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Variaciones de un tema

Wednesday, July 1, 2009

La creencia es la antítesis de la ciencia. Si, quienes predican la verdad única, la que ellos representan, logran meterte entre sus adeptos, estás atrapado, perdido, no buscarás nunca más la verdad última de las cosas, sino su conformación a lo conveniente. No razonarás más. La adaptación proporciona descanso. Los temas los crea la mente; las variaciones, también. En cuestión de creencias no hay verdad única, sino verdades personales. Surgidas de una mente y adaptadas a la verdad personal de quien la concibió.

Si, quien es soberbio y avaro, pretende, además, poder hablar en nombre de Dios, del Ejército de Ángeles, que lucha contra las Fuerzas del Mal, no tardará en identificarse como portavoz de los Cielos: Fuente de donde mana la verdad única, la por él anunciada.

Los guerreros de Biblia o Corán en mano, parecían dormir en la historia. Pero, de pronto, resucitan al son de trompetas integristas de todo signo. Quienes consideren que, cuando quitan terreno a un infiel, aunque, para ello, muera la familia propietaria, adquieren un lugar en el cielo, no suelen sentir remordimiento, sino satisfacción por el deber cumplido. Los cánones varían, según cambien los individuos y sus circunstancias. La regla de oro es: Lo aconsejable a unos, no es válido para todos.

La principal fuente de aceptación de otras creencias, se nutre de una percepción polifacética de las verdades. Partiendo del convencimiento de que los hombres pueden sólo ver una parte de la verdad de los dioses. Con lo que, en su desconocimiento de lo divino, reflejan esa verdad parcial, como si de la absoluta totalidad se tratase. Cuando otros hombres, en distintas posiciones y circunstancias, alcanzan a ver partes diferentes de esa verdad inmensa, su visión no será menos fiel a la verdad única, pero seguirá siendo limitada.

Sobre todo, por sus mermadas posibilidades, en cuanto humanos. En un país con libertad de religión, no puede concretarse la enseñanza a una sola, de forma prácticamente excluyente. Hemos de aprender que existen, y coexisten, miles de formas religiosas. Nadie debería poder inculcar en las mentes jóvenes la creencia de hallarse, ellos exclusivamente, en posesión de la verdad única. Si no queremos retroceder a un mundo cada vez más lleno de tiranos e intolerantes. La religión no es una ciencia.

El espíritu medieval que incendiaron las cruzadas, sigue ardiendo en otras religiones monoteístas. La pretendida verdad única no admite compromisos. Las tres religiones del Libro, mueven, de nuevo, sus ejércitos. Y no de ángeles.

En los sistemas de creencias orientales, el arrepentimiento tiene poco valor. Su sentimiento y expresión no modifica la acción que lo motivó. Toda actuación pone en marcha sus consecuencias, desde el mismo momento originario. Nada volverá a su origen. Ni la fuente es la misma fuente, hoy que ayer, ni el agua el mismo agua. La buena intención en el obrar no necesita ser perdonada. Aunque su efecto pueda causar daño. El mal está en el propósito original.