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Auto-esplendor

Tuesday, September 29, 2009

Todo conduce hacia su propio camino. No admiten otro recambio, ni otra meta que la propia. Son los todopoderosos administradores de creencias, celosos de sus poderes atribuidos. Pretendidos regidores de cielos y tierras (por delegación celeste), cuerpos y espíritus. O, al menos, se conducen como si lo fueran. Han terminado sublimándose en la quintaesencia de la soberbia. Todo ha de brillar en su entorno, con fulgores dorados.

Considerándose los máximos representantes de los dioses, se atribuyen cualidades que corresponderían a una raza supra-humana, más cercana a lo angelical que a lo terrenal. Una gran parte del ceremonial está destinada a exaltar, más, la figura del oficiante, en función de lo oficiado, que no sería válido sin su intervención ceremonial.

Esto sirve para justificar la pompa y el boato usual, que utilizan, efectivamente, para encandilar voluntades. El efecto psicológico de las ceremonias, coloca a los oficiantes por encima de las cabezas del pueblo, demostrando su eficacia durante milenios. No hay motivo alguno para disminuir la pompa de las mismas. Habiéndose demostrado que, las ceremonias impresionantes, son rentables. Todas las creencias explotan la belleza tradicional de los actos de afirmación masiva, para crear el ambiente propicio a la solemnidad. Es el teatro, antes del teatro. ¡Qué enorme escuela de directores de escena!

Desde las danzas tribales más primitivas, alrededor del fuego, pasando por las ceremonias mágicas de todas las civilizaciones habidas, el fin de todos estos actos se considera sagrado. Sea cual fuere la línea de creencias que les sirva de base. El objeto del protocolo, que ha de respetarse escrupulosamente, para alcanzar el fin pretendido, es propiciar la intervención de los espíritus superiores, a favor de los humanos que los honren. Esto siempre implica dádivas a los oficiantes y ofrendas de sacrificios a los dioses. Que, con regalos por delante, al parecer, se vuelven más propicios al oferente. Siempre ha sido así. ¡Los pobres de solemnidad deben tenerlo difícil!

Quienes suelen servirse de las creencias ajenas, para explotarlas como propias, son, en general, los políticos. Al político no le importa la verdad de los otros. Sólo pretende hacer valer la suya. Parte de certezas asumidas, que se van adaptando a las circunstancias.

Cuando los políticos se escudan, además, en credos religiosos, para conseguir o conservar el poder, entonces participan de la magia mística. Lo que conlleva prescindir de la lógica, para adaptarse al momento. La ocasión, la oportunidad, apropiarse y aprovechar el rito y la ceremonia, pasan a ser decisivos. Exprimir el momento es importante. Vivir la mística, conlleva asumir sus defectos. Se vive sobre una base etérea: la confianza que el político y sus afirmaciones despierten. Si logra afianzarse, convirtiéndose en líder carismático, las nubes sobre las que se asiente, lo llevarán a la cima. En política, se valora más la apariencia, el momento, la oportunidad. El político es más un artista, que, aunque busque efectividad, primero ha de hacerse creíble, despertar confianza, para que le permitan llegar a su fin.

Terrorismos diversos.

Saturday, September 26, 2009

La gangrena sólo se extingue cortándola de raíz. El terrorismo de las drogas dura todo el año. Matando a miles de jóvenes. Desestructura familias y pueblos enteros. A su alrededor se corrompe todo. Con drogas se financian bandas de asesinos, de terroristas, de revolucionarios sin conciencia. A quienes sólo preocupa financiar su revolución particular. Que suele ser el resumen, estrecho y pueblerino, de alguna pretendida singularidad. ¿Cuándo se van a enterar, estos pretendidos ejemplares únicos, de que ‘únicos’ somos todos?

El origen de los problemas raciales y de creencias es tan importante, o más, que su trama, desarrollo y solución. Las pretendidas nuevas leyes contra el terrorismo, alrededor del mundo, pueden aparentar ser inocuas para el ciudadano de buena fe, pero encierran una bomba de relojería, cuyo punto de activación queda en manos de los gobernantes. Bastaría que transcurriesen unos años y que un gobierno autoritario, que siempre surgen en tiempos de crisis, quisiera usarlas con carácter más amplio. ¿Podría calificarse de terrorismo de estado?

Aquí premiamos a los especuladores que nos sangran y subvencionamos a los fabricantes de tabaco y licores, que nos envenenan con sus compuestos químicos, para aumentar su fortuna, creando seres esclavizados por sus mezclas malévolas de laboratorio. Y lo seguimos haciendo con la excusa de no dejar sin trabajo a quienes lo elaboran. Perfecta la excusa. Todos los timadores, mafiosos, terroristas y asesinos del mundo, podrían ampararse en la misma cláusula, para pedir subvenciones.

Sin embargo, los científicos que pretenden mejorarnos la vida a todos, siguen sufriendo situaciones laborales denigrantes, decepcionantes, con trabajos eventuales, mal pagados, con tantas carencias, que es un milagro el que puedan sacar su trabajo adelante.

Los monstruos del terror no nacen por generación espontánea. Son el producto de la bilis acumulada en decenios de amarguras e injusticias. Los extremismos siempre se justifican a sí mismos, sopesando otros de signo contrario. En las guerras ideológicas, todos los combatientes creen tener razón. Ese es su peligro extremo, todos creen en su propio credo.

No se puede estar invocando derechos divinos exclusivos, pretendiendo, al tiempo, ser parte del mundo actual, regido por la razón y la ciencia. La Humanidad evoluciona. La adaptación y desarrollo es esencial para pervivir. Quien crea que ya llegó a la perfección, es el peor enemigo de sí mismo. Se niega a evolucionar. Ahora sólo le queda extinguirse. En nombre del antiterrorismo mundializado, está muriendo más gente de la que nunca hubieran podido matar los terroristas reconocidos como tales. La dinamita se fabrica con libros de texto. El mal siempre estaba fuera de nuestras fronteras. Quien lea la historia oficial, sentirá antipatía hacia todos los diferentes. La historia de la Humanidad es, afortunadamente, mucho más que guerras, batallas, ambiciones y matanzas. Esa es sólo la historia de los ambiciosos de poder. Que deberían desaparecer de nuestros recuerdos, para poder construir una hermandad universal. La cultura común tendría que ser una prioridad en toda enseñanza y no las batallas habidas.

Fundamentalismos

Tuesday, September 22, 2009

Toda idea pertenece a una época. Y esta es la nuestra. No volvamos a tiempos de oscuridad. Vivir la mística, conlleva asumir sus defectos. El mayor defecto de cualquier sistema místico es su acriticismo. O, más bien, su aversión hacia todo lo que signifique un análisis crítico del pensamiento. Sin ciencia no hay progreso, sino estancamiento en las convicciones. El hombre, como ser pensante y moral, ha de someterse a sus propias leyes. No puede pretender regir el mundo, forzando la aplicación de códigos hechos a la medida de los dioses.

El saber humano, aún cuando sus fuentes sean diversas, va formando un todo global, que infiltra savia de distintas raíces en las mismas ramas. Ya que todo conocimiento empieza y acaba en la Humanidad. Para la adquisición de nuevos conocimientos, es importante no considerar verdades indiscutibles nuestras ideas y conceptos previos. Nada es estático, nada permanece, todo evoluciona. El cuestionamiento sistemático es básico a la hora de no querer petrificarnos. La religión, en general, pone fronteras, sus límites propios, a casi todo, menos a la credulidad. Ser inamovibles en moral, conocimientos y costumbres, es estar momificado de antemano.

Por otra parte, debemos tener bien claro, que, antes de buscar la verdad en otros, debemos hacerlo en nosotros mismos. La propia verdad, la madurada, la que surge de nuestro interior, es la válida para cada individuo. El mundo está en nosotros, como nosotros estamos en él. Raramente careceremos de conciencia y vida interior.

Si se tuviese conocimiento cierto de que en un país cualquiera el gobierno viola de forma flagrante, intensa, reiterada, grave, los derechos humanos, las organizaciones internacionales adecuadas, en este caso la ONU en pleno, deberían poder tener potestad de intervención, de forma adecuada a la gravedad de las violaciones. Pero, nunca por decisión unilateral de otras naciones coaligadas. Aunque no podemos asistir impasibles a la aniquilación de un pueblo, sólo porque estemos mirando el crimen desde el otro lado de la frontera.

Vivir en Plenitud

Friday, September 18, 2009

Alcanzar una meta, motiva para la siguiente. La libertad no es un hecho objetivo, sino un sentimiento. Sin la sensación interna de poder realizar los propios proyectos, no existiría la civilización actual. La creatividad es hija de la libertad. A la que sólo pueden poner fronteras las creencias que nos limitan. Los dogmas son un veneno para la razón. Cuando los credos ocupan la mente, no queda espacio para la lógica.

Los terroristas siempre son fanáticos, gente que no razona, sólo cree. Las guerras de creencias no se ganan con armas, sino convenciendo al rival. Y esa batalla es algo más difícil. Lo difícil no es vencer, sino convencer de la razón propia.

En las organizaciones autoritarias, nadie puede tener iniciativas, sino cumplir las órdenes de los superiores jerárquicos, sin transformarlas. Lo que implica una deuda creciente con los santones de la organización, cuando se falla. Una vez se haya enraizado este sentimiento de supeditación, tales organizaciones autoritarias tratan de cultivarlo. Como medio esencial para mantener al adepto siempre en sumisión. Como militantes, prefieren los autómatas, a los individuos pensantes. La limitación a la libertad de pensamiento y a la sensación de placer. El rechazo de los prebostes a la democracia organizativa, es la consecuencia directa de no admitirse como iguales. Los peldaños a subir, para ir conquistando derechos a la superación, son infinitos.

La negación a aceptar la vida tal como la percibimos, no puede dar origen más que a energías negativas, fuente de violencias. Donde se instale el dogmatismo hipnotizador, se fuerzan las leyes de la Naturaleza, destruyendo la armonía del individuo, obligándole a vivir contra sus percepciones. Vivimos rodeados de dogmatismos, que cercenan, cíclicamente, la pequeña flor de la felicidad, que sólo crece en libertad.

Quienes son incapaces de apreciar su perfume, tampoco la ven. Negando y negándose el derecho a la vida armónica presente. Soñando tan sólo en un enigmático futuro incierto, pleno de gloria. Ignoran que, si no cultivamos la vida hoy, el mañana nacerá ya muerto.

No es bueno cultivar diferencias. En algunos aspectos, parece como si pretendieran conservar la esclavitud voluntaria. Los últimos de nuestra sociedad. Esclavos al servicio de las creencias, que suena muy bien, eso sí. Pero quita derechos y otorga obligaciones, bajo la autoridad de los prebostes. Cuando el deber es impuesto, nos convertimos en esclavos del poder.

Siendo el concepto de libertad el bien más apreciado en las civilizaciones actuales, no podemos volver a las oxidadas culturas de hierro y fuego. Basadas en leyes, pretendidamente divinas, que colocan a unos pocos encima del resto, para siempre, como el aceite sobre el agua.

Todas las civilizaciones tiene un ciclo vital, cuando se cumple, llega el ocaso. Pretender estirar los usos, costumbres y creencias del hombre a través de los siglos, no consigue más que retrasar la evolución. La evolución constante del pensamiento, no se puede parar. Sigamos evolucionando hacia la paz mundial, negándonos a la enajenación de nuestras mentes.

Verdades, Racionales e Inventadas

Thursday, September 17, 2009

La verdad no suele ser única. No porque cambie en sí, sino porque es múltiple y polifacética. Siempre tiene diversos componentes. Nunca presenta el mismo aspecto, mirada desde un ángulo, o el contrario.

Ella no cambia, sólo su aspecto. Influyen el punto de observación y el observador. Con lo que siempre parece distinta. Es tan amplia, que puede dar respuesta a todo, o a nada. Depende de lo que se busque en ella. No siempre conduce antes a la verdad el pensamiento racional. La fantasía de los grandes comunicadores, prescinde de la supuesta verdad física y, por tanto, de sus posibles errores. O de los errores de método que hayan podido estar implícitos en su aproximación. Si, quienes predican la verdad única, la que ellos representan, logran meterte en su burbuja inexistente, estás atrapado. No razonarás, nunca más. Basan la autenticidad de sus afirmaciones en la antigüedad de sus creencias. Cuando, demostradamente, los mayores errores son las más antiguos. Sencillamente porque, una vez que se propagaba un error, los oyentes, mayoritariamente, carecían de métodos y conocimientos para poder sostener lo contrario. Para conseguirlo, se destruyeron, concienzudamente, los escritos legados por los científicos de la antigüedad. Las bibliotecas de Atenas, Babilonia y Alejandría, desaparecieron, casualmente, durante las invasiones de las hordas cristianas. Sus caudillos sabían lo que hacían. La pasión por destruir el saber, nunca es inocente. Toda la Edad Media fue una inmensa hoguera, en la que trataron de quemar los conocimientos acumulados en Roma, Grecia, Persia, Egipto. Los nuevos imperios, cimentaron su fuerza en la imposición de creencias y el cultivo de la ignorancia. Del sistema abierto de aprendizaje público ateniense, se pasó al cultivo reducido y esotérico, de verdades aquilatadas, intramuros de los aristocráticos monasterios. Donde la ciencia pasó al campo de lo prohibido y misterioso.

Luego, los grandes comunicadores, apropiándose de verdades prefabricadas, valoraron las verdades mágicas por encima de la verdad científica. Así, los conocimientos volvieron bajo tierra. Mil años de oscuridad, casi apagaron, totalmente, la luz del saber en Europa. Querer saber, fue el primer ‘pecado’, clasificado como tal, citado en los escritos bíblicos. Considerado una exacerbación de la soberbia, bajo la presión de los poderes establecidos, casi acaban con la esencia del ‘homo sapiens’, hasta convertirlo en el hombre crédulo, que se siente obligado a seguir el camino que le indiquen.

Hay pasiones a las que nada sacia, especialmente, la avaricia y la soberbia. El soberbio y el avaro no tienen límites. Siempre quieren más, más, más,..Más oro, más incienso, más mirra, más tierras donde mandar y más gente que obedezca sin preguntar.

Si quienes son soberbios y avaros dicen, además, poder hablar en nombre de Dios, del Bien, del Ejército de Ángeles, que lucha contra las Fuerzas del Mal, no tardan en identificarse como portavoces de los Cielos: Fuente de donde mana , según claman, la verdad única, la por ellos anunciada. ¿Qué mayor fuente de soberbia puede haber que esa?

Amigos y Enemigos

Tuesday, September 15, 2009

Cuando, la sinrazón de las creencias, sustituye al corazón, o a la lógica de la razón, se está realizando cualquier cosa, menos un acto de amor. Sólo a través del amor se alcanza el paraíso, no sufriendo, ni haciendo sufrir. Lo que no desees para ti, no lo desees para otros.

No puede amar a su pueblo quien lo precipita en el sufrimiento. Los líderes políticos que quieren dejar huella en la historia, harán más daño cuanto menor sea su inteligencia y mayor su capacidad de odiar. Se puede luchar por lo que se ama, sin odiar a quien no deseamos como amigo. Aunque tienda a ser pacifista, el pacifismo que yo puedo entender, habría de ser, más que un cobarde cerrar de ojos, un valiente cerrar de puños ante los violentos y abrir los brazos ante los mansos. Aplastar al más débil es simplemente cobardía, y, a veces, depredación. Nada admirable.

Excusar en colegas la trasgresión de normas éticas, exigible a cualquier ciudadano, menos a ellos, no es honrado. Si la religión más elevada es el cultivo de la verdad, la altura religiosa de la política, está a ras del suelo. Nadie la desprestigia tanto, como los que se mueven en ella. Los propios políticos son sus peores enemigos. No tienen la quietud necesaria. Parece como si contempláramos el espectáculo de una jauría, que creyese tener al país como presa propiciatoria.

La historia es tan complicada, que, a veces, pierde uno la razón de los hechos. Pero, una vez consumados, permanecen. La historia común hispano - yanqui está llena de encontronazos, más que de encuentros. Ahora, al parecer, volvemos a ser amigos. Los presidentes norteamericanos suelen ser grandes seguidores de la Biblia. Bush la citaba, constantemente. No sé si como inspiración, o justificación. La Biblia puede ser bastante tajante, dando órdenes sangrantes. Los numerosos mandatos de escabechinas sobre el enemigo, son inclementes. Donde no hay lugar para rivales, émulos o competidores, sólo caben los enemigos. Quien no se atenga a las propias reglas, debe desaparecer. Aprender a vender mentiras, diciendo medias verdades, es el verdadero arte de los hipócritas.

La imparcialidad no es el fuerte de los hombres religiosos. Su parcial ceguera religiosa, que les impide ver lo que no les conviene, está totalmente generalizada entre los hombres de fe. Donde toda lógica se estrella contra el firme muro de las creencias. La experiencia repetida, continúa sirviendo para traspasar conocimientos, pero no sabiduría.

El mundo de las creencias, si es dirigido por personas excluyentes, puede ser el arma más destructiva de que jamás disponga la Humanidad. No se mata con bombas, sino con ideas. Las ideas que las ponen en movimiento.

Los políticos sensatos que aún nos queden, han de ser, en primer lugar, respetuosos con el ser humano, luego con las ideas. La felicidad humana tiene que ser más valorada que el sacrificio de los pueblos, en el altar de las ideas inconmovibles. No nacimos para ser mártires.

Obedientes Fanáticos

Friday, September 11, 2009

Fanáticos y extremistas no tienen émulos o adversarios, sólo enemigos y clones. Los enemigos están para ser aniquilados y los clones para engrosar la masa. No se admite la disidencia. Sus verdades son dogmas, que han de imponerse. Todos los dictadores, procuran que se confunda al propio país con ellos mismos.

Cuando hablan de sus enemigos personales, de sus opositores, siempre generalizan. Tratan de hacerlos pasar por enemigos de su país, y, con ello, de todos sus compatriotas. Lo malo es que hay gente que lo cree. Sin embargo, el peor enemigo de un pueblo subyugado es, siempre, el dictador de turno que lo subyuga. Quien obedece ciegamente, cumple el fin para el que ha sido reclutado: engrosar las filas de seguidores incondicionales. Obligar a los adeptos a seguir una línea de pensamiento única, es un acto de sometimiento, de humillación, como ante un confesor todopoderoso, que pretende poder abrir las puertas del cielo, siempre que se sigan sus indicaciones.

Nada se puede juzgar aisladamente, sino embutido en sus propios antecedentes y consecuentes. La acción, en sí, tiene tanta importancia como pueda tenerla la oportunidad y propiedad de lo actuado. En la cultura china, incluso la desobediencia a los suegros, es un motivo de repudio, para la mujer casada. Así, la sociedad se mantiene inamovible. La unidad de criterio, como bien supremo a conseguir, es un cementerio de ideas. La anulación del pensamiento, progresista y progresivo. El camino de creación de las dictaduras está empedrado con cabezas de ‘disidentes’: Aquellos que osaron pensar por sí mismos.

Los partidos políticos no son iglesias, con dogmas inamovibles. Han de adaptarse al correr de los tiempos y a las necesidades de los ciudadanos. Un partido político, no puede estar concebido como un ejército disciplinado, con el general en jefe a la cabeza. Eso puede derivar, solamente, en la constitución de dictaduras anquilosadas. Donde la disciplina, la obediencia, el acatamiento, se convierten en leyes supremas, petrificantes de la sociedad. En ese ambiente, muere la creatividad y se agosta la felicidad individual, base de toda sociedad equilibrada. No puede construirse una sociedad feliz, si se oprime a sus componentes, los individuos. El resultado final, siempre es la suma de sus integrantes.

El pastor-dirigente sabe crear en sus fieles-corderos una serie de obligaciones morales, difíciles de cumplir; pues exigen la autoinmolación de todo pensamiento disidente. Esto conduce al sumiso a un mar de dudas sobre su propio valor, haciéndole sentir la sensación continuada de estar siempre fallando. Lo que implica una deuda creciente con la organización a la que pertenece y sus santones. Una vez se haya enraizado este sentimiento, tales organizaciones se esmeran en cultivarlo, como medio esencial para mantener al adepto siempre sometido.

El fundamento mágico–religioso–psicológico de la admisión del error, parece ser el de tratar de borrar, con el poder de la palabra expresada, las transgresiones lamentadas. Posteriormente, mediante la vuelta al redil, el premio es: permanecer sumisamente junto al pastor.

Esclavitud Aceptada

Monday, September 7, 2009

Las creencias pertenecen al reino de la fantasía. Las ciencias son básicas para el conocimiento de la realidad. Ambos conceptos, si no son contrarios, sí, al menos, heterogéneos. No puede hacerse una mezcla de ambas elementos, porque los dos resultarían dañados. Ciencia poética, o poesía científica, no son una contradicción en sí, aunque difíciles de aunar.

La concatenación medieval y renacentista entre los poderes políticos y religiosos, constituidos en una sólida masa social, los ayuda a consolidarse en una pirámide inabordable, sostenida por la artificiosidad de las purezas de sangre y la legitimidad prioritaria de los cristianos viejos. La legitimación doctrinal de las clases sociales diferenciadas, consolidó los derechos heredados. No es bueno cultivar diferencias entre humanos. En África no se protesta, se muere.

La ayuda humanitaria, durante y tras las guerras, debería ser administrada, siempre y totalmente, desde la ONU, sin asignaciones doctrinales. Lo contrario, es una rebuscada humillación final de los desposeídos. Siendo, igualmente, una prolongación insultante del botín exigido a los derrotados, ver a las tropas invasoras repartiendo catecismos, en señal de amistad. Cuando es una nueva forma de afianzar la victoria de los invasores. Nadie puede arrogarse el derecho de especular con el bienestar de la Humanidad.

Cuando la libertad beneficia sólo a los poderosos, empieza a ser ilegítima. ¿Cómo puede el misionero blanco convencer, a un negro esclavizado, de su sinrazón? ¿Cómo podría éste creer que el Dios del Amor está de parte de los negreros? Todo hombre es esclavo de su propia historia.

Ascendientes, descendientes y colaterales, nos han ido rellenando el cerebro con sus ideas. Al final, cada cual no hace más que digerir lo que ingirió. Desde tierras lejanas, desde civilizaciones diferentes, desde circunstancias distintas, con antecedentes diversos, ¿cómo podemos meternos en la piel de otros pueblos y juzgar la rectitud de sus hechos? Individuo y sociedad son permeables e interactivos. Tanto la sociedad, como los que la forman, están en continua evolución. Cuando se pretenda llegar a ciertas metas revolucionarias, lo más seguro es: alcanzarlas por medios evolutivos, no invasivos. Presionando en la dirección deseada, de forma suave, pero conscientemente. Al menos, es la forma ideal de no morir en el intento. Las circunstancias, las personas y las sensibilidades cambian.

Las leyes, para que no se petrifiquen, deben ir evolucionando con la sociedad. No creo que, dentro de la estricta democracia, pueda encontrarse excusa a la excepción denegatoria. Las circunstancias, las personas y las sensibilidades cambian. Las leyes, para que no se petrifiquen, deben ir evolucionando con la sociedad.

Tras los descubrimientos de los manuscritos del Mar Muerto, se ha visto que tales teorías ya habían sido expresadas, con anterioridad, en la comunidad esenia, que no acataba las reglas emanadas del Templo de Jerusalén. San Pablo, en su ‘’Carta a los Gálatas'’, suscribe que ‘’Cristo nos ha liberado de la esclavitud de la Ley'’. Con lo que se refiere a la no–obligatoriedad, para los cristianos, de cumplir las normas judías.