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Vivir en Plenitud

Friday, September 18, 2009

Alcanzar una meta, motiva para la siguiente. La libertad no es un hecho objetivo, sino un sentimiento. Sin la sensación interna de poder realizar los propios proyectos, no existiría la civilización actual. La creatividad es hija de la libertad. A la que sólo pueden poner fronteras las creencias que nos limitan. Los dogmas son un veneno para la razón. Cuando los credos ocupan la mente, no queda espacio para la lógica.

Los terroristas siempre son fanáticos, gente que no razona, sólo cree. Las guerras de creencias no se ganan con armas, sino convenciendo al rival. Y esa batalla es algo más difícil. Lo difícil no es vencer, sino convencer de la razón propia.

En las organizaciones autoritarias, nadie puede tener iniciativas, sino cumplir las órdenes de los superiores jerárquicos, sin transformarlas. Lo que implica una deuda creciente con los santones de la organización, cuando se falla. Una vez se haya enraizado este sentimiento de supeditación, tales organizaciones autoritarias tratan de cultivarlo. Como medio esencial para mantener al adepto siempre en sumisión. Como militantes, prefieren los autómatas, a los individuos pensantes. La limitación a la libertad de pensamiento y a la sensación de placer. El rechazo de los prebostes a la democracia organizativa, es la consecuencia directa de no admitirse como iguales. Los peldaños a subir, para ir conquistando derechos a la superación, son infinitos.

La negación a aceptar la vida tal como la percibimos, no puede dar origen más que a energías negativas, fuente de violencias. Donde se instale el dogmatismo hipnotizador, se fuerzan las leyes de la Naturaleza, destruyendo la armonía del individuo, obligándole a vivir contra sus percepciones. Vivimos rodeados de dogmatismos, que cercenan, cíclicamente, la pequeña flor de la felicidad, que sólo crece en libertad.

Quienes son incapaces de apreciar su perfume, tampoco la ven. Negando y negándose el derecho a la vida armónica presente. Soñando tan sólo en un enigmático futuro incierto, pleno de gloria. Ignoran que, si no cultivamos la vida hoy, el mañana nacerá ya muerto.

No es bueno cultivar diferencias. En algunos aspectos, parece como si pretendieran conservar la esclavitud voluntaria. Los últimos de nuestra sociedad. Esclavos al servicio de las creencias, que suena muy bien, eso sí. Pero quita derechos y otorga obligaciones, bajo la autoridad de los prebostes. Cuando el deber es impuesto, nos convertimos en esclavos del poder.

Siendo el concepto de libertad el bien más apreciado en las civilizaciones actuales, no podemos volver a las oxidadas culturas de hierro y fuego. Basadas en leyes, pretendidamente divinas, que colocan a unos pocos encima del resto, para siempre, como el aceite sobre el agua.

Todas las civilizaciones tiene un ciclo vital, cuando se cumple, llega el ocaso. Pretender estirar los usos, costumbres y creencias del hombre a través de los siglos, no consigue más que retrasar la evolución. La evolución constante del pensamiento, no se puede parar. Sigamos evolucionando hacia la paz mundial, negándonos a la enajenación de nuestras mentes.