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Inteligencias amigas

Friday, July 31, 2009

No es inteligente crearse enemigos, para justificar la propia dureza del ataque a quienes sólo son nuestros oponentes. El principio bíblico de ‘conmigo o contra mí’, es mejor dejarlo para las luchas celestiales. Esas que se libran entre ángeles y diablos. El Bien y el Mal absolutos no se dan en nuestras latitudes.

La Humanidad es más amplia que las fronteras. También fuera de nuestra vista se hallan humanos. Y sus derechos son tan legítimos como los nuestros. La inflexibilidad no suele acompañar a los hombres inteligentes, pero, desde luego, no es la cualidad más valorada de ningún político. Luce mejor entre religiosos y militares. Y estos no son especialistas en producir o buscar felicidad, sino inquietudes y temores. De ellos se sirven los políticos, y viceversa.

No siempre conduce antes a la verdad el pensamiento racional. A veces, la fantasía, ese salto en el vacío, propio de niños, místicos y artistas, roza la realidad a menor distancia que la razón. El pensamiento lineal parte de una realidad aceptada. En la que pudo haber algún error de origen, que se va arrastrando a lo largo de todo el recorrido, deformando la visión final. La fantasía prescinde de la supuesta verdad física y, por tanto, de sus posibles errores.

En el mundo de la fantasía, donde se mueven magias, creencias, afectos y religiones, la verdad se crea de la nada: divagaciones, cavilaciones, intuiciones, sentimientos, inspiraciones, revelaciones. A partir de ahí, la lógica se transforma en algo maleable. Todo se convierte en posible, con la ayuda de las musas, el numen privado y la todopoderosa colaboración de los seres espirituales superiores.

San Pablo, en su Primera Carta a los Corintios, dice:…destruiré la sabiduría de los sabios y anularé la inteligencia de los inteligentes.” “¿Dónde está el sabio?” “¿No convirtió Dios en necedad la sabiduría del mundo?” En afirmaciones evangélicas como éstas se basa la regla impuesta en el Concilio Vaticano I, sobre la prioridad de la fe ante la ciencia. Donde la teología pide preeminencia, no hay lugar para la ciencia. A veces, más que comprender, hay que sentir.

Se vuelve a creer en fuerzas o seres sobrenaturales, que dan suerte o la quitan. Se les atribuyen poderes, inadecuados a la poca inteligencia que, frecuentemente, demuestran. El engaño ha sido efectivo durante miles de años. Así que se les ha de reconocer inteligencia a quienes montaron una historia, tan artificial, de los orígenes humanos y la conformación actual de la sociedad. Pedestal sobre el que apoyan las bases de su poder. La fantasía prescinde de la supuesta verdad física y, por tanto, de sus posibles errores. En la fantasía, donde se mueven magias, creencias, afectos y religiones, la verdad se crea de la nada: divagaciones, cavilaciones, intuiciones, inspiraciones, revelaciones, creencias. A partir de ahí, la lógica se transforma en algo maleable. Todo se convierte en posible, con ayuda de las musas, el numen privado y la todopoderosa colaboración de los espíritus.

Crueldad Fanática

Monday, July 27, 2009

La crueldad circunstancial de los clasificados como ‘buenos ciudadanos’ puede ser infinita. Quien, en sus actos crueles, se sienta respaldado por su fe en una doctrina que lo impele a ellos, puede actuar como un demonio de maldad, impulsado por su deseo de difundir su creencia.

Cuando en los pueblos del Medio Oriente se quiso representar el símbolo de la Casa de Dios, se optó por hacerlo con una cabaña o jaima de lona, símbolo apropiado a su condición de pueblos pastoriles errantes.

Los hebreos la identificaron con el tabernáculo, haciendo que representara la residencia sagrada de Iahvé. En la religión católica se convierte en el Sagrario. Pero este símbolo descendía de la cabaña del cruel dios Moloch. A cuyo culto estuvo dedicada gran parte de los lugares que, en la evolución de Palestina, posteriormente, fueron consagrados a Iahvé.

Los fanatismos siempre son crueles. Si algo queda de irracionalidad en la sociedad humana, es todo lo que se refiere a las antiguas creencias institucionalizadas. Las leyes actuales no pueden ser irracionales. Han de estar adaptadas a la medida de todos los ciudadanos, creyentes y no creyentes. Las leyes no pueden primar a unos sobre otros. Porque los ciudadanos actuales son todos iguales ante la ley. Los derechos, que defienda la ley, han de ser universales.

Las leyes de la pervivencia no son democráticas. El fuerte sobrevive, el débil perece. La bondad lleva más al sacrificio que a la gloria. O sea, es más probable que sobrevivan los más fuertes y malintencionados, sobre los mejores. Con posterioridad, la fuerza interior, capacidad de formación e inteligencia, que el individuo sea capaz de reunir, es la única capaz de mejorar sus condiciones de vida.

En estos días, algunos moralistas con pretensiones de exquisitez doctrinal, se han permitido dudar de la moralidad de injertar una parte importante del rostro a una joven que había sido mordida brutalmente en la cara por un perro. La base teórica para no mejorarla es que podría cambiarle la percepción de su personalidad, puesto que, al tener aspecto distinto, podría no identificarse con el nuevo rostro. ¿Sería mejor que se acostumbrase a reconocerse sin mentón, sin nariz, sin labios? ¿Alguno de estos moralistas tiene hijas? Seguro que no, sus discursos parecen infrahumanos. La crueldad de algunos pretendidos moralistas puede llegar a ser infinita. Esa lógica retorcida sólo conduce a la glorificación del dolor y a la negación de toda alegría vital. ¿Es más pecaminoso el placer que el dolor? Así se justificaban, durante siglos, los tormentos de la Santa Inquisición. Dios tenga en su seno a quienes así piensan. Pero, preferentemente, que los coloque, a todos ellos, bien lejos de la Humanidad alegre, contenta, buscadora de placeres, belleza y bienestar. ¿Es pecado buscar la felicidad? Creo que no. Sobre todo, si no se consigue causando, intencionadamente, la infelicidad de otros. La conclusión, en todo caso, es que, si los progresos científicos mejoran la calidad de vida humana, deben aceptarse.

Creencias Irracionales

Friday, July 24, 2009

Nada es arbitrario, casual o irracional, en el discurrir de la Naturaleza. Todo suceso es producto de otro anterior. No puede haber consecuencia sin antecedente. El hombre se hizo Hombre, cuando dejó de pensar sólo en la inmediata realidad, para adentrarse en el mundo de lo imaginado, racional, o irracionalmente.

En la India, numerosos árboles son tenidos por santos o sagrados, en la creencia de que en ellos habita algún dios. En estos casos, se presentan ofrendas al dios del árbol, o sea, no al árbol en sí, sino al espíritu que lo anima. Tales regalos son depositados junto a su tronco. Si las dádivas estuviesen dirigidas a algún dios o espíritu subterráneo, o fuerzas de la tierra, entonces serían enterradas.

La práctica ortodoxa de cualquier religión es una forma de hacer política. Totalmente. Ya que abarca no sólo la formación de la sociedad, sino la del individuo. Hasta su vida más íntima. La religión, si adquiere toques de fanatismo inflexible, pretende la sumisión indivisa del individuo. Obligando a la aceptación de las más irracionales creencias, tuerce la voluntad natural y embota el raciocinio. No se puede dudar sobre la realidad práctica de las estructuras religiosas, como organizaciones de poder. Ignorar un problema, no lo resuelve. El estudio continuado de la naturaleza humana, ayuda a mejorarla. A más profundos conocimientos, mayor es la comprensión.

El fanatismo es producto del cultivo consciente de la ignorancia. Las explicaciones, más o menos adornadas, que se dan sobre el concepto de Dios y su relación con la Creación o la Naturaleza, son claramente panenteístas. Las descripciones de los siete cielos, la metempsicosis, el karma, etc. , son brahmánicas, sin disimulo.

Casos así se repiten, modernamente, en numerosas corrientes, mágicas o religiosas , formadas en América. Especialmente, en las múltiples variaciones que podemos encontrar alrededor del Caribe. Aún cuando su apariencia externa sea la de prácticas mágicas africanas, intuimos que esto es así más por la composición étnica de los oficiantes que por su base doctrinal. A esta confusión ayuda el que el colorido de las ceremonias esté iluminado por apariencias africanas. Podríamos pensar que, la soleada epidermis de los ritos africanos, está sostenida por un sólido esqueleto teórico hindú.

En resumen, prescindiendo de los nombres aplicados a cada uno de los dioses, espíritus, fuerzas, ángeles, demonios o santos, que pueden intercambiarse en breve espacio de tiempo, su teología y cosmogonía están fuertemente influenciadas por el Brahmanismo clásico. Que da coherencia teórica al Animismo africano. Todo ello mezclado con un fuerte componente de maquillaje santoral cristiano, que actúa, más que nada, como capa de pintura protectora. Entre los espiritistas clásicos, se considera que los espíritus, sin dejar de ser sutilmente materiales, son incorpóreos. Pueden estar en cualquier sitio, sin ocupar lugar. Son como el pensamiento. Capaces de encontrarse en una parte, y trasladarse a otra, al momento. El espiritismo moderno ha recogido buena parte de esta doctrina. La magia es acrítica, tanto como las religiones.

Eclipses y otros Fenómenos

Wednesday, July 22, 2009

Sobre los eclipses, se supuso, en China, durante milenios, que la desaparición visual del satélite era causada por el hambre descomunal de un perro monstruoso, que se tragaba al Sol o la Luna. Para ahuyentarlo, se tocaban toda clase de instrumentos ruidosos, se disparaban cohetes, etc. Al final, asustado el perro celestial, decidía vomitar al satélite, dejándola de nuevo en todo su esplendor. Tal creencia ha pervivido en China, hasta tiempos recientes. Esta leyenda tuvo otras versiones parecidas. Según los pueblos que la cuenten, pero el fondo es el mismo mito. Por curioso que parezca, se repite en civilizaciones del Pacífico, África, América, del Sur y del Norte.

Hasta los tiempos de la Grecia clásica, seis o siete siglos antes de Cristo, no comenzó a pensarse que la Naturaleza podría estar regida por ciertas leyes predecibles, independientes de caprichos divinos. Los filósofos griegos, con el empleo de la lógica, fueron los primeros en sacar del mundo de los misterios muchos fenómenos naturales predecibles. Aunque ya los astrónomos de Nínive y Babilonia hubiesen hecho cálculos sobre los eclipses, no trascendieron a la cultura mediterránea, hasta su predicción por los griegos, unos seiscientos años antes de Cristo. Probablemente, por los estudios de Tales de Mileto.

Tanto Hiparco de Nicea, como Aristarco de Alejandría, llegaron a conclusiones próximas a la realidad. Sin embargo, al contradecir estos conocimientos las doctrinas religiosas del período, fueron ignorados; ocultados, e incluso combatidos como herejías brujeriles. Hizo falta que Magallanes diese la vuelta al mundo, casi dos mil años después, para que se admitiera la redondez de la Tierra, su tamaño, y su dependencia del Sol. Entre otras cuestiones, negadas durante siglos por los teólogos europeos. Al ser contrarias, según ellos, a las divinas enseñanzas de la Biblia. Todavía, algunos profetas de pueblo, juegan con predicciones de castigos divinos, a través de los eclipses.

Resumiendo, aunque la esfericidad de la Tierra y una aproximación de sus dimensiones, fuesen reconocidas en aquella época dorada, tales conocimientos se ocultaron, durante siglos. Especialmente, en la cultura cristiana del ámbito europeo, por no coincidir con lo que los Padres de la Iglesia pensaban. Según propias deducciones de los relatos bíblicos, fuente obligada, durante siglos, de todo conocimiento. Así, lo que se ganó en cohesión religiosa, se perdió en profundización científica. Durante dos milenios. La perfecta labor de ocultación de los descubrimientos antiguos, que pudieran hacer dudar de la autoridad suprema de la doctrina oficial de la Iglesia Romana, llegó al extremo de prohibir, en su continuo cercenamiento, la lectura de la Biblia a sus fieles, hasta tiempos muy recientes. Para evitar ‘interpretaciones erróneas’.

Modernamente, también se ha encontrado evidencia de que en la India, ya en el año quinientos antes de nuestra era, se daba por sentado que la Tierra giraba sobre su eje, aunque esto no fuese aceptado en el ámbito popular. Así mismo, la idea de que existen numerosos cuerpos celestes, semejantes a la Tierra, era aceptada en el Hinduismo, hace dos mil quinientos años. Vamos por buen camino.

Saber Humano

Sunday, July 19, 2009

La mente del creyente es confusa. Se la hace permanecer, deliberadamente, entre la duda y la confusión. Tan pegada a sus convicciones, que prescinde del conocimiento de lo real, que tiene ante sus ojos. Permaneciendo continuamente pasmada ante el misterio de las enseñanzas que le han sido inculcadas, Todas ellas prescindibles, por absurdas y antinaturales. Deliberadamente elaboradas de forma que sean esotéricas para cualquier mente. Lo que constituye, realmente, su fin primordial.

Cualquier rama de la ciencia que aporte conocimientos nuevos, está cambiando la vida de la Humanidad, hacia mejor. Por muy alejadas que estas aportaciones parezcan del día a día cotidiano.

El saber humano, aún cuando sus fuentes sean diversas, va formando un todo global, que infiltra savia de distintas raíces en las mismas ramas. Quizá no haya pasaje bíblico donde se condene más claramente el deseo de saber, la curiosidad, sin la cual el hombre no sería Hombre, que en la escena protagonizada por Eva, la manzana y la serpiente. Pero también nos podría servir de ejemplo la pobre mujer de Lot, convertida en estatua de sal, por querer saber. Ellas no pretendían pecar, querían conocer, simplemente saber. Pero esto les estaba vedado. Los hombres ‘santos’ prefieren seguidores sumisos e ignorantes. Sembrar en tierra yerma.

Todo conocimiento empieza y acaba en la Humanidad. Toda idea pertenece a una época. Y esta es la nuestra. No volvamos a tiempos de oscuridad. Sembremos luz y conocimientos.

No puede uno estar invocando derechos divinos exclusivos, pretendiendo, al tiempo, formar parte del mundo actual, regido por la razón y la ciencia. La Humanidad ha evolucionado. La adaptación y desarrollo son esenciales para la pervivencia.

Cuando el humano ve que la situación escapa a su control, piensa que necesita ayuda exterior. Más poderosa que la de sus iguales. Entonces, invoca a magos, brujos, sacerdotes, espíritus, dioses y poderes celestiales, para que medien en su favor. No nos prestemos a erigirnos en seres sobrenaturales.

Nuestra labor es, saber hasta dónde podemos usar nuestros recursos naturales, sin poner en peligro su equilibrio. Sin daños. Aprovechar el deseo de saber que tiene todo humano, para llenar sus mentes con fantasías que nos los sometan, no me parece noble.

Nuestra primera obligación es, cuidarnos de nosotros mismos. Conservarnos y mejorarnos. Con inteligencia. Comprendiendo que nuestra intervención debe estar dirigida a perfeccionar tanto la Naturaleza, como la Humanidad no a destruirlas. En nuestro propio beneficio.

La propaganda de masas puede ser usada, y de hecho lo es, para acercar la opinión de un pueblo a la propia de quien la promueve. No hace falta más que saber lo que el pueblo quiere oír, y decírselo. Siempre que deseemos que los oyentes se identifiquen con el comunicador. Pero no podemos engañar deliberadamente. Debemos traspasarles todos los conocimientos que, habiéndonos sido útiles, pensemos que pueden serles útiles a ellos. Lo demás, las fantasías, que las imaginen como quieran, sin inculcarlas. Hemos de tener más miedo a la historia de Europa, que a su futuro.

Verdades Mutantes

Friday, July 17, 2009

Fanáticos son quienes piensan que sus verdades son dogmas, que han de imponerse. Pues, consideran que sólo ellos están en posesión de la verdad. Ahora bien, la verdad religiosa, mágica o moral y la verdad científica natural, son esencias distintas, que no suelen tener punto común alguno.

En las circunstancias que viven la mayor parte de comunidades humanas, de imposición de ‘verdades’ inventadas, en las que han de creer, so pena de ser condenados al ostracismo o confinación, la lógica profana, física, científica, pierde su valor. Las verdades pueden ser polifacéticas, según sean observadas, pero eso no las cambia. Sólo el observador es distinto.

Para la adquisición de nuevos conocimientos, es importante no considerar verdades indiscutibles nuestras ideas previas. Nada es estático, nada permanece, todo evoluciona. El cuestionamiento sistemático es básico a la hora de no petrificarnos. Ser inamovible en moral, conocimientos y costumbres, es estar momificado de antemano.

Los viajes de la razón son cortos, nos acercan a la verdad, paso a paso. Pero, tienen la ventaja de ser más comprobables. Nos aproximan a verdades inmediatas.

El pensamiento abstracto no es propio del hombre primitivo, basado en lo concreto. Por tanto, el valor que demos, en nuestros días, a palabras y frases usadas en una época lejana de la Humanidad, está teñido, totalmente, de nuestros conocimientos, apreciaciones y mentalidad actuales. Con lo que falseamos, substancialmente, la evaluación original de su significado. Cada hombre podría seguir su propia experiencia, y buscar la verdad por sí mismo. A la iluminación individual, puede llegarse por el propio camino de luz. Toda verdad es básica. Aunque la ignoremos, no deja de existir.

En el Budismo, la verdad no se alcanza por medio de la revelación y la fe, sino mediante la meditación, el perfeccionamiento cotidiano y la elevación constante de miras. Cada hombre ha de seguir su propia experiencia, y buscar la verdad por sí mismo, sin tener la obligación de creer en dogmas y verdades, que le sean presentadas por otros, como artículos de fe indiscutibles. A la iluminación individual, se llega por el propio camino.

Los Cuáqueros se sirven de comunicación directa con el Cielo, para dirigir su vida y creencias. Pero esto lo hacen en una relación viva de mensajes, recibidos por sus fieles, cotidianamente, durante los oficios divinos. Tales revelaciones, o inspiraciones, son transmitidas, en directo, por los receptores, al resto de la comunidad. Otras iglesias cristianas, aceptan o desechan versiones o fragmentos distintos, de la Biblia, según diferentes criterios.

Constantes revelaciones a numerosos fundadores, renovadores y reformadores de religiones, que pueden ser minoritarias, aportan una característica común: Al parecer, en todas las religiones, Dios extrae sus verdades gota a gota. Si hubiésemos de atenernos, objetivamente, a los textos considerados sagrados, sería casi imposible encontrar un hilo conductor que los uniese a todos. A no ser la proclamada infalibilidad de sus redactores originales y líderes actuales, que son esgrimidas como arma defensiva. Pero, las versiones diferenciadas, son casi infinitas.

Utopías Maduras

Wednesday, July 15, 2009

Cuando las utopías maduran, se convierten en bellas realidades. Una vez nacidas, van madurando, hasta que les llega el momento de formar parte de la realidad. Convertir la indiferencia, o incluso el odio, en amor, no es imposible, aunque sí complicado. Hay que alimentarse de uno mismo, devorándose lo interno de nuestra personalidad, hasta producir nuevas ideas. Aunque el alimento pueda ser viejo, siempre nace algo nuevo. La autofagia intelectual es como la maduración del vino, que, una vez, fue mosto. El desarrollo humano brota fuera de creencias y preceptos. Como nueva rama del mismo tronco. Los enemigos se dejan fuera, para que no corroan nuestras entrañas. Los expulsamos de nuestro interior, con medias verdades y pequeñas mentiras. La libertad es una utopía. Nos la vamos forjando en el día a día. Siempre con límites. Internos y externos. Las opiniones cambian, evolucionan. No podemos estar seguros, hoy, de que, mañana, nuestras convicciones sigan incólumes. En modo alguno, podemos eludir el formar parte del género humano. Del reino animal, de la Tierra, del sistema solar, del Universo. El pensamiento sí es libre, puede fantasear cuanto quiera. Pero eso no cambia la realidad. Con esto quiero decir que, por mucha libertad de pensamiento que podamos arrogarnos, siempre estaremos condicionados por nuestra naturaleza y entorno.
Un conjunto del que formamos parte, y con el que nos movemos. Queramos o no. Es decir, gozamos de libertad dentro de unos límites. Siempre arrastrando la carga de nuestros condicionantes. En resumen, el libre albedrío es una utopía pesada.

Entre la utopía y la realidad, siempre habrá una distancia, pero, si no tendemos hacia lo ideal, nunca nos acercaremos a la utopía.

Las opiniones cambian, evolucionan. No podemos estar seguros, hoy, de que, mañana, nuestras convicciones sigan incólumes. Y, menos, que otros las valoren como lo hicimos nosotros. La cercanía no siempre ayuda a ver mejor. A veces, una cierta distancia, física o temporal, es necesaria para comprender los hechos. Existieron hombres poderosos, jefes de estado, gobernantes, místicos, filósofos, que han desaparecido de la historia, devorados por su propia pequeñez real. Cuando, en su tiempo, se tuvieron por grandes. Grandes mentirosos, en definitiva. Admirados en su tiempo, y denostados luego. Según va dejando, el tiempo, ver los intestinos de sus hechos.

El idealismo no excluye al pragmatismo. Las naciones que dejaron atrás su condición de repúblicas socialistas, de influencia y control soviético, no han dejado de creer en la utopía. Sólo que la han convertido en una utopía más cercana. La de convertir los problemas en soluciones. Dejando de ser soviéticas, en primer lugar. El paraíso soviético existió para los componentes del partido estatal y sus privilegiados servidores directos. Fuera de él, todo eran tinieblas y crujir de dientes: por la opresión, el miedo, el hambre y el frío. Ahora están aprendiendo a perder el miedo. Tras la caída del sistema soviético, están apreciando el valor de la libertad intelectual, como la mayor productora de bienestar humano.

Futuro infinito

Tuesday, July 14, 2009

La historia de la Humanidad es, afortunadamente, mucho más que el relato de guerras, batallas y matanzas. Esa es sólo la historia de los ambiciosos de poder. Que deberían desaparecer de nuestros recuerdos, para poder construir una hermandad universal. La cultura común tendría que ser prioridad en toda enseñanza y no las batallas habidas.

La justicia es un acuerdo entre quienes tienen, aproximadamente, el mismo poder. Quien carece de poder, no puede ser candidato a la justicia, sólo a la piedad. La balanza se equilibraría si, a ambos lados, hubiese un peso equivalente. El cobarde busca la impunidad. No es más valiente el gigante que aplasta más enanos. No es civilizado, en esta edad de razón y ciencia, hacernos creer que las bombas se lanzan por amor al pueblo que las sufre. Así no se cultivan amores.

Es una humillación sádica, peor que las bombas, el que, los mismos soldados que matan, ofrezcan agua y víveres a los masacrados. Eso es la destrucción de la dignidad moral de las víctimas. Lo único que les quedaba. Tierra, lengua, familia y creencias amalgaman a los pueblos. Si, quienes llegan, hablan otra lengua, adoran a un Dios distinto, se apoderan de tu tierra y matan a tu familia, destruyen también tu identidad. Ya no eres quien eras.

Los caudillos infalibles no pertenecen a la clase política. O son religiosos, o dictadores. Y, las más de las veces, ambas cosas juntas, religiosos dictadores o dictadores religiosos. Tanto monta, monta tanto. Pues el concurso de las organizaciones religiosas se hace indispensable en tales casos de convergencia etéreo - terrenal.

La mezcla de credos religiosos con principios políticos, excluye al mundo de las tinieblas a quien no sea creyente obediente. Pues la fe suprime, como impostura, cuanto no se encuentre dentro de ella misma. La certeza individual de hallarse en posesión de la única verdad, crea más fosos que puentes. Sin una visión total de la armonía, no es posible la existencia en la Tierra.

Este equilibrio debe partir de nosotros, extendiéndose por cuanto nos rodea. No sólo la Naturaleza en general merece una oportunidad, también el Hombre ha de tenerla. La inmensa mayoría de las guerras habidas han sido justificadas para asegurar la prevalencia de unas creencias sobre otras. Cuando, nadie es mejor o peor por el hecho de pertenecer a distintos credos. El mal está en las batallas egoístas entre jefes de distintas creencias, que prefieren el sufrimiento de sus pueblos antes que la extinción de sus privilegios. Si existen los dioses, supongo que les dará igual qué rito se use para demostrarles respeto. Con el cambio de ritos no pierden los dioses, sino los oficiantes. El destino de las oraciones va siempre dirigido al cielo.

El Hombre, en sí, no es un ser externo a la Naturaleza, sino parte de la misma; también los rayos y tempestades transforman cuanto tocan. La inteligencia de que ha sido dotado el ser humano, puede hacerle comprender que, si no hay equilibrio y paz en la Naturaleza, no podrá haberlo en la Humanidad.

Ideales Prematuros

Friday, July 10, 2009

Una utopía es sólo un ideal prematuro. Nacido antes de tiempo. El centro de un círculo está siempre a la misma distancia del perímetro, por mucho que gire. Debemos procurar ver el mundo a través de nuestros propios ojos, no como nos lo presenten. Lo ideal sería, convertir los problemas en soluciones.

Hay pueblos con un inmenso bagaje cultural, pero sin potencial decisivo para mejorar sus vidas. Falta sólo, quizá, que comiencen a considerarse el centro de su mundo. Y reaccionen en presente. Sin esperar el siempre alejado futuro de la existencia ideal. Ni aguardar al mensajero celeste, que haya de traernos la dicha. Las soluciones vienen del interior humano. Las ideas deben hervir en el cerebro, hasta que la presión interna las arroje al exterior, poniéndolas en marcha.

Una educación centrada en promover el éxito social, no es la ideal para formar ciudadanos solidarios. Eso es el cultivo de la guerra individual. No se busca la felicidad comunal, sino el éxito personal. Falta incentivar la labor en equipo. No se promueven los principios, sino los fines: ganar, como sea. La sociedad humana forma un conjunto de vasos comunicantes. Nada de lo que pase por uno de esos vasos deja de comunicarse a los demás. Entre la utopía y la realidad, siempre habrá una distancia, pero, si no tendemos hacia lo ideal, nunca nos acercaremos a la utopía.

Cuando se pretenda llegar a metas revolucionarias, lo más seguro es: alcanzarlas por medios evolutivos. Presionando en la dirección deseada, suave, pero constantemente.

La tendencia juvenil a buscar medidas extremas, rápidas, dramáticas, radicales, es explotada, militar y religiosamente, por todas las ideologías absolutistas. Consiguiendo, por el camino de la fe en sus principios, que, personas de firmes convicciones, consideren su obligación y privilegio el dejarse inundar por sus ideas. Aún cuando pudiera evitarse el fatal desenlace, se escoge el dramatismo del sacrificio. Con la bendición de sus dirigentes. El ejemplo de los muertos, sirve de fertilizante.

Un hombre, aparte de ser él mismo, es también parte del todo, y, como tal, un reflejo de cuanto le rodea. Receptor, transmisor, emisor, en cuanto transformador de lo que recibe.

El prototipo idealista de la sociedad futura, en la que se hubiese erradicado el mal, sería el de un conjunto evolucionado, en el que cada cual haría, con buena voluntad, aquello para lo que estuviese dotado. Siendo atendido según sus necesidades. Un mundo paritario ideal. Pero, lastimosamente, irreal. La Humanidad está formada por individuos. No somos clones de nuestros semejantes. Y, cada uno, en función de sus circunstancias personales, tendrá ideales y necesidades diferenciados. Nadie puede pretender que la sociedad humana sea un conjunto homogéneo. Las doctrinas que proyectan construir conjuntos de ciudadanos uniformes, con las mismas virtudes y obligaciones, están fuera de la realidad. Ponen sus ideales por encima de la armonía humana, que debe estar de acuerdo, en principio, con su propia naturaleza. Por lo pronto, somos humanos. En el cielo, ya veremos.

Evolución Continuada

Thursday, July 9, 2009

Los nuevos conocimientos astronómicos, que parecen hoy tan inocentes, y, sobre todo, ajenos a cualquier cuestión moral o teológica, fueron, durante siglos, motivo de enfrentamientos religiosos. Desde la antigüedad, se consideró al Sol un dios. Posteriormente, en las religiones europeas, el disco solar representaba la perfección de lo que Dios era capaz de crear.

Por ello, cuando Galileo observó que había manchas en la superficie solar, su afirmación fue considerada blasfema. No un descubrimiento, o un error científico, sino una herejía. Algo que ofendía a Dios.

Hoy puede parecer una anécdota curiosamente peregrina, pero, en su tiempo, y en su medio, derribó la imagen de perfección, que había de tener lo que se consideraba el espejo inmaculado, de un Dios sin mácula. Algo grave.

Claro está que, ese concepto antiguo de la Creación perfecta, concebida y ejecutada sin mácula, como correspondería a la obra hecha por un dios todopoderoso, es algo que ha ido siendo corregido paulatinamente. No es que el creador deje de ser todopoderoso, sino que, algunas cosas, podría haberlas hecho mejor. En fin, a lo mejor es que la Creación, probablemente, no está terminada aún. Ni lo estará en un futuro previsible. Lo que percibimos en la actualidad, parece perfectible. Y eso sucede, constantemente. Los atletas mejoran sus marcas, los científicos perfeccionan sus inventos. Las fronteras del futuro parecen cada vez más extensas, más esperanzadoras. Estamos viviendo en una época de evolución continuada, de creación evolutivamente constante. Donde nada es lo que era, ni será lo que fue.

Todos los elementos participantes tienen su parte de mérito, consciente o inconsciente, en la evolución de un mundo futuro. La realidad es lo que tenemos ante los ojos. Los recuerdos no son como fueron los hechos vivos, sino como recordamos que han quedado grabados en nuestra mente. Los ejemplos palpables los tenemos en nosotros.

Quienes importan consignas e inculcan creencias, buscan esclavos, autómatas, para ponerlos al servicio de sus propias organizaciones. El desarrollo humano está fuera de las creencias y preceptos. Las creencias dividen y estancan a la Humanidad. Quien cree lo que le digan, sin ocuparse de buscar la verdad, por sí mismo, se petrifica en el pasado.

La evolución está en la Ciencia, no en las creencias. El Hombre, a través de las ciencias del conocimiento, adquiere el papel que, previamente, adjudicábamos a los dioses.

Quien pretenda no actuar, para no posicionarse a favor, o en contra, de una acción determinada, ya actúa a favor del más fuerte. Con la inacción de los indiferentes, pierden los débiles, tengan o no razón. Quien no se posiciona, sabe, o debe saber, que, con su inacción, toma partido. No se puede estar invocando derechos divinos exclusivos, y pretender, al tiempo, ser parte del mundo actual, regido por la razón y la ciencia. La Humanidad ha evolucionado. La adaptación y desarrollo es esencial para la pervivencia. Quien crea que ya llegó a la perfección, es el peor enemigo de sí mismo. Se niega a evolucionar. Ahora sólo le queda extinguirse.