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Propósitos Ocultos

Friday, November 13, 2009

La libertad que la red de redes brinda, es el arma más poderosa jamás inventada. Cada uno puede intentar mejorar el mundo y a sí mismo desde su propio rincón. Siempre que podamos mantener este medio, sin controles de gobiernos y poderosos. Cualquier ley que limite la libertad en Internet, estará acotando fincas para que sólo cacen en ellas los dueños de siempre. O sea, las restricciones deberían caer hacia arriba. No como, eternamente, lo hacen, hacia abajo.

El problema a resolver en la concentración de medios, es que cada vez se necesita mayor acumulación de capital para difundir ideas. Y quienes disponen de esos enormes capitales no suelen ser precisamente idealistas, sino organizaciones de poder, muy jerarquizadas. Hubo un tiempo en el que los predicadores de su verdad se retiraban a los desiertos, para luego ir por los campos, con un puñado de seguidores, exponiendo su palabra. Esa época puede haber pasado, físicamente. Pero la podemos reproducir, trasladando las circunstancias a nuestro tiempo. El desierto puede estar en nuestro rincón de retiro y el campo donde encontrar los oyentes en la inmensa llanura de Internet. Púlpito abierto a la predicación de los nuevos gurúes.

Aún cuando sea difícil controlar a quienes estén faltos de escrúpulos, al menos debería intentarse. No es justo usar la libertad de expresión, por consenso democrático, para imponer el pensamiento único, rígido y controlado, conducente a la dictadura de los ya poderosos.

Para quien domine los medios, cualquier mensaje que quiera difundir, es válido a sus propósitos. La dominación está en el uso masivo, e intensivo, del medio de comunicación, no en el propio mensaje.
Las leyes antimonopolio, deberían funcionar de forma especialmente estricta cuando se trate de medios de comunicación. Evitar la manipulación unidireccional masificada, es un fin prioritario en sí mismo. Quien tenga su pensamiento condicionado, no es libre. La invasión planificada de razones monocolor, agrisa todos los perfiles, robándonos las luces y las sombras. La variedad armónica en las fuentes de información, es básica para alcanzar un desarrollo sano y natural de la sociedad.

Para la adquisición de nuevos conocimientos, es importante no considerar verdades indiscutibles nuestras ideas y conceptos previos. Nada es estático, nada permanece, todo evoluciona. El cuestionamiento sistemático es básico, a la hora de no querer convertirnos en piedras. Ser inamovible en moral, conocimientos y costumbres, es estar momificado de antemano.

Sin embargo, este parece ser el propósito de todos los textos fundacionales religiosos. Da igual que consideremos el Corán, la Biblia, o los Vedas. La religión, en general, pone fronteras, a casi todo, menos a la credulidad.

Las religiones con un solo Dios, consideran su variante como la única válida. Implícitamente, descartan la validez de las demás. El monoteísmo, en cualquier variante, produce el mayor porcentaje de intolerantes que pueda darse. Y eso es censurable. Cada rama monoteísta, actúa como si se creyera, única heredera del Dios Único. Lo que excluye al resto de la Humanidad. ¿Creen también en la Justicia?