Go to content Go to menu

Verdades Mutantes

Friday, July 17, 2009

Fanáticos son quienes piensan que sus verdades son dogmas, que han de imponerse. Pues, consideran que sólo ellos están en posesión de la verdad. Ahora bien, la verdad religiosa, mágica o moral y la verdad científica natural, son esencias distintas, que no suelen tener punto común alguno.

En las circunstancias que viven la mayor parte de comunidades humanas, de imposición de ‘verdades’ inventadas, en las que han de creer, so pena de ser condenados al ostracismo o confinación, la lógica profana, física, científica, pierde su valor. Las verdades pueden ser polifacéticas, según sean observadas, pero eso no las cambia. Sólo el observador es distinto.

Para la adquisición de nuevos conocimientos, es importante no considerar verdades indiscutibles nuestras ideas previas. Nada es estático, nada permanece, todo evoluciona. El cuestionamiento sistemático es básico a la hora de no petrificarnos. Ser inamovible en moral, conocimientos y costumbres, es estar momificado de antemano.

Los viajes de la razón son cortos, nos acercan a la verdad, paso a paso. Pero, tienen la ventaja de ser más comprobables. Nos aproximan a verdades inmediatas.

El pensamiento abstracto no es propio del hombre primitivo, basado en lo concreto. Por tanto, el valor que demos, en nuestros días, a palabras y frases usadas en una época lejana de la Humanidad, está teñido, totalmente, de nuestros conocimientos, apreciaciones y mentalidad actuales. Con lo que falseamos, substancialmente, la evaluación original de su significado. Cada hombre podría seguir su propia experiencia, y buscar la verdad por sí mismo. A la iluminación individual, puede llegarse por el propio camino de luz. Toda verdad es básica. Aunque la ignoremos, no deja de existir.

En el Budismo, la verdad no se alcanza por medio de la revelación y la fe, sino mediante la meditación, el perfeccionamiento cotidiano y la elevación constante de miras. Cada hombre ha de seguir su propia experiencia, y buscar la verdad por sí mismo, sin tener la obligación de creer en dogmas y verdades, que le sean presentadas por otros, como artículos de fe indiscutibles. A la iluminación individual, se llega por el propio camino.

Los Cuáqueros se sirven de comunicación directa con el Cielo, para dirigir su vida y creencias. Pero esto lo hacen en una relación viva de mensajes, recibidos por sus fieles, cotidianamente, durante los oficios divinos. Tales revelaciones, o inspiraciones, son transmitidas, en directo, por los receptores, al resto de la comunidad. Otras iglesias cristianas, aceptan o desechan versiones o fragmentos distintos, de la Biblia, según diferentes criterios.

Constantes revelaciones a numerosos fundadores, renovadores y reformadores de religiones, que pueden ser minoritarias, aportan una característica común: Al parecer, en todas las religiones, Dios extrae sus verdades gota a gota. Si hubiésemos de atenernos, objetivamente, a los textos considerados sagrados, sería casi imposible encontrar un hilo conductor que los uniese a todos. A no ser la proclamada infalibilidad de sus redactores originales y líderes actuales, que son esgrimidas como arma defensiva. Pero, las versiones diferenciadas, son casi infinitas.