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Enseñanzas Científicas

Tuesday, November 24, 2009

Las confesiones religiosas que justifican la “guerra justa” y la pena de muerte en sus enseñanzas, deberían pensar que hay otras formas de anular al enemigo, sin matarlo: hacerse su amigo. Es la mejor que conozco.

Ninguna potencia extranjera, al estilo vaticano, debería poder tener el privilegio de dictaminar, en exclusiva, qué y cómo han de ser impartidas las enseñanzas morales y religiosas, en nuestras escuelas. Vivimos en un país con libertad de religión. Gracias a la democracia. No puede concretarse la enseñanza religiosa en una sola. Y, menos, de forma prácticamente excluyente. Hemos de aprender que existen, y coexisten, miles de formas y culturas religiosas.

El noble fin alegado por los exclusivistas, es, evitarnos confusiones mundanas. Dicen poder conseguirlo, disminuyendo las horas lectivas, de ciencias y matemáticas, en los centros de enseñanza, para poder aumentar las dedicadas al estudio trascendental de la religión.

¡Cualquier día nos crecerían alitas! Sería la evolución, al revés. Nos veo, a los españoles todos, con cara de pingüinos. Pensar como la masa y dejarse conducir por el pastor que nos haya tocado en suerte. Como consecuencia directa, el aborregamiento de los creyentes sería inminente. No se puede pedir ser realista, a alguien que tiene prohibido pensar. Si vivimos en este mundo físico, creo, sinceramente, que deberíamos, primero, estudiar todo lo referente a nuestra realidad física. Ya tendremos tiempo de subir a los cielos etéreos.

Si alguien quiere saber a qué y a dónde conduce la concentración exclusiva de la enseñanza en las ciencias celestiales, al estilo medieval, que lea algo sobre los avances humanos conseguidos durante la Edad Media… si encuentra alguno. Fue la época más negra de la Humanidad. Dedicada al cultivo de las guerras religiosas, a la destrucción de todo el saber científico anterior y al fomento exponencial de la magia, las ‘ciencias adivinatorias´ y la poesía pastoril, máxima expresión de la impotencia activa de los enamorados. El fin, casi conseguido, fue borrar todo conocimiento científico, de la faz de la tierra, fomentando lo místico. Sólo debía quedar, en todo caso, el saber recluido en los conventos. Fueron bastante eficientes en su labor.: Destruir lo diferente, su misión casi exclusiva, durante quince siglos. La consecuencia es visible, históricamente, hubo un vacío, casi total, en las ciencias europeas, durante el primer milenio de cristianismo militante. La industria que más trabajo dio, en esos siglos oscuros, fue la dedicada a la fabricación de espadas. Muy útiles para cortar cabezas. Los enemigos se crean, para poder darse el gusto de aniquilarlos. ¡Admirable!

Afortunadamente, el mundo está más intercomunicado en la actualidad. Ya no hay centros de saber exclusivos, sino especializados. Los conocimientos, en los últimos tiempos, se han multiplicado y especializado tanto, que nadie puede abarcarlo todo. Los Miguel Ángel y Leonardo están en extinción. El futuro, en todo caso, es de las ciencias. Todas.