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Triunfo de la Fantasía

Thursday, November 19, 2009

Las guerras de creencias las ganan los más obstinados: Los fanáticos. No importa quién lleve razón. Un fanático no dará su brazo a torcer, prefiere antes morir, que cambiar. En ello encuentra, también, su premio, al convertirse en mártir por su causa. Es el triunfo total de la fantasía mística. Mártir no suele ser quien más cerca está de la razón, sino quien menos razona y más se obceca. A la verdad se llega razonando, a través del conocimiento.

Somos privilegiados, viviendo en la época actual. No creo que haya habido una época mejor para la Humanidad. Estamos inmersos en el progreso. No es sólo que lo vivamos, es que lo experimentamos en nosotros mismos. Nunca la Humanidad ha tenido una edad tan fecunda. Tan abierta, tan destructora de moldes anquilosados. Vivimos el progreso de una forma arrolladora, imparable. Cada día exigimos más, y nos exigen más. No se puede parar, porque, quien para, queda en el pasado.

Los descubrimientos, siguen ahí, formando el progreso. Aunque dejen de ser la vanguardia, irán formando parte el sedimento. Es agotadoramente fascinante.

Para progresar, continuadamente, han de mantenerse los conocimientos al día. Todo lo que tienda a conservar las tradiciones, pretendiendo congelar costumbres, usos y conocimientos, detiene el desarrollo de las naciones.

Tenemos el ejemplo vibrante de las naciones del Cuerno de África, que fueron vanguardia hace miles de años. Sede del mítico Reino de Saba. Esa parte del mundo, que ahora consideramos primitiva, es donde viven pueblos que fueron la fuente de toda nuestra cultura mítica. El grupo de lenguas camito-semíticas, en el cual están incluidos tanto el semítico, como el bereber (o amazig), lengua de los primitivos canarios. , el cusita, antigua de Etiopía, el egipcio clásico, el libio y el etíope, son la base clara, de donde han surgido todos los mitos recogidos en los libros sagrados del Oriente Medio. Como la Biblia y el Corán. En ellos se cuentan tradiciones en las que se adivina un origen concatenado, como la propia historia de estos viejos pueblos. Su defecto ha sido ése, tener demasiada historia y querer permanecer en ella, conservándola, como un valor a vivir en el presente. Así, reviven en el siglo XXI los mismos conflictos que vivieron hace treinta siglos. Con guerras de dioses incluidas. Resurgiendo las tradiciones a lomos de camello y conservando la piratería en sus costas, como reliquias del pasado. Moisés fue un personaje de su tiempo, educado entre magos, sacerdotes egipcios y altos funcionarios, en la faraónica corte de Egipto. Para la concepción de sus ideas acerca de Dios, debemos tener en cuenta la revolución religiosa habida en Egipto en su época. Allí también fundieron todos los dioses en uno. Las mutaciones de la sociedad humana, van acompasadas a las de las creencias. Como en la Naturaleza, todo evoluciona, y, probablemente, en conjunto. La armonía natural, no deja resquicios. Si no vivimos el presente, no evolucionamos. Los pueblos que tienen sus mentes ancladas en el pasado, no viven, vegetan.