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Libertad Mental

Friday, November 20, 2009

En modo alguno, podemos eludir el formar parte del género humano, del reino animal, de la Tierra, del sistema solar, del Universo. Pero, también tenemos el poder de imaginarnos que somos independientes de todos nuestros ligamentos. El pensamiento sí es libre. Puede fantasear cuanto quiera. Aunque eso no cambie la realidad. La libertad moral libera, limitadamente.

Con esto, quiero decir que, por mucha libertad de pensamiento que podamos arrogarnos, siempre estaremos condicionados por nuestra naturaleza material y entorno físico. El mismo pensamiento tiene una base física. Ineludible.

Lo físico es un conjunto del que formamos parte, y con el que nos movemos. Queramos o no. Los espíritus puros no existen. La energía, para existir, ya implica una base física. Es decir, gozamos de libertad mental, dentro de unos límites corporales. El pensamiento necesita neuronas para formarse. Siempre arrastrando la carga de nuestros condicionantes. En resumen, el libre albedrío es una utopía. Una suposición imperfecta, pero que nos sirve para nuestros fines. Si no insistimos demasiado en la perfección inmaterial de los espíritus.

Supongamos que, la libertad de pensar, nos ayuda a liberarnos de ataduras. Si no nos condicionamos nosotros mismos. Adoptando reglas de creencias organizadas, nos atamos al exponente máximo de la esclavitud. Las organizaciones de creencias son, básicamente, sistemas de esclavitud mental, organizados al servicio de sus administradores máximos. El dominio de la mente conduce, paulatinamente, a la esclavización total de las personas.

Los grandes imperios han sido, siempre, organizaciones de poder, sostenidas por estructuras de creencias coaligadas. Las sectas, del signo que sean, tienen la misma ordenación. Las organizaciones de poder, necesitan enormes masas de esclavos, para sostenerse. El pensamiento lógico es la antesis de la creencia. La lógica, la razón, el conocimiento, liberan la mente humana. La creencia y la obediencia, junto con la disciplina reglamentada por los organizadores de creencias, sólo conducen a la esclavitud de la mente. Tendentes a la perfección del dominio, para que nada escape de su control. Ni material ni moral.

Estas son las columnas maestras sobre las que se apoya el poder mundial. Valiéndose de conceptos y amenazas etéreas, de existencia totalmente improbable. Cuyo control pretenden poder tener en sus manos, mentes torturadas por sus propios infiernos. El conocimiento y la libertad de pensamiento son la base de una sociedad libre y sabia. Forzar a creer en cosas no sólo ilógicas, sino imposibles, introduciéndolas en la mente humana, desde la niñez, de manera metódica, sistemática y paulatina, es el método perfecto para adueñarse de la voluntad de las personas, de forma masiva. Empezando en la niñez más tierna. “Dejad que nos niños se acerquen a mí”. Inculcando en la niñez, se asegura la pervivencia de lo inculcado, hasta la vejez. En principio, se les prohíbe pensar. Infundiéndoles que, es pecado gravísimo, creer algo que no hayan aprendido a través de sus tutores. Al creyente no se le otorga la mayoría de edad nunca. Siempre debe rendir cuentas a sus instructores. Quien no permite pensar, esclaviza.