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Manipuladores Ilógicos

Wednesday, November 25, 2009

En cada una de las religiones existentes, hay un cuerpo de doctrina indiscutible; en el que se ha de creer, sin duda, aceptándolo como tal. Estos son los dogmas.

Mientras más complicados, irreales, inexplicables, o contradictorios, sean los dogmas, más dispuesto, a la entrega total, estará el creyente que los acepte sin discusión. De lo que se deriva un mayor abandono de la individualidad, para integrarse en el grupo.

La propaganda de masas puede ser usada, y de hecho lo es, para acercar la opinión de un pueblo a la propia de quien esté interesado en promoverla. No hay más que saber lo que el pueblo quisiera oír, y decírselo. Eso hará que los oyentes se identifiquen con el comunicador interesado.

Ahora nos ha tocado la peste de tener que escuchar a quienes profetizan la pérdida de nuestros valores, ante la inminente amenaza de invasión por el Tercer Mundo. Como si las masas hambrientas del África Negra fuesen a venir a roernos los huesos. Pienso, por el contrario, que hemos de tener más miedo a la historia de Europa, invasora de todos los continentes, que a las cábalas sobre un futuro mitificado.

Si seguimos considerándonos dignos de ser admirados y creemos ser envidiables, por nuestras estructuras sociales y familiares, no progresaremos, si no seguimos mejorándolas. Podríamos quedarnos petrificados, admirándonos ante el espejo de la historia.

Tendremos que aprender a mirarnos sin tanto narcisismo. Nuestra civilización, tiene cosas buenas, sin duda, pero los avances sociales, son siempre mejorables. Basados en doctrinas o convicciones, nunca son todo lo buenos que deberían ser, porque el hombre, en su camino hacia la perfección, siempre se exige un ´mas allá´, más luminoso. La perfección siempre está fuera de nuestro alcance. Nunca los tiempos pasados fueron mejores. La base es el cambio constante, la transformación de la sociedad, continuadamente.

Para crear cosas, es necesario destruir otras. Nada surge de la nada.

Entre las divinidades hinduistas, la diosa Kali ocupa un lugar preeminente. Vista con ligereza, pudiera ser considerada cruel. Pero no lo es tanto, su labor es de continua creación. Es decir, asume el papel de transformadora. Diosa del hogar. Como ama de casa, utiliza carne en sus guisos. Usa los restos de cataclismos, para alimentar nuevas vidas.

En la Humanidad, todo ha ido perfeccionándose. No podemos juzgar al género humano, por la biografía de cada uno. Los relatos tradicionales, no por su realidad, sino por su tradición aceptada, dan la expulsión del Paraíso, como el comienzo de todas las desdichas humanas. Cuando Dios ordena a Eva estar bajo el mando y dominio del hombre, la mujer queda marcada como parte perdedora del Paraíso, por lo que su condicionamiento religioso ya está señalado. Resulta paradójico que, aún hoy día, cuando la medicina paliativa está tan avanzada, en medios eclesiales se insista en que la mujer ha de parir con dolor, para cumplir con el mandato bíblico. Por supuesto, la jerarquía eclesiástica está formada por hombres.