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Saber Humano

Sunday, July 19, 2009

La mente del creyente es confusa. Se la hace permanecer, deliberadamente, entre la duda y la confusión. Tan pegada a sus convicciones, que prescinde del conocimiento de lo real, que tiene ante sus ojos. Permaneciendo continuamente pasmada ante el misterio de las enseñanzas que le han sido inculcadas, Todas ellas prescindibles, por absurdas y antinaturales. Deliberadamente elaboradas de forma que sean esotéricas para cualquier mente. Lo que constituye, realmente, su fin primordial.

Cualquier rama de la ciencia que aporte conocimientos nuevos, está cambiando la vida de la Humanidad, hacia mejor. Por muy alejadas que estas aportaciones parezcan del día a día cotidiano.

El saber humano, aún cuando sus fuentes sean diversas, va formando un todo global, que infiltra savia de distintas raíces en las mismas ramas. Quizá no haya pasaje bíblico donde se condene más claramente el deseo de saber, la curiosidad, sin la cual el hombre no sería Hombre, que en la escena protagonizada por Eva, la manzana y la serpiente. Pero también nos podría servir de ejemplo la pobre mujer de Lot, convertida en estatua de sal, por querer saber. Ellas no pretendían pecar, querían conocer, simplemente saber. Pero esto les estaba vedado. Los hombres ‘santos’ prefieren seguidores sumisos e ignorantes. Sembrar en tierra yerma.

Todo conocimiento empieza y acaba en la Humanidad. Toda idea pertenece a una época. Y esta es la nuestra. No volvamos a tiempos de oscuridad. Sembremos luz y conocimientos.

No puede uno estar invocando derechos divinos exclusivos, pretendiendo, al tiempo, formar parte del mundo actual, regido por la razón y la ciencia. La Humanidad ha evolucionado. La adaptación y desarrollo son esenciales para la pervivencia.

Cuando el humano ve que la situación escapa a su control, piensa que necesita ayuda exterior. Más poderosa que la de sus iguales. Entonces, invoca a magos, brujos, sacerdotes, espíritus, dioses y poderes celestiales, para que medien en su favor. No nos prestemos a erigirnos en seres sobrenaturales.

Nuestra labor es, saber hasta dónde podemos usar nuestros recursos naturales, sin poner en peligro su equilibrio. Sin daños. Aprovechar el deseo de saber que tiene todo humano, para llenar sus mentes con fantasías que nos los sometan, no me parece noble.

Nuestra primera obligación es, cuidarnos de nosotros mismos. Conservarnos y mejorarnos. Con inteligencia. Comprendiendo que nuestra intervención debe estar dirigida a perfeccionar tanto la Naturaleza, como la Humanidad no a destruirlas. En nuestro propio beneficio.

La propaganda de masas puede ser usada, y de hecho lo es, para acercar la opinión de un pueblo a la propia de quien la promueve. No hace falta más que saber lo que el pueblo quiere oír, y decírselo. Siempre que deseemos que los oyentes se identifiquen con el comunicador. Pero no podemos engañar deliberadamente. Debemos traspasarles todos los conocimientos que, habiéndonos sido útiles, pensemos que pueden serles útiles a ellos. Lo demás, las fantasías, que las imaginen como quieran, sin inculcarlas. Hemos de tener más miedo a la historia de Europa, que a su futuro.