Go to content Go to menu

Terrorismos diversos.

Saturday, September 26, 2009

La gangrena sólo se extingue cortándola de raíz. El terrorismo de las drogas dura todo el año. Matando a miles de jóvenes. Desestructura familias y pueblos enteros. A su alrededor se corrompe todo. Con drogas se financian bandas de asesinos, de terroristas, de revolucionarios sin conciencia. A quienes sólo preocupa financiar su revolución particular. Que suele ser el resumen, estrecho y pueblerino, de alguna pretendida singularidad. ¿Cuándo se van a enterar, estos pretendidos ejemplares únicos, de que ‘únicos’ somos todos?

El origen de los problemas raciales y de creencias es tan importante, o más, que su trama, desarrollo y solución. Las pretendidas nuevas leyes contra el terrorismo, alrededor del mundo, pueden aparentar ser inocuas para el ciudadano de buena fe, pero encierran una bomba de relojería, cuyo punto de activación queda en manos de los gobernantes. Bastaría que transcurriesen unos años y que un gobierno autoritario, que siempre surgen en tiempos de crisis, quisiera usarlas con carácter más amplio. ¿Podría calificarse de terrorismo de estado?

Aquí premiamos a los especuladores que nos sangran y subvencionamos a los fabricantes de tabaco y licores, que nos envenenan con sus compuestos químicos, para aumentar su fortuna, creando seres esclavizados por sus mezclas malévolas de laboratorio. Y lo seguimos haciendo con la excusa de no dejar sin trabajo a quienes lo elaboran. Perfecta la excusa. Todos los timadores, mafiosos, terroristas y asesinos del mundo, podrían ampararse en la misma cláusula, para pedir subvenciones.

Sin embargo, los científicos que pretenden mejorarnos la vida a todos, siguen sufriendo situaciones laborales denigrantes, decepcionantes, con trabajos eventuales, mal pagados, con tantas carencias, que es un milagro el que puedan sacar su trabajo adelante.

Los monstruos del terror no nacen por generación espontánea. Son el producto de la bilis acumulada en decenios de amarguras e injusticias. Los extremismos siempre se justifican a sí mismos, sopesando otros de signo contrario. En las guerras ideológicas, todos los combatientes creen tener razón. Ese es su peligro extremo, todos creen en su propio credo.

No se puede estar invocando derechos divinos exclusivos, pretendiendo, al tiempo, ser parte del mundo actual, regido por la razón y la ciencia. La Humanidad evoluciona. La adaptación y desarrollo es esencial para pervivir. Quien crea que ya llegó a la perfección, es el peor enemigo de sí mismo. Se niega a evolucionar. Ahora sólo le queda extinguirse. En nombre del antiterrorismo mundializado, está muriendo más gente de la que nunca hubieran podido matar los terroristas reconocidos como tales. La dinamita se fabrica con libros de texto. El mal siempre estaba fuera de nuestras fronteras. Quien lea la historia oficial, sentirá antipatía hacia todos los diferentes. La historia de la Humanidad es, afortunadamente, mucho más que guerras, batallas, ambiciones y matanzas. Esa es sólo la historia de los ambiciosos de poder. Que deberían desaparecer de nuestros recuerdos, para poder construir una hermandad universal. La cultura común tendría que ser una prioridad en toda enseñanza y no las batallas habidas.