para el Cosmos, otra cercana a los quince mil millones de años, desde el mundo religioso se rebaten tales cálculos científicos. Sin argumentos. Basándose en escritos poéticos de la época babilónica. Anteriores a la estancia de Moisés en Mesopotamia. Sin comentario.