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Eclipses y otros Fenómenos

Wednesday, July 22, 2009

Sobre los eclipses, se supuso, en China, durante milenios, que la desaparición visual del satélite era causada por el hambre descomunal de un perro monstruoso, que se tragaba al Sol o la Luna. Para ahuyentarlo, se tocaban toda clase de instrumentos ruidosos, se disparaban cohetes, etc. Al final, asustado el perro celestial, decidía vomitar al satélite, dejándola de nuevo en todo su esplendor. Tal creencia ha pervivido en China, hasta tiempos recientes. Esta leyenda tuvo otras versiones parecidas. Según los pueblos que la cuenten, pero el fondo es el mismo mito. Por curioso que parezca, se repite en civilizaciones del Pacífico, África, América, del Sur y del Norte.

Hasta los tiempos de la Grecia clásica, seis o siete siglos antes de Cristo, no comenzó a pensarse que la Naturaleza podría estar regida por ciertas leyes predecibles, independientes de caprichos divinos. Los filósofos griegos, con el empleo de la lógica, fueron los primeros en sacar del mundo de los misterios muchos fenómenos naturales predecibles. Aunque ya los astrónomos de Nínive y Babilonia hubiesen hecho cálculos sobre los eclipses, no trascendieron a la cultura mediterránea, hasta su predicción por los griegos, unos seiscientos años antes de Cristo. Probablemente, por los estudios de Tales de Mileto.

Tanto Hiparco de Nicea, como Aristarco de Alejandría, llegaron a conclusiones próximas a la realidad. Sin embargo, al contradecir estos conocimientos las doctrinas religiosas del período, fueron ignorados; ocultados, e incluso combatidos como herejías brujeriles. Hizo falta que Magallanes diese la vuelta al mundo, casi dos mil años después, para que se admitiera la redondez de la Tierra, su tamaño, y su dependencia del Sol. Entre otras cuestiones, negadas durante siglos por los teólogos europeos. Al ser contrarias, según ellos, a las divinas enseñanzas de la Biblia. Todavía, algunos profetas de pueblo, juegan con predicciones de castigos divinos, a través de los eclipses.

Resumiendo, aunque la esfericidad de la Tierra y una aproximación de sus dimensiones, fuesen reconocidas en aquella época dorada, tales conocimientos se ocultaron, durante siglos. Especialmente, en la cultura cristiana del ámbito europeo, por no coincidir con lo que los Padres de la Iglesia pensaban. Según propias deducciones de los relatos bíblicos, fuente obligada, durante siglos, de todo conocimiento. Así, lo que se ganó en cohesión religiosa, se perdió en profundización científica. Durante dos milenios. La perfecta labor de ocultación de los descubrimientos antiguos, que pudieran hacer dudar de la autoridad suprema de la doctrina oficial de la Iglesia Romana, llegó al extremo de prohibir, en su continuo cercenamiento, la lectura de la Biblia a sus fieles, hasta tiempos muy recientes. Para evitar ‘interpretaciones erróneas’.

Modernamente, también se ha encontrado evidencia de que en la India, ya en el año quinientos antes de nuestra era, se daba por sentado que la Tierra giraba sobre su eje, aunque esto no fuese aceptado en el ámbito popular. Así mismo, la idea de que existen numerosos cuerpos celestes, semejantes a la Tierra, era aceptada en el Hinduismo, hace dos mil quinientos años. Vamos por buen camino.